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DS. Congreso de los Diputados, Pleno y Dip. Perm., núm. 56, de 22/10/2020
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CORTES GENERALES


DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS


PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE


Año 2020 XIV LEGISLATURA Núm. 56

PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.ª MERITXELL BATET LAMAÑA

Sesión plenaria núm. 53

celebrada el jueves,

22 de octubre de 2020



ORDEN DEL DÍA:


Moción de censura. (Continuación):


- Moción de censura al Gobierno presidido por don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que incluye como candidato a la Presidencia del Gobierno a don Santiago Abascal Conde. 'BOCG. Congreso de los Diputados', serie D, número 156, de 8 de octubre
de 2020. (Número de expediente 82/000001) ... (Página3)



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SUMARIO


Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.


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Moción de censura. (Continuación) ... (Página3)


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Moción de censura al Gobierno presidido por don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que incluye como candidato a la Presidencia del Gobierno a don Santiago Abascal Conde... (Página3)


Intervienen las señoras Muñoz Dalda, Fernández Castañón, Vidal Sáez y Maestro Moliner, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común.


Contesta el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Replica la señora Fernández Castañón y duplica el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


La Presidencia informa de que la votación presencial no tendrá lugar antes de las trece horas. Asimismo anuncia que la finalización del plazo para la emisión del voto telemático será a las doce de la mañana.


Interviene el señor Espinosa de los Monteros de Simón, del Grupo Parlamentario VOX.


Contesta el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Interviene el señor Casado Blanco, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.


Contesta el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Replica el señor Casado Blanco y duplica el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Interviene el señor vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 (Iglesias Turrión).


Vuelve a hacer uso de la palabra el señor Casado Blanco.


Interviene el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Hace uso de la palabra el señor vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030.


Interviene la señora Lastra Fernández, del Grupo Parlamentario Socialista.


Contesta el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Replica la señora Lastra Fernández y duplica el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Interviene el señor presidente del Gobierno (Sánchez Pérez-Castejón).


Concluye el debate el señor candidato propuesto en la moción de censura, Abascal Conde.


Sometida a votación la moción de censura al Gobierno presidido por don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que incluye como candidato a la Presidencia del Gobierno a don Santiago Abascal Conde, se rechaza por 52 votos a favor y 298 en contra.


Se levanta la sesión a las dos y quince minutos de la tarde.



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Se reanuda la sesión a las nueve de la mañana.


La señora PRESIDENTA: Muy buenos días, señorías. Se reanuda la sesión.


Continuamos con los turnos de intervención de los grupos parlamentarios. Ocupen sus escaños, por favor. Vamos a continuar con el debate. Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, tiene la
palabra en primer lugar la señora Muñoz Dalda.


La señora MUÑOZ DALDA: Los hombres me explican cosas; resumen del Pleno de ayer. Ayer nos confirman l´assassinat d´una dona de trenta-set anys en la meva terra, en Mallorca. Los hombres de VOX nunca leerán los nombres de las víctimas de
violencias machistas en esta tribuna. (Aplausos). Pido un minuto de silencio por Habibe y por las que ya no están (Algunas señoras diputadas y señores diputados se ponen en pie).


La señora PRESIDENTA: Perdón, señora Muñoz, pero quien ordena el debate soy yo. Quiero que proceda, por favor, con su discurso. (Aplausos.-Rumores).


La señora MUÑOZ DALDA: Su propuesta, señor Abascal, es un proyecto que no escucha el grito de millones de mujeres que salen a la calle cada 8 de marzo a decir que nos queremos vivas. Ustedes niegan la realidad, y la realidad es que, en
2020, 37 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, y usted no es capaz de mirarme a la cara cuando se lo estoy diciendo. Señorías de VOX, confieso que creía que nada de lo que dijeron ayer podría impresionarme. Después de
casi un año de barra libre de barbaridades y de actitudes chulescas y amenazantes, pensé que habían llegado a su límite. ¡Qué ilusa! Creo que ayer el señor Abascal alcanzó el récord Guinness en bulos por minuto, y mira que su admirado Trump le
había puesto el listón bien alto. Así que me pregunto: ¿se encuentra usted bien? ¿Están seguros ustedes de que estamos hablando de este país y de este Gobierno? ¿Qué les ocurre, acaso creen que pueden ir hablando en nombre de España repartiendo
carnés de buenos y malos españoles? ¿Acaso se creen que el Estado de derecho y las libertades públicas son lo que Bannon le manda cada semana desde Estados Unidos en una newsletter? La verdad es que, como una de las diputadas más jóvenes de esta
Cámara -no llevo tanto tiempo aquí como otras señorías que llevan varias décadas-, me pregunto si es normal esta distancia entre ese discurso de 'a mí los tercios' y la realidad del país. ¿Sabe qué es lo que creo que está viendo la gente común?
Que la semana de más contagios desde que empezó la pandemia, con decenas de municipios confinados, con la capital del país en estado de alarma, cuando esperan respuestas de este Parlamento, ustedes montan un teatro. Enhorabuena, señorías, están
haciendo el ridículo.


Claro que la situación del país es grave, pero dudo mucho de que las razones que usted ha enumerado sean las mismas que las de la gente normal de nuestro país. Dudo que la señora Olona o usted mismo hayan sentido nunca el aliento en la nuca
de la precariedad. Encadenar durante más de una década contratos temporales, no poder emanciparse, no poder permitirse formar una familia o vivir en la exclusión social, esta es la realidad de cientos de miles de jóvenes y familias en nuestro país.
Por suerte, ahora por fin tenemos un Gobierno que actúa y que quiere crear un futuro más justo y con oportunidades en nuestro país. Ustedes han presentado una moción de censura en medio de una pandemia y en medio de una situación económica muy
complicada. Quieren censurar un Gobierno que desde el primer momento se ha puesto a trabajar, que ha puesto en marcha un escudo social, que ha puesto en marcha los ERTE y que ha puesto en marcha un ingreso mínimo vital. ¿Se acuerdan ustedes de la
crisis de 2008? Es posible que no la notaran mucho. Entonces, el Gobierno de Mariano Rajoy salvó a los bancos antes que a la gente y a ustedes les regalaron escudos económicos desde los chiringuitos de Esperanza Aguirre. La desgracia de esa
lógica es que ustedes se financiaron entonces para venir hoy aquí, mientras que las consecuencias de la crisis sobre familias y nuestros pequeños comercios las seguimos padeciendo hoy.


Señorías, yo creo que a estas alturas se habrán dado cuenta de que Unidas Podemos no va a secundar su moción de censura. Es algo evidente, pero se lo especificamos bien claro porque parece que el señor Abascal todavía no se ha enterado.
Cuando las mujeres decimos no, es no, y solo sí es sí. (Aplausos). Lo suyo no es una moción de censura, lo suyo es una moción de destrucción y, frente a su propuesta de destrucción, aquí hay un Gobierno que trata de reconstruir el país lo antes
posible; frente a su falta de propuestas, aquí hay un Gobierno que ha respondido y que lo seguirá haciendo; y frente a su odio, solo nos queda seguir trabajando para que prosperen y se consoliden las medidas sociales que se están poniendo en
marcha.



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Señorías de PP y Ciudadanos, ustedes blanquean e incluso implementan allí donde gobiernan propuestas de VOX que minan las bases de nuestra democracia; democracia imperfecta, pero plural y diversa. Eso da miedo, VOX da miedo, ustedes dan
miedo. La mayoría de la gente siente pavor solo con imaginarse a Ortega Smith como ministro de Sanidad, ese que decía que sus anticuerpos españoles iban a vencer al virus chino, o al señor Espinosa de los Monteros llevando el ministerio de Hacienda
como las obras de su propia casa, o al señor Abascal como presidente declarándole la guerra a China porque usted sería capaz igual que fue capaz su admirado Aznar. Ustedes dan miedo porque reivindican el odio y la violencia como algo propio, y eso
sitúa a su partido donde todos entendíamos que se ubica, en el fascismo, y PP y Ciudadanos como cómplices. La cuestión es que esta actitud amenazante no se queda como un eco en las paredes del hemiciclo, sino que da la impresión de que ustedes
utilizan esta tribuna, este proyecto fallido de moción de censura, para señalar desde aquí a sus adversarios y enemigos políticos y esperan a que sus escuadristas actúen violentamente en las calles y en los barrios de nuestro país. Lo hemos visto
hace muy poco en el barrio madrileño de San Blas. Lo hemos visto hace muy poco en el barrio de Benimaclet del País Valencià. Por suerte, frente a cada escuadrista (protestas), cientos de ciudadanos... ¡Señorías! (Fuertes protestas).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


La señora MUÑOZ DALDA: Con tanto grito, con tanto gesto desencajado, ustedes le quitan la dignidad a esta Cámara... (Rumores).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


La señora MUÑOZ DALDA: ... y convierten al Congreso, a la sede de la soberanía nacional, en el after de la democracia. (Rumores). Señorías, la libertad no se declara a bocinazos, a gritos y señalando fronteras entre quién es español y
quién no lo es. Si libertad es libertad de contagiar en medio de una pandemia que se ha cobrado muchas vidas -demasiadas víctimas en nuestro país-, es que entonces no saben que la libertad sin respeto a los demás y sin convivencia es simplemente
egoísmo y, si ya lo acompañan con amenazas, es simplemente matonismo. Si tanto les gusta este país, aprendan que hay otras muchas formas de ser español. Como dice Pablo Ibarburu: Tú expresando el amor por España no debería darme miedo a mí.


Muchísimas gracias. (Aplausos).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Muñoz. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores). Muchas gracias, señora Cepeda.


Tiene la palabra la señora Fernández Castañón.


La señora FERNÁNDEZ CASTAÑÓN: Gracias, presidenta.


España: Aida Lafuente, María Teresa León, Maruja Mallo, Neus Català, Carmen Alcalde, Matilde Huici, Dolores Ibárruri, Carmen de Burgos, Dolores Medio, Margarita Nelken, Clara Campoamor, Victoria Kent, Federica Montseny, Encarnación Fuyola,
Encarna Montoya, Trinidad Bustamante, Anita Sirgo, Tina Pérez, Celestina Marrón. Y no solo ellas, centenares de miles a las que quisieron borrar con mucho esfuerzo y mucha represión durante décadas de la historia, todas las pioneras defensoras de
los valores democráticos y republicanos, de los derechos y las libertades: las feministas, las antifascistas, las antifranquistas. Ellas pusieron el cuerpo y la vida para que podamos hoy hablar aquí de democracia. Colocaron un horizonte y somos
hijas, nietas y bisnietas -y también hijos y nietos, sí- de todas esas pioneras republicanas. Este Gobierno al que atacan por sistema y sin fundamento camina con paso firme hacia ese horizonte; esta sociedad camina con paso firme, gafas violetas,
pañuelos verdes y conciencia de clase. (Aplausos).


Hace ahora tres años mi grupo parlamentario presentó una moción de censura para limpiar las instituciones, para decir que las instituciones tenían que estar a la altura de la ciudadanía, para decir que era inadmisible un Gobierno presidido
por un partido estructuralmente corrupto, por ese misterioso personaje M. Rajoy. (Rumores.-Aplausos). Y resulta que hace tres años se sentaron las premisas para que hoy tengamos un Gobierno progresista que en medio de una pandemia trae medidas
sociales, trae igualdad retributiva, trae memoria, trae derechos laborales, trae el ingreso mínimo vital. (Rumores). Y el Grupo VOX, en su línea, esa línea de bloqueo y de vagancia parlamentaria, trae esta moción para 'hacerles casito', porque eso
es lo que hacen en la Cámara, mucho ruido y pocas propuestas. Pero es verdad que traen una propuesta, se la voy a contar porque no la han dejado clara ayer, estaba un poco oculta. Su



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propuesta es la de un país peor. Proponen un país peor porque han decidido llamar consenso progre a los derechos humanos. ¿Qué tipo de persona se puede permitir despreciar los derechos humanos? Pues solamente aquella que entiende que su
modo de vida depende de la explotación de otras personas. (Aplausos). Porque esto es lo que ustedes entienden como liberal: a mí que no me obliguen a ser solidario, a mi hijo que no lo eduquen en la diversidad, a mí que no me toquen uno solo de
mis privilegios; y esto del cambio climático, verán, es que no me llega la empatía para pensar en las generaciones siguientes y el mundo que les vamos a dejar. Así que estas ideas solo se pueden sostener con dos cuestiones: que tengas recursos
económicos muy por encima de la media y una absoluta falta de empatía humana. Podrán ser así en la barra del bar, que es más o menos el nivel de discurso que traen a esta Cámara -y, por cierto, a ver quién les aguanta-, pero es que ustedes están
pretendiendo gobernar con esta moción de censura. Imagínense un Gobierno que dice que la tierra es plana, imagínense un Gobierno que niega las violencias machistas. Por cierto, la próxima vez que nieguen las violencias machistas que suenen en esta
Cámara las 1070 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde el año 2003 y muchas otras mujeres asesinadas también por violencia machista. (Aplausos). Es más, le digo una cosa, señor candidato, no vuelva nunca más a negar la existencia de
las violencias machistas. Tampoco nieguen la crisis climática, tampoco nieguen los derechos laborales, tampoco nieguen los tratados internacionales, y no sigan negando que hubo una dictadura, que hubo un golpe de Estado contra la República y contra
la democracia, como hacía hace dos días el secretario general en la televisión pública. Ustedes niegan la diversidad y cualquier día, si me apuran, ya puestos, lo mismo niegan hasta la evolución.


Vienen con la moción de censura con menos apoyos de la historia. Quieren gobernar España, pero ocurre una cosa, que no les gusta prácticamente nada de España; no les gustan sus lenguas, no les gustan sus pueblos, no les gusta su
diversidad, no les gustan sus barrios, no les gusta su gente, no les gustan sus culturas. (Aplausos). Y desconocen la historia de este país porque la historia que conocen es básicamente la que tienen de sus predecesores, que estaban muy ocupados
atesorando todo lo que podían del expolio franquista. Normal que no quieran oír hablar de memoria histórica, no sea que tengan ustedes que rascarse los bolsillos. Pero resulta que este país es diverso, y nosotras nos sentimos muy orgullosas de que
sea un país de países; nos sentimos orgullosas de que se hablen distintas lenguas y en donde no se excluya a nadie; nos sentimos orgullosas de decir: La llibertá nun cabe nin na llercia, nin nes murnies, nin nos mesmos ataúdes; Som un sol poble;
Dreitos y libertaz; Ez gara bat, askó gará; 'Existe a maxia e pode ser de todos', 'o povo é quem máis ordena'. (Aplausos).


Este es el país del 15-M; es el país de las mareas; es el país de la PAH; es el país del 8-M; es el país del Fridays For Future; es el de Maria Mercè Marçal; es el de Rosalía de Castro; es el de María Zambrano; es el de Xosefa de
Xovellanos. Es un país al que quiera volver Luis Cernuda; un país del que no se tenga que ir ninguna activista antirracista; un país ancho en el que todas tengamos cabida, hasta ustedes, y que avanza, que avanza en derechos, avanza en democracia,
avanza, por más que les pese, hacia una república feminista donde lo único que no tiene cabida es su odio. (Aplausos). Frente al país que ya somos, a la España que ya somos, al país del que nos sentimos orgullosas, ustedes presentan esta moción de
censura para destruirlo y para devolverlo a hace ochenta años.


Dejen de tapar con banderas sus privilegios y su odio. Dejen ese truco de humo y espejos, ese juego en el que el humo es esta moción de censura para camuflar que ustedes son parlamentarios que no trabajan, y los espejos son las banderas con
las que buscan tapar sus vergüenzas. En un momento tan difícil como este, tengan decencia y pónganse a trabajar para la ciudadanía, que es para lo que está esta Cámara.


Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Fernández. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra la señora Vidal Sáez. Estimada Aina, benvinguda. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados y de los miembros del Gobierno, algunos de ellos puestos en pie).


La señora VIDAL SÁEZ: Gracias.


La última vez que pisé este hemiciclo elegíamos al presidente del Gobierno. Hoy parece, más bien, que esté en disputa quién va a ser el jefe de la oposición. Nueve meses han pasado, ese fue un día bonito, pese al ruido que intentó instalar
la derecha; un día luminoso, de esperanza, no solo porque se constituía



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un Gobierno de izquierdas por el que tantísimo habíamos peleado, sino porque este hemiciclo mostró su humanidad y demostró que este no es solo un espacio bronco donde los políticos de uno y otro lado nos dedicamos a insultarnos amargamente.
Demostramos, la gran mayoría al menos, que hay cosas que están por encima de todo como la vida o la solidaridad. Hagámoslo más, sobre todo en días como hoy; defendamos el respeto, la esperanza, el amor, como proyecto de país, como la base de
nuestras relaciones y de nuestras acciones. Hoy en el hemiciclo se respira odio, porque del mismo modo que el amor y el respeto pueden ser un proyecto de país, el odio también puede serlo. El odio, la desconfianza y el egoísmo son el proyecto de
país de VOX.


Esta moción de censura no busca un cambio de Gobierno; ni se acercan a la mayoría, y lo saben. Tampoco les preocupa la mala o buena gestión de la crisis. Vienen a generar ruido, crispación, confrontación. Su objetivo es básicamente poner
en riesgo la convivencia y crear caos. Eso es lo que vienen a hacer ustedes, porque necesitan fango, si no, no pueden vivir; porque estamos ante una derecha absolutamente radicalizada, extremista, que no acepta las normas democráticas, que no
reconoce al Gobierno legítimo y que utiliza esa crisis sanitaria para erosionarlo. Quieren usar básicamente el miedo, la frustración y el hastío que sentimos todas por su causa. El miedo no lo pueden patrimonializar; eso es miserable.


Estos últimos seis meses han sido durísimos para la mayoría: para nuestros abuelos y abuelas, para las personas que viven solas, para los niños y niñas, para los padres y madres que han tenido que convivir encerrados con ellos; para los
trabajadores y trabajadoras invisibles que cobran sueldos de miseria y que, de la noche a la mañana, se convirtieron en trabajadores esenciales, eso sí, sin cobrar ni un euro más; para los que estén en ERTE y para los que no tienen esa suerte;
para los trabajadores y trabajadoras del SEPE, que con unos recursos absolutamente mínimos, gracias a los recortes del anterior Gobierno, han tenido que responder a un alud de solicitudes jamás visto; para los autónomos, para los pequeños
empresarios; para quienes hemos perdido a algún familiar y al dolor de la pérdida se añadía la pesadilla de tener que decidir quién de la familia podía ir o no al funeral porque éramos más de diez o, peor, sin ni siquiera poder despedirse; para
las enfermas de cáncer y de enfermedades autoinmunes, que hemos vivido un doble confinamiento; para las embarazadas, que no han podido escuchar los primeros latidos de sus bebés junto con sus parejas -de violencia obstétrica también tendremos que
hablar algún día, señorías-; y obviamente para todo el personal sanitario, que hacía años que nos advertían que la falta de recursos ponía en riesgo la calidad de nuestro sistema de salud y que han aguantado en la primera línea, muy por encima de
su profesionalidad. Seis meses duros en los que todos hemos sentido angustia y miedo y una gran incertidumbre y aún la tenemos: miedo a perder la casa, la salud, el trabajo. Por eso traen ahora esta moción, porque quieren bronca, quieren que la
gente desconfiemos de este Parlamento, y lo quieren hacer aprovechándose de nuestros legítimos miedos para generar odio, para envenenarnos el cerebro. El miedo es natural, no hay que ignorarlo, es un mecanismo de autodefensa; la clave está en cómo
y qué respuestas le damos al miedo y téngalo claro: en nuestro miedo mandamos nosotras. (Aplausos). Todas, todas y todos sentimos enfado y dolor, todas, pero nuestra respuesta se basa en la solidaridad y en desarrollar un modelo económico
compatible con la vida, no en el racismo.


Nos enfrentamos a un reto del que no conocemos todo y del que seguro nos falta muchísimo por ver. Esta crisis no se parece en nada a la de 2008, su origen no es financiero; de hecho, probablemente el COVID no es más que un acelerante.
Esta es una crisis de transformación a todos los niveles, del Estado, las instituciones, las empresas, la escuela también; por eso la pregunta no es tanto quién paga como quién lidera esta transformación, con qué intereses y sobre todo con qué
principios. Este Gobierno quiere liderar y lo quiere hacer poniendo la solidaridad, la igualdad, los derechos humanos, nuestros servicios públicos, el ecologismo, el feminismo y la desprecarización de nuestras vidas como principios que presidan la
transformación (aplausos), porque no es suficiente con revertir los recortes de la anterior crisis; hay que construir un país moderno. Para eso hemos peleado en Europa, para pactar los recursos, para liderar el cambio social y ecológico que
necesita España, para seguir levantando el escudo social y, frente a eso, surgió la revuelta de los 'cayetanos' y, ante la posibilidad de que la estrategia del Gobierno fuera más equidad y más justicia social, un grupito en Núñez de Balboa nos
contaron que no estaban dispuestos a asumir la parte del esfuerzo que les correspondía. La revuelta del egoísmo salió a decir que ellos no ayudan; claro, ellos no tienen ningún miedo de que se sature la sanidad pública.


VOX no ha hecho ni una sola propuesta para mejorar la vida de la gente desde que se inició la pandemia, ni una, tampoco en esta moción. Mientras la gente de la industria y la gente normal se organizaban para producir mascarillas o
respiradores, VOX generaba bronca; mientras los trabajadores de la Nissan se organizaban para defender sus empleos, VOX alentaba revoluciones con palos de golf.



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A lo que ustedes se han dedicado es a generar crispación, confusión y oscuridad, mucha oscuridad; su contribución básicamente es la de generar un clima propicio para que se den agresiones y acoso por motivos ideológicos, como el que siguen
sufriendo el vicepresidente Iglesias y la ministra Montero. (Aplausos). Pero hay algo que no entienden los esbirros de VOX que mandan a acosarles a su casa, hay algo que no entienden: que la nostra estirp és de titans. (Aplausos).


Su respeto para España es más autoritarismo y cerrar bien los ojos ante todo lo que les molesta, ciegos ante la diversidad territorial. VOX se cargaría de un plumazo a las comunidades autónomas y el municipalismo porque -dicen- son gastos
superfluos; lo que no dicen es que hoy recortar en comunidades autónomas es básicamente recortar en Estado del bienestar, es recortar en sanidad, en educación y en servicios sociales, que son las competencias autonómicas. Su pulsión imperialista
-aparte de ser anticonstitucional- es una expresión más del odio que le tienen al diferente. Agreden la libertad de la ciudadanía de poderse reconocer dentro de un territorio con identidad, con lengua e instituciones propias. Ciegos también,
obviamente, ante el cambio climático y, en este caso, su negacionismo es peligroso. En palabras de la Agencia Europea de Medio Ambiente existe una relación directa entre la degradación ambiental y el aumento de las enfermedades. La deforestación y
el cambio climático influyen en la aparición de virus y en la ampliación de las pandemias. Eso de hecho nos lo avisaban ya en 2014. Ciegos ante las demandas de las mujeres, que no entendemos por qué tenemos que seguir esperando para tener los
mismos derechos reales que nuestros compañeros. Ciegos también ante la precariedad porque aquí nos presentan una fantasía neoliberal donde el mercado ya se encargará de arreglar todo lo que él solito ha destrozado; la ley de la selva. Ciegos y de
espaldas a Europa, al menos a la democrática. Ciegos también ante los números -o eso o nos toman el pelo absolutamente- porque díganme sin recaudación fiscal cómo vamos a garantizar nuestros servicios públicos, cómo vamos a mejorar nuestra sanidad,
cómo y con qué fondos vamos a hacer frente a los retos de transformación. Y ciegos, de espaldas diría yo, también a nuestros barrios. Utilizaré unas palabras de mi compañera, María Freixanet, que decía: ¡Qué insoportable nivel de violencia de
clase y racial hay en las palabras estercoleros multiculturales! ¡Qué vergüenza! Ciegos ante la ilustración y el progreso. Hay muchas cosas que no sabemos sobre este virus, pero lo que sí vamos aprendiendo es que hay políticas que funcionan y otras
que no. Trump no funciona: conspiración, mentiras, superstición. Hace un par de días nos sorprendía y le decía a su electorado: No voten a Joe Biden; si le votan, escuchará a los científicos. Ese es Trump, ese es el referente de VOX. Ayuso no
funciona; esconder lo que no le gusta debajo de la alfombra no parece que sirva para frenar el virus. ¿Saben qué funciona? Funciona la cooperación entre personas y entre instituciones, funciona el diálogo social y los ERTE: miles de familias y
empresas hoy se mantienen a flote gracias a ello. Funcionan las moratorias de desahucio, que han permitido básicamente que, a diferencia de la anterior crisis, la ciudadanía mantuviese un techo. Ha funcionado la negociación con Europa para
desterrar la austeridad y para conseguir un acuerdo histórico para reactivar la economía. Y mientras tanto, ¿qué hacía la derecha? ¿A qué iban a Bruselas? A conspirar contra su país, a perjudicar los intereses de España. Mientras el presidente
del Gobierno y la ministra de Economía trabajaban para un gran acuerdo, la derecha trabajaba para empeorar la situación, no contra el Gobierno, no, contra su país. Y esto tiene un nombre, señorías, deslealtad y traición. (Aplausos).


La derecha ha vuelto a aplicar una vieja receta que nos contó el ministro Montoro en 2012 -se le escapó-, decía: Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros cuando gobernemos. Por tanto, si no gobiernan ustedes, le desean al país -a
su supuestamente querida España- cualquier tipo de calamidad. Así de patriotas son ustedes. Un país es su gente -esto lo tengo muy claro- y a la derecha no le gusta la gente. Y eso lo demuestran ustedes continuamente, por ejemplo, en la votación
anteayer en el Senado en la que votaron en contra de un frente contra el hambre. Eso es lo que es VOX. ¿Se acuerdan ustedes de Andrea Fabra? Sus palabras aún resuenan en este hemiciclo. ¡Que les jodan!, dijo ella en este hemiciclo el día en que
se aprobaban los recortes en las prestaciones de paro. ¡Que les jodan!, dijo; que les jodan a las personas que habían perdido su empleo a causa de la crisis. Y eso siguen haciendo exactamente allí donde gobiernan. ¡Que se jodan! Parla, Vallecas
o Usera; ¡que se jodan!, por trabajadores, por pobres, ¡que se jodan! (Aplausos). ¡Que se joda! también Largo Caballero, ¡que se joda! Fuera la memoria histórica, porque para poder mandar ustedes necesitan borrar la memoria, para que olvidemos
básicamente qué pasa cuando ustedes gobiernan. Respiradores, rastreadores, médicos, no, ¡que se jodan! (Rumores). No se pongan nerviosos que esas palabras las pronunció una persona del Partido Popular. (Aplausos).



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En este Parlamento hay un enorme vacío, el de una derecha con sentido de país y con sentido de Estado. Hoy, el papel de una derecha con sentido de país lo está ejerciendo la CEOE -solos- llegando a acuerdos con el resto de agentes sociales
y con este Gobierno. Hoy no estamos aquí solo para rechazar este modelo de país de la derecha y esta infame moción. No, hoy no va a ser su día, señor Abascal. Hoy estamos aquí para reafirmar un compromiso democrático y por los derechos humanos y
por las libertades, y estamos también aquí para enviar un mensaje claro de tranquilidad, de seguridad, de esperanza a todas las personas que nos están escuchando, porque en nuestro miedo no manda VOX, en nuestro miedo mandamos nosotras. (Aplausos).


El país no se construye desde el odio. Ningún país se puede construir desde el odio, por eso ustedes no podrán gobernar jamás, porque quieren más a un trozo de tela que a las mujeres y hombres que integramos este país. Nosotras queremos
políticas valientes, queremos serenidad, diálogo, escucha, ciencia, industria, investigación, cultura, amor. Queremos amor. La ciudadanía debe saber que, aunque nos enfrentamos a dificultades, no está sola, porque estamos aquí trabajando para que
todo vaya bien. Ninguna distracción; demostremos que el compromiso de este Gobierno no quedará en buenas palabras, sino que trae consigo un proyecto de transformación. Próxima estación: presupuestos.


Termino. En esta Cámara últimamente se han escuchado muchos vítores, muchísimos. Yo les voy a proponer dos: ¡Viva la vida! Y, ¡viva la alegría! (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario
Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, del Grupo Parlamentario Socialista, y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Vidal.


Tiene la palabra, en último lugar, por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, la señora Maestro Moliner. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de
oradores).


La señora MAESTRO MOLINER: Moltes gràcies, presidenta.


Señorías demócratas de la CEDA, nostálgicos de la Dictadura, miembros de VOX, asistimos expectantes a otro de los grandes ridículos patrocinados por su partido. En este terrible momento de crisis humanitaria mundial, ustedes utilizan la
desgracia para hacerse campaña. Desde luego, su humanidad y altura de miras dejan mucho que desear.


'Fraude electoral, extorsión del tercer mundo': o bien sus juristas se saltaron muchas clases de Derecho o pretenden engañarnos a todas. Se perdieron primero de Derecho y nos traen hoy aquí primero de fascismo. 'Virus chino'; ¡le han
otorgado nacionalidad al virus! Desde luego, son los alumnos aventajados, pero obvian completamente la contribución del Estado y de su Gobierno a la lucha contra esta pandemia, también en España. Pero mientras tenemos que rebatir sus ocurrencias,
les tengo que decir que, frente a sus propuestas, como ya han dicho mis compañeras, este Gobierno apuesta por servicios públicos sin complejos. Ustedes, adalides de la privatización, junto con el Partido Popular y Ciudadanos, se dedican a la
confrontación y a la riña. Este Gobierno se ha dedicado a fortalecer el escudo social y priorizar la salud pública, y ustedes traen sus mediocres aires de grandeza con esta moción de censura a un Gobierno legal, pero sobre todo legítimo, les pese
lo que les pese.


Concluyen su documento con una feroz crítica a la Ley de Memoria. ¿No será que pretenden evitar que salgan a la palestra los crímenes de más de cuatro décadas de terror? Porque a mí también me gustaría leer aquí los nombres de todas esas
víctimas, pero la mayoría están desaparecidas y en cunetas y, encima, me temo que tardaríamos meses. Claro, no le preguntaré por qué no lo hizo usted en la otra sesión. Es mi obligación decirles que la reparación del daño causado en las víctimas y
el reconocimiento de aquellos que dieron su vida por la libertad es responsabilidad del Estado. Efectivamente, de la historia ya se ocuparán los historiadores, así que dejen de insultar a la inteligencia de los españoles equiparando a víctimas y
verdugos. (Aplausos). Desde luego, sus historiadores de referencia no solo tienen en común no haber estudiado la carrera de Historia, sino que aprendieron del franquismo lo que el franquismo aprendió a su vez de sus aliados nazis: que una mentira
repetida mil veces se convierte en verdad. Pero, sabiendo que sus referentes en el tema son el pseudohistoriador Fernando Paz, que tuvo que dimitir de la candidatura de VOX por sus declaraciones negacionistas del holocausto, o su encargado de
prensa, Juan Pflüger, que define el franquismo como la vuelta a la grandeza del pasado imperial, con todo ello pretenden un ejercicio torticero de manipulación, y nos quieren hacer ver como a un asesino a un digno líder obrero como Largo Caballero,
y además nos vuelven a sacar el mito de la amenaza de Pasionaria a Calvo Sotelo, que nunca existió. Pidan el Diario de Sesiones o consulten la prensa de la época a ver si



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encuentran algo, pero no lo encontrarán, porque es sencillamente mentira. En realidad, lo que les molesta de esta ley es precisamente la verdad, porque ustedes son herederos ideológicos de aquellos que se levantaron contra el orden
legalmente constituido, con ayuda de la Alemania nazi y de la Italia fascista, pero no solo herederos ideológicos, porque no en pocos casos son también familiares directos de aquellos que ahogaron en sangre a España durante más de cuarenta años.


Pero hablemos de España, porque ustedes dicen defender lo que realmente odian. Odian a la España que madruga y la quieren condenar a una vida indigna, odian a la España que lucha por mantener su trabajo como Alcoa o Nissan, odian a las
mujeres, a quienes nos relegan a trabajos domésticos y de cuidados, odian a nuestros mayores, y pretenden que cobren pensiones de miseria, y odian a los españoles de las nacionalidades, que componen nuestra patria y hablan lenguas tan españolas como
el castellano. Estoy orgullosa -y lo digo aquí- de pertenecer al Partido Comunista de España, que contiene dos términos que ustedes odian: comunista y España.


Y concluyo, presidenta. Ustedes no son dignos de ser españoles. Parafraseando al histórico secretario general de mi partido, José Díaz Ramos, los que utilizan la bandera del patriotismo, los que prostituyen a nuestro país, los que condenan
al hambre al pueblo, los que someten al yugo de la opresión al 90 % de la población, los que dominan por el terror ni son españoles ni son defensores de los intereses de este país. Me temo que la historia no les absolverá, todo lo contrario, les
condenará en todo caso por alta traición.


Muchísimas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, puestos en pie.-Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo
Parlamentario Socialista.-Aplausos de los miembros del Gobierno, algunos de ellos puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Maestro. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Señora Vidal, me alegro de que esté entre nosotros. (Aplausos).


Señoras de Podemos, que avanzan hacia una república feminista sin lograr los aplausos del presidente del Gobierno, que estaba asustado en ese caso (risas), ustedes no representan a las mujeres, ustedes son mujeres, pero ustedes no
representan a las mujeres. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Las hemos visto a ustedes, señorías, y a sus compañeras gritando groserías por las calles, pero la gran mayoría de las mujeres de este país no son como ustedes. No
asaltan capillas, no insultan ni agreden a policías, no van pidiendo la muerte de la gente por la calle: 'Madrid será la tumba de Abascal'. No van gritando groserías por la calle: 'Una copa menstrual en la boca de Abascal'. (Risas). A los MENA
no les llaman sus niños. Son lo suficientemente sensatas como para decir que si son niños lo que hay que hacer es entregárselos a sus padres. Si ustedes quieren criarlos en tribus, es su problema (aplausos). ¿Y ustedes de verdad quieren hacer
creer que representan a las mujeres independientes, y por eso salen hoy aquí solo mujeres a hacer una caricatura de un personaje machista, únicamente porque se lo ha ordenado el machito alfa? ¿Por eso solo salen mujeres? (Aplausos de las señoras y
los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). Señorías, ¿a ustedes también les custodian la tarjeta del móvil? Cuando va a negociar los dineros con Irán, ¿las llevan a ustedes con velo o ni siquiera las invitan?
(Aplausos.-Risas).


No sé si notaron ustedes que ayer el presidente Sánchez cambió su discurso sobre las denuncias falsas en materia de violencia de género. Antes no existían. Ayer ya dijo que eran muy pocas. Claro, supongo que es porque ayer mismo
conocíamos la condena, benévola por cierto, a esa mafia que se llama Infancia Libre y que se dedicaba a secuestrar niños denunciando falsamente a sus padres, esa mafia de la que ustedes eran cómplices, porque la trajeron a esta Cámara, la trajeron
al Congreso de los Diputados. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


A mí no me ha gustado escuchar lo que ustedes han dicho de nosotros ni lo que han dicho particularmente de mí, no lo disfruto, y lamento que les utilicen a ustedes para atacarnos a nosotros de esa manera. A las mujeres hay que creerlas
siempre, ¿verdad? Y entonces, ¿por qué tuvieron la desvergüenza de decir que una diputada de VOX se había inventado una agresión? ¿Porque se lo ordenó a ustedes el señor Echenique? (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo
Parlamentario VOX, puestos en pie). Señorías, ustedes son mujeres, ustedes tienen todo mi respeto,



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pero ustedes no representan a las mujeres, ustedes no representan a las mujeres que nosotros conocemos, ustedes no representan a las mujeres de nuestras familias, ustedes no representan a las diputadas de otros grupos políticos, y ustedes no
representan a millones de españolas que jamás les votarían, y por supuesto ustedes no representan a las niñas tuteladas y abusadas en Baleares. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en
pie.-Rumores.-Varios señores diputados: ¡Bravo!).


Permítanme que concluya con un acto de justicia para los diputados y las diputadas del Grupo Parlamentario VOX. Ha salido usted a decir que éramos unos vagos, y lo dice Podemos (risas), que en esta legislatura ha presentado 149 iniciativas.
¿Sabe cuántas ha presentado VOX? 1039, excluyendo las 6000 preguntas para control del Gobierno, señoría.


Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, tiene la palabra la señora Fernández Castañón.


La señora FERNÁNDEZ CASTAÑÓN: Señor Abascal, la frase es: 'Madrid será la tumba del machismo'. (Rumores.-Aplausos). Entiendo que con 'Madrid será la tumba del machismo' (protestas y aplausos) y con esta moción de censura me parece que
usted piensa que es el centro del mundo, y no lo es.


Les voy hacer una pregunta a sus señorías de la bancada de VOX. Cada vez que hablan de eso de levantar una persiana, ¿ustedes han levantado alguna vez una persiana? (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario VOX levantan la mano).
¡Miren cómo levantan la mano! ¿Saben lo que pesa? (Protestas.-Aplausos).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


La señora FERNÁNDEZ CASTAÑÓN: ¿Saben lo que es bajar la persiana, subir la persiana, bajar la persiana, subir la persiana, lo que pesa, todos los días con el frío y con la incertidumbre? Cada vez que ustedes dicen eso de pisar la calle,
¿se refieren a Usera? ¿Se refieren a Vallecas? ¿Se refieren a esas que ha confinado perimetral, absurda e ineficazmente el Gobierno de la Comunidad de Madrid, que ustedes apoyan? (Aplausos). ¿O se refieren a los estercoleros multiculturales?
Vergüenza. Cada vez que ustedes dicen 'la España que madruga', ¿han cogido el metro a las seis de la mañana? (Protestas.-Varios señores diputados hacen gestos afirmativos). ¿Han esperado la FEVE con toda la xelá? ¿No se dan cuenta ustedes -que
tienen que estar gritando para decir que sí, que es verdad, que una vez, que yo también tengo un amigo que es gay- (risas y aplausos) de que sus palabras son un mar de plástico?


Miren, ustedes pueden hacer lo que hacía la Falange, pueden ir a los bares y luego coger eso de argumentario. Pero, ¿saben qué pasa? Que, al final, la trampa rescampla, como dicen en mi tierra, porque yo la única vez que veo a primera hora
al señor candidato aquí, en el Congreso, a las nueve de la mañana es cuando tiene que intervenir. Y de eso va esta moción, de pedir protagonismo, porque no traen una sola propuesta para este país de países, para el país que ustedes quieren, para la
ciudadanía que ustedes quieren, para Núñez de Balboa, si me apuran; no traen una sola propuesta. Quieren hablar para la gente, pero votan en contra de las medidas sociales que trae este Gobierno.


Fíjense, les preocupa mucho nuestro atuendo -que creo que es un comentario más clasista que otra cosa, porque venimos con toda la dignidad y toda la decencia a representar a la ciudadanía- (aplausos), por los trabajadores y trabajadoras de
esta Cámara, pero ustedes en marzo votaron en contra de derogar el despido por enfermedad. Así que me parece a mí que, a los trabajadores y trabajadoras de esta Cámara y de este país les preocupa mucho más que se defiendan sus derechos laborales
que cómo venimos vestidas y vestidos a esta Cámara. (Aplausos).


Ustedes anuncian como el apocalipsis la destrucción de España, pero si por ustedes y por sus políticas fuera se destruiría el planeta entero. ¿En serio, en serio energía nuclear como energía renovable? ¿No pueden al menos googuelear antes
de hablar? (Aplausos). Miren, la disonancia es tal que se ve el cartón. Ustedes son unos pijos, herederos del expolio franquista, jugando a ser franquistas. Y voy a enumerarles por qué con ejemplos. Espinosa de los Monteros, el hermano de su
bisabuelo fue embajador de la Alemania nazi, nombrado en 1939 gobernador militar de Madrid, y bajo su mando estaban los campos de



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concentración temporales a donde iban quienes defendieron la legalidad constitucional. El clan de los Monasterio tiene su posición gracias a la connivencia con dictaduras en Latinoamérica, las de verdad, no las que ustedes inventan. Y
Abascal, bueno, pues Abascal es otro heredero de las familias de la victoria.


Aquí en el Congreso, no se equivoquen, no trabajan. ¡Hombre, son ustedes la oposición, está bien que ustedes presenten iniciativas! Nosotras es que las presentamos en el Boletín Oficial del Estado. (Aplausos). Y, ¡cómo van a trabajar si
no han dado palo al agua! Sus propuestas de políticas públicas, las que llegan, las que son propositivas, son el loren ipsum parlamentario, no dicen nada, no tienen concreción y muchas veces demuestran un desconocimiento absoluto con lo hecho hasta
la fecha. Pero les voy a reconocer algo, porque es que es verdad que hay cosas que hacen bien; por ejemplo, bloquear la actividad de la Cámara esta semana en plena pandemia. Eso ustedes lo están haciendo muy bien. (Aplausos). Supongo que el
objetivo era lucirse -no sé si el objetivo de lucirse les ha ido tan bien, esto igual es discutible-, pero sobre todo bloquean cada día todas las horas que nos hacen malgastar en la Cámara diciendo no sistemáticamente al funcionamiento de la propia
Cámara. No vienen a cambiar las políticas que se hacen, vienen a bloquear la actividad de la Cámara, porque esta Cámara funciona para responder a las necesidades de la ciudadanía, y ustedes no tienen ningún interés. Esto que están haciendo es un
ridículo berlanguiano y ustedes, como les decía antes, tienen la España pequeña.


Su ridículo tiene precedentes y tiene referentes, un gran referente para ustedes es Donald Trump superando las cuotas de infamia cada día y a punto de ser repudiado por su propio país de manera electoral y, por cierto, hemos sabido justo
ayer que paga más impuestos en China el propio Trump que en el país que preside, donde deja pufos. Así que esto de que pague China quizá tiene que ver con el patriotismo que ustedes practican. Trump es ridículo con su cara naranja y Chaplin nos
enseñó con mucha maestría lo ridículo que parecía Hitler, y, de hecho, la voz del dictador Franco sonaba bastante ridícula, pero, verá, esto constata algo importante: que se puede ser ridículo y al mismo tiempo ser peligroso, y el discurso que
ustedes tienen es peligroso; lo es.


En esta moción están solos, pero en el peligro de su discurso no; en el peligro de su discurso está la foto de Colón. Ojalá la foto de Colón fuera algo puntual, pero desde entonces ha sido una escalada de virulencia, de agresividad, de
cuestionamiento de los derechos humanos en la que también participan el Partido Popular y Ciudadanos. Partido Popular y Ciudadanos están gobernando apoyados por VOX, que es gobernar apoyados por la ultraderecha declarada, por quienes cada día se
dedican a atacar los derechos humanos y los principios democráticos. Son sus socios, es una realidad y no se puede negar, se llama Andalucía, se llama Murcia, se llama Madrid.


VOX dice que el aborto es un crimen y el partido de la señora Arrimadas dice que el aborto es un fracaso; VOX dice que en ochenta años este es el peor Gobierno, legitimando la Dictadura franquista, y la señora Arrimadas dijo ayer que ni
franquista ni fascista, que taxidermista. Pero, verán, no se trata de lo que se dice, porque por desgracia una ya ha comprobado que muchas veces lo que se dice no tiene ningún valor; se trata de lo que se hace. Gobernar gracias a quienes niegan
las violencias machistas es una complicidad antidemocrática; gobernar con quienes criminalizan a niños solos de procedencia de otros países, en una situación muy vulnerable, es una complicidad contraria a los derechos humanos (aplausos), gobernar
con quienes reivindican las bondades del franquismo es una complicidad contra el Pacto constitucional. Pero no quieren que hablemos de eso -de las incoherencias insostenibles, mejor no hablar-, vamos a hablar de la bronca, de la bronca que hay en
la Cámara. Pues, encantada, pero si lo hacemos que sea sin falsas equidistancias, que aquí no todas somos iguales, que aquí no todas nos comportamos igual. (Aplausos). Porque hemos escuchado ayer y hoy barbaridades, y las bancadas han estado
escuchando de manera respetuosa, porque respetamos la institución, porque respetamos la soberanía popular y porque respetamos el espacio de privilegio que da esta tribuna para defender ideas con la palabra.


De repente la crispación es terrible -bueno, estoy de acuerdo-, como denuncia la portavoz de Ciudadanos, pero a mí si no me engañan ni mis ojos ni mis oídos ni me despista el barullo de la bancada de la derecha, creo recordar que esa misma
diputada ha enseñado supuestos curriculum vitae de la portavoz del Grupo Socialista de manera amenazante, se ha reído de personas en tribuna de manera gesticulante, y ha hecho incluso lo nunca visto, que es ir a insultar en una manifestación a
quienes participan en ella, para luego poder hacerse la víctima y ser la novia en la boda y la muerta en el entierro. (Aplausos). Ronca la maera -que decimos en Asturies- que vaya una a hacerse la víctima delante de la comunidad LGBTI, que sigue
sufriendo discriminación y agresiones por el mero hecho de serlo.



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Miren, hablan más de nosotras nuestros hechos que nuestros discursos, y es una pena, se lo digo como alguien que ha dedicado la mayor parte de su vida a pensar en el lenguaje como un elemento de transformación, pero según para quién se ve
que las palabras valen poco. Y ocurre algo más. No solo pasa que los discursos con palabras bonitas se los lleva el viento, ocurre que a veces los discursos alientan el espanto. El discurso de VOX recuerda una olla donde hay agua hirviendo en
plena ebullición, y -es verdad- por lo general al final el agua se evapora y lo que queda es la olla quemada. Cierto, VOX probablemente sea esa olla quemada. Pero ocurre algo más. Puede ser que mientras el agua esté en ebullición, como nadie está
vigilando esa olla, de repente a alguien se le ocurra lanzarla, destroce toda la cocina y quede hecha una llaceria, y entonces tenemos, además de una olla quemada -que sería solo el problema de la bancada de VOX-, una cocina hecha un desastre, que
es un problema colectivo, y esto se lo voy a explicar porque está bien que lo sepan quienes están gobernando con el apoyo de VOX en Andalucía, en Madrid y en Murcia. Tengan ustedes claro que esto va más allá de que la señora Olona sea una esnob que
se hace un selfi delante de una pintada vandálica de la estatua de Largo Caballero que reza 'Rojos no', porque eso es simplemente ridículo, pero lo que no es ridículo es que ayer hayan creado toda una argumentación para estar diciendo que quienes
defendemos los derechos humanos y quienes defendemos la democracia podemos ser susceptibles de ser blanco de ataques y agresiones. (Aplausos). Eso se les está yendo de las manos, y si no se les está yendo de las manos tengo muy claro qué es
entonces, pero quiero pensar que se les está yendo de las manos a ustedes y a quienes están gobernando con el apoyo de VOX. Se les está yendo de las manos, y eso sí que es una preocupación, un peligro y algo que asusta a toda la ciudadanía. Eso sí
es peligroso. Por eso, nuestro rotundo no -y ya acabo, presidenta-, por nosotras. Por cierto, yo no estoy representando a todas las mujeres, estoy representando a más de 100 000 asturianas y asturianos, concretamente -sepa usted cómo funciona
también eso de la representación en la Cámara-. (Aplausos). Decimos no por nosotras y por todas las que representamos, por todas las personas que no entienden que con toda la tarea que hay por delante llevemos dos días perdiendo el tiempo, por
todas las que no quieren ni el odio ni la ignorancia ni la superstición ni la crispación ni en sus vidas ni en las redes ni en las instituciones. Este no que les decimos es también el no que les dirían las mujeres y los hombres que pusieron el
cuerpo y la vida para traer aquí la democracia, la libertad y los derechos, así que, con memoria, con futuro y con la responsabilidad de trabajar para la gente, les decimos que no, y seguimos.


Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, puestos en pie.-Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo
Parlamentario Socialista.-Aplausos de los miembros del Gobierno, algunos de ellos puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Fernández. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Así que representan ustedes a los que no quieren ni el odio ni la crispación. ¡Quién lo diría! ¡Quién lo diría, señoría! ¿Sabe usted cuál es el único partido que ha
mantenido a un condenado por violencia contra la mujer en su cargo? El partido con el que gobiernan ustedes, el Partido Socialista (aplausos), que mantuvo en su cargo a un condenado por violencia contra su mujer, en concreto por propinar varios
paraguazos a su mujer, el señor Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi y, por cierto, uno de los artífices de la negociación de rendición de las instituciones del Estado con la banda terrorista ETA. (Aplausos).


Efectivamente, es muy fácil repetir una mentira muchas veces para convertirla en verdad. Ustedes lo han hecho, y he estado tentado de hacer que se introdujera por estos altavoces el sonido de los gritos de las movilizaciones que ustedes
convocan, donde se decía 'Madrid será la tumba de Abascal'. Lo he retuiteado para que todos ustedes, toda la Cámara y todos los que nos están escuchando puedan verlo ahora mismo.


¿Cómo se atreve a decir a un montón de diputados que usted ni conoce si han levantado o no la persiana? ¿Cómo se atreve a hacer esas caricaturas? ¿A usted no le da vergüenza? (Aplausos.-La señora Fernández Castañón hace gestos negativos).
No le da vergüenza. Yo mismo, señoría, he levantado la persiana a las ocho y media... (Risas). Sí, se van a reír menos ahora.


La señora PRESIDENTA: Señorías, por favor.



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El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): A las ocho y media de la mañana, junto a mi padre, iba todos los días a su comercio, acompañándole, porque le iba a matar la banda terrorista ETA, le iban a matar sus socios,
que sabía que todos los días levantaba la persiana de su comercio a las ocho y media. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie.-Varios señores diputados: ¡Bravo!). Su caricatura es
burda, es insultante, es falsaria. Se refiere a un montón de diputados de distintos grupos diciendo que no han levantado nunca una persiana, que no han trabajado, pero ¿qué han trabajado ustedes? Supongo que algunos lo habrán hecho. Pero ¿cómo se
atreven a hacer una caricatura así? ¿Ese es el nivel parlamentario que ustedes reclaman? Vienen aquí y llaman clasista al resto del mundo ¿Y lo dicen ustedes, que se han negado a aceptar la propuesta de VOX de que se paguen las mascarillas a todos
los españoles porque hay españoles que ya tienen que elegir entre mascarillas o leche? (Aplausos). ¿Clasista? Clasista y machista es no pagar la Seguridad Social a tu asistenta, que es lo que hacen algunos diputados de su grupo. (Aplausos). No
les admitimos ni una sola lección, señoría.


Esta es la performance que hoy ha organizado su jefe, han salido aquí únicamente mujeres a tratar de hacer la caricatura de un partido o de varios partidos y a calificarnos de machistas. Ustedes hoy formaban parte de una puesta en escena,
son figurantes. Ustedes hoy formaban parte de un decorado, son los floreros que ha decidido el machito alfa que tenían que salir para degradar a la mitad de la Cámara. (Aplausos). Han venido a hacer una performance y un discurso de buenos y malos
sobre la violencia contra la mujer.


Nosotros nos preocupamos por las mujeres de verdad, que son las que mayoritariamente reciben las agresiones, pero también nos preocupamos por los hombres que las reciben; nos preocupamos por las denuncias falsas, nos preocupamos por las
niñas y por los niños que son agredidos, por los ancianos y por las ancianas que son agredidos en el seno de la familia. (Aplausos). Nos preocupamos por todos y nos preocupamos especialmente por las mujeres víctimas de violaciones, porque somos
los únicos que decimos que los violadores se van a la cárcel para siempre. Y eso es algo que no dice ni uno solo de los grupos del lado izquierda de este hemiciclo. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos
en pie). No representan ustedes a las mujeres. Son mujeres, evidentemente, pero no las representan. No representan a las mujeres españolas que no les votan, que sacan adelante una familia, un negocio, unas empresas con su esfuerzo y con su
trabajo diario. Ustedes no representan a todas esas mujeres. No son ustedes un ejemplo, no las representan. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Señorías, de conformidad con el artículo 177.4 del Reglamento, les anuncio que la votación presencial no tendrá lugar antes de las trece horas. Asimismo, les anuncio que la finalización del plazo para la emisión del voto telemático será a
las doce de la mañana.


Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Espinosa de los Monteros de Simón.


El señor ESPINOSA DE LOS MONTEROS DE SIMÓN: Muchas gracias, señora presidenta.


Es difícil tomar la palabra y hablar de asuntos serios, de lo que preocupa a España y de lo que preocupa a los españoles, después de semejante despliegue de odio, de ignorancia y de crispación, después de semejante despliegue de lo peor del
ser humano. La llegada de los extremismos hace unos años a la política española no ha traído nada bueno. No hay un solo valor positivo que Podemos haya traído a la política española. Lo que ustedes traen -el odio y la violencia verbal y física-
es lo peor del ser humano y esperamos que en el futuro, aunque no lo puedan apartar, al menos lo sepan ocultar un poco más.


Señorías, si algo queda claro tras escuchar la intervención de ayer de Santiago Abascal es que España está en peligro. Así de sencillo y así de grave. Como señaló el señor Abascal, nos enfrentamos al peor momento sanitario, económico,
social e institucional de nuestras vidas y tenemos que reaccionar urgentemente con medidas contundentes si queremos garantizar una vida mejor a nuestros hijos. Pero si algo queda claro tras escuchar las intervenciones de los partidos que forman
esta coalición Frankenstein de Gobierno es que ni el socialismo ni el comunismo ni el separatismo ni el filoterrorismo pueden ofrecer solución alguna; al revés, solo pueden agravar las cosas y de forma cada vez más acelerada. Las intervenciones de
estos partidos tienen que servir de alarma para despertar a los que están dormidos. El futuro de España, nuestra capacidad de crear oportunidades, de garantizar el bienestar de los españoles y, en último extremo, de asegurar nuestra libertad,
independencia y soberanía requiere un cambio de rumbo que este Gobierno ni quiere ni puede ni sabe dar. Por eso, urgía una moción como esta.



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España tiene que reconducir, en primer lugar, la malograda gestión sanitaria de nuestros políticos. A nadie en su sano juicio se le ocurriría escoger el momento sanitario más crítico de los últimos cien años para poner la sanidad en manos
de una persona con nulos conocimientos sanitarios, de un llamado experto en epidemias, que no es doctor y que falla en todas sus predicciones, y de un grupo de expertos que sencillamente no existe. Todo ello para coordinarse con diecisiete
administraciones subsidiarias en las que nadie tiene claro quién manda. Sin embargo, eso es exactamente lo que han hecho nuestros dirigentes políticos, un plan sin fisuras. El resultado era previsible: no solo los peores resultados del mundo
desde el punto de vista sanitario, sino muerte, dolor e incertidumbre para todos los españoles y, lo que es más típico de nuestros políticos, la traslación de la responsabilidad a la ciudadanía: estados de alarma, encierros, toques de queda,
acusaciones a nuestro sector servicios, ataques al sector Horeca -Horeca, para los que no lo conocen, hoteles, restaurantes y cafeterías; como no han trabajado nunca, no les sonará?- (Aplausos). Todo menos asumir que nuestros políticos han
fracasado en su labor, que no han sido capaces de ofrecer test masivos para identificar a los contagiados, que no han sido capaces de realizar las labores de rastreo pertinentes, que no han sido capaces de ofrecer una respuesta hospitalaria
suficiente, que han faltado camas en unas comunidades autónomas mientras sobraban en otras y que han quemado a nuestros profesionales sanitarios con una gestión inepta de recursos que, por su propia naturaleza, son siempre escasos. No se podía
saber, porque no saben de nada; de sanidad, tampoco.


La otra gran crisis que por desgracia subsistirá cuando amaine la crisis sanitaria es la económica y la social, y una trae inevitablemente a la otra. Ya hemos dicho muchas veces que la mejor política social es el empleo y el crecimiento
económico es el único motor de creación de empleo. Sin crecimiento económico no hay bienestar posible; al contrario, la desidia, la dejadez a la hora de afrontar reformas, la deuda y el despilfarro son el camino seguro hacia el paro, la pobreza y
la ruina económica. Pedro Sánchez y sus socios comunistas y separatistas están usando a España como financiador de su particular proyecto ideológico; un proyecto que enfrenta a los españoles, que atiende prioridades que nada tienen que ver con las
reformas urgentes que aseguren el crecimiento, la creación de empleo y el bienestar y que genera de forma acelerada paro, pobreza y más ruina económica. No nos podemos permitir poner en peligro todos los logros alcanzados de los cuales, de
continuar ustedes, no llegarán a disfrutar nuestros hijos y nuestros nietos. Antes del virus y en apenas unos meses el Gobierno de Sánchez e Iglesias ya había situado a España, como cada vez que gobierna la izquierda, a las puertas de una recesión.
El virus sorprendió a España sin los deberes hechos -cinco años sin reformas- y se vio empeorado por la peor gestión de la pandemia del mundo, que apuntaló las debilidades acumuladas en la economía española. España necesitaba una respuesta
contundente y ágil para mantener vivas nuestras empresas y nuestros empleos y esa fue siempre nuestra doble prioridad -lo hemos repetido aquí hasta la saciedad-: la liquidez y el empleo. Propusimos ambiciosas moratorias en el pago de impuestos,
medidas de apoyo a sectores críticos, que el Estado asumiera las nóminas de los trabajadores a quienes se les había prohibido trabajar, pero no se nos hizo caso. Por el contrario, sus medidas fueron insuficientes, de las más bajas en medidas en
porcentaje sobre el producto interior bruto, y tremendamente ineficaces, como se ha demostrado. El retraso en las ayudas desde luego que ha agravado la crisis, como muestran el caos de los ERTE, la exasperante lentitud de los créditos ICO y el
ingreso mínimo vital, que meses después de aprobarse no habían llegado ni al 1 % de los que lo necesitaban. Hoy nos encontramos con que España sufrirá en 2020 la mayor recesión de Occidente, con la destrucción de empleo, que ya es la más intensa de
Europa y con el deterioro del tejido productivo, que está siendo devastador, sobre todo, para nuestros jóvenes, con una tasa de desempleo por encima del 40 %, la más alta de Europa.


Si seguimos por la misma senda, correremos muchos riesgos, pero hay uno terrible al que nos conducirán las políticas erróneas de Sánchez e Iglesias inexorablemente: la ruina del Estado del bienestar, la insolvencia de España y una explosión
de la pobreza. Los españoles tienen derecho a sanidad, a educación y a pensiones y a que el Estado se las asegure, como reza la Constitución, pero el tiempo apremia, señorías, y se agota el margen que nos queda para evitar el desastre. Hemos visto
naciones muy ricas -muy ricas, señor Iglesias- sucumbir ante el socialismo provocando miseria, dolor, hambre y escasez. Señorías, estamos a tiempo de evitarlo, pero para eso es necesario, primero, que todos tomemos conciencia de la situación en la
que estamos y, segundo, que todos nos comprometamos a acometer una verdadera transformación de España, como proponía ayer acertadamente el señor Abascal. (Aplausos). Los poderes públicos son hoy en día parte del problema y tenemos que lograr que
empiecen a ser parte de la solución, que en lugar de consumir las energías creativas del país, los políticos nos dediquemos a apoyar a los generadores de actividad, a trabajadores, comerciantes y autónomos, a pymes y empresarios



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y que, en lugar de crear cargas y trabas, nos pongamos a estimular un marco favorable para el desarrollo económico, el crecimiento y el empleo. Sería bueno que alguna de sus señorías algún día conociera a esas personas que crean empleo, en
vez de dedicarse al precioso mundo de las palabras.


España lleva generando desequilibrio en sus cuentas desde hace años. El sobregasto de la Administración genera un déficit que se acumula año tras año en forma de deuda; deuda que se contrae con acciones foráneas, de manera que con ello
perdemos soberanía y arriesgamos nuestra prosperidad. Por eso, tenemos que ir a la raíz del problema y seleccionar bien en qué gastamos para frenar ese gasto innecesario, mientras ensanchamos la base de cotizantes para aumentar los ingresos, sin
subir impuestos. El saneamiento de las cuentas públicas es la obligación moral de cualquier dirigente responsable. Como decía ayer el señor Abascal, hay que frenar el derroche del que ya es el Gobierno más grande y despilfarrador de la historia,
el que cuenta con más ministros, con más secretarios de Estado, con más directores generales y con más asesores a dedo, el que despliega más gasto público de la historia, el que no repara en gastos y dispara las ayudas a chiringuitos, medios amigos
y subvenciones.


Señorías, hoy afrontamos una oportunidad histórica. España va a contar con mecanismos extraordinarios de financiación articulados con nuestros socios europeos, hasta 140 000 millones en los próximos años que tendremos que invertir con
inteligencia en programas que vayan a generar rendimientos en el futuro, no en gastos superfluos que sean pan para hoy y hambre para mañana. Tenemos que aprovecharlos para dejar atrás el bienestar del Estado y salvar el Estado del bienestar. Para
lograrlo, para consolidar la modernización de España, tenemos que acometer una ambiciosa reforma de la Administración. España tiene un elevado gasto público que es perfectamente prescindible, como reconocen los informes del Banco de España y de la
AIReF. Y a la vez que reducimos el gasto superfluo, tenemos que aumentar los ingresos con un plan de reformas estructurales e integrales que impulsen el crecimiento de la competitividad y la generación de empleo y riqueza en España. De modo que el
reto que debemos acometer es doble: por un lado, mejorar la baja productividad de la economía existente, pues tenemos un serio problema al compararnos con países de nuestro entorno, como Alemania, Francia o Reino Unido, y por otro, ensanchar la
base de nuestra economía con programas de estímulo para la creación masiva de un nuevo tejido empresarial que cree empleo, y lograr que España pase de ser un infierno fiscal a un paraíso del empleo. (Aplausos). Para ello, les recuerdo brevemente
algunas de las medidas que proponía ayer Santiago Abascal; medidas que coinciden, por cierto, con las recomendaciones de la Comisión Europea, y más vale que coincidan porque, si no, no recibiremos ningún tipo de ayuda. Y como he visto que algunos
medios no las han recogido con la suficiente integridad y que algunas de sus señorías las han pasado por alto, quizá porque no entienden mucho de economía y los números no sean lo suyo, hoy se las voy a repetir, esquemáticamente, incluso
numéricamente, con un decálogo, a ver si así lo van pillando.


Primero. Fomentar el fortalecimiento de las empresas, porque ya hemos comprobado en esta crisis que las empresas más pequeñas son las que más sufren cuando vienen mal dadas.


Segundo. Recuperar el mercado único, ese al que ustedes les gusta tanto fragmentar, porque es absurdo aspirar a que nuestras empresas algún día emprendan la internacionalización si les obligamos a arrancar su actividad operando en un
mercado nacional fragmentado; absurdo, de todo punto. Por eso, la unidad de mercado es imprescindible y para ello la simplificación normativa es absolutamente esencial para operar en todo mercado con una sola reglamentación.


Tercero. Invertir en formación de capital humano, apostar por nuestros jóvenes, formarles y formar a nuestros trabajadores, exigir que con leyes educativas se prime el esfuerzo -no como con la ley educativa de la izquierda, para la cual el
esfuerzo y los deberes son fascistas- y asegurar a los jóvenes que su esfuerzo tendrá recompensa, porque la formación es el verdadero ascenso social, la clave de bóveda de cualquier economía que pretenda progresar en productividad y generar riqueza.
Tenemos ejemplos nutridos por todo el mundo de cómo un buen sistema de educación genera mayor riqueza, y lo contrario.


Cuarto. Invertir en formación y capital tecnológico, aunque tampoco les sonará porque no conocen mucho el capital tecnológico ni su mundo. Sin embargo, España dispone en el ámbito digital de una de las mejores redes fijas del mundo, pero,
desgraciadamente, no tiene suficientes perfiles formados en capacidades digitales. Asimismo, carecemos de una agenda ambiciosa que haga posible que la transformación digital sea motor de innovación y de progreso. De nuevo, es necesario un giro
completo en lo relativo a formación, y en este caso, en el sector digital. Además, hay que recuperar -como decía ayer el señor Abascal- nuestra soberanía sobre los datos, una fuente riqueza que aún ustedes no han comprendido bien del todo.



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Quinto. Crear un mejor mercado laboral, proteger a quienes por causa de la pandemia no pueden trabajar y recuperar cuanto antes el empleo destruido durante esta crisis, para a continuación volver a generar empleo nuevo, como nunca se había
hecho antes. Hay que conseguir mejorar las relación entre crecimiento del producto interior bruto y creación de empleo, ya que tradicionalmente ha sido baja en España, de forma que todo el crecimiento futuro se traduzca en creación de puestos de
trabajo, y no volver a encontrarnos con que España es el país que exige unas mayores tasas de crecimiento, antes de generar un puesto de trabajo.


Sexto. Tenemos que acometer una masiva bajada de impuestos y cargas sociales para fomentar el relanzamiento económico y hacer nuestra economía atractiva para la inversión y el emprendimiento: más empresas, pagando menos.


Séptimo. El plan de descarbonización -quizás sea uno de los planes más ambiciosos y creativos de los citados ayer por el señor Abascal-, mediante una política de reforestación masiva. Ustedes vienen aquí hablando de cosas que no hemos
dicho; es más, no han escuchado lo que hemos dicho y nos atacan por lo contrario. Presten más atención. (Aplausos). El plan, como digo, es de reforestación masiva, de interconexión de todas las cuencas y creación de regadíos; un plan, como
explicaba ayer el señor Abascal, que puede llegar a generar cinco millones de puestos de trabajo, garantizando, por cierto, el agua, un recurso cada vez más valioso para todos los españoles. Además, es un plan que contribuiría a anclar a la
población en la España vaciada, recuperar la natalidad, recuperar nuestra independencia energética y reducir la factura de luz.


Octavo. Un plan de inversión en infraestructuras, pero en infraestructuras rentables económica y socialmente, aprovechando precisamente los fondos europeos que van a estar disponibles para España y adelantar así aquellas infraestructuras
sensatas que estaban previstas para los años venideros, creando a corto plazo actividad y empleo y sembrando la semilla para tener unas infraestructuras que en el futuro permitan un mayor rendimiento de nuestra economía.


Noveno. Un plan de apoyo a la industria -y no podemos olvidarlo nunca- para compensar la significativa pérdida de peso que ha sufrido el sector industrial en España y en el conjunto de su actividad económica. Como dijo ayer el señor
Abascal, fue un inmenso error permitir ese proceso de desindustrialización que se produjo a partir de los años ochenta. En aquella época, señorías, la industria suponía el 29 % del producto interior bruto español, pero hoy el peso relativo de la
industria en España es muy inferior al objetivo del 20 % que marcó Bruselas.


Décimo y último. Un plan de defensa de nuestro maltrecho sector primario y un plan de apoyo al comercio y al turismo, que son una de nuestras principales fuentes de ingresos, gracias a los miles de trabajadores y empresarios que han
desarrollado el sector, hasta alcanzar el liderazgo mundial. Espero, señorías, que esta vez lo hayan entendido. Si no, se lo explicaré todavía más resumidamente en futuras ocasiones.


Así pues, tenemos las bases esenciales para mirar el futuro con optimismo, pero tenemos que construir sobre ellas. El presente y el futuro de millones de nosotros depende de que seamos capaces de hacer de España un país atractivo para la
inversión, fecundo para la industria y favorable al emprendimiento y al empleo, todo lo contrario de lo que sus señorías de Podemos dibujan cada vez que suben a esta tribuna de oradores. (Aplausos).


Y en esta tarea siempre trabajará VOX, señorías, porque afortunadamente aún estamos a tiempo y a eso hemos venido aquí. Hemos venido a dar voz a la España que madruga, a esa que ustedes desconocen por completo, pero es una España que no
desespera, una España decidida a escribir su futuro con letra propia, a labrárselo con sus propias manos. Queremos decir a los españoles que hay esperanza, que España no está necesariamente abocada al paro, a la deuda y a la pérdida irremediable de
competitividad, que trabajaremos sin descanso para ahorrar vuestro esfuerzo simplificando vuestro trabajo, eliminando trabas a vuestra actividad, fomentando vuestro desarrollo, acompañándoos en vuestras exportaciones, celebrando vuestros éxitos,
siendo tolerantes con vuestros fracasos, enseñando a las nuevas generaciones la importancia de vuestro papel y valorando las dificultades que superáis todos los días vosotros y vuestras familias. Y a todos vosotros, trabajadores, creadores de
empleo, autónomos, comerciantes, empresarios os enviamos nuestra máxima solidaridad, nuestro máximo apoyo, nuestro máximo respeto porque gracias a vosotros volveremos a hacer España grande otra vez. (Aplausos). Por eso, en nombre de VOX, hoy
quiero trasladarles a todos ellos -trabajadores, comerciantes, autónomos y empresarios- un mensaje muy sencillo: sabemos que lo estáis pasando mal, solo queremos deciros gracias. Gracias por vuestro



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esfuerzo, gracias por vuestra contribución a la economía nacional, gracias por vuestro trabajo, gracias por vuestros desvelos, gracias por asumir riesgos a menudo a costa de vuestro propio patrimonio, gracias por crear empleo, gracias de
todo corazón. (Aplausos).


Y ahora, que nos vamos acercando a la conclusión de la moción de censura, quiero extender nuestro agradecimiento a más gente. En primer lugar, quiero dar las gracias a los millones de españoles que nos ven con simpatía y, por supuesto,
también a los cuatro millones de votantes que nos eligieron la última ocasión y por los cuales nos desvivimos a diario para hacerles sentir orgullosos de lo que han votado, ya que a diferencia de otros partidos nosotros nunca les consideramos
nuestros votantes cautivos, no son nuestro patrimonio, son simplemente votantes maduros y libres a los que hay que ganarse todos los días si pretendemos que nos vuelvan a votar en el futuro.


Gracias también a esos otros millones de españoles que aún no nos han votado, pero que nos ven cada vez con más agrado y que en número creciente se van dando más cuenta de que aunque quizá ellos no puedan defender a VOX en sus ámbitos
personales, pero VOX siempre les defenderá a ellos, vivan donde vivan y hayan votado lo que hayan votado en el pasado. (Aplausos). Son la España que madruga y la España que quiere volver a tener razones para madrugar cuanto antes.


Gracias, por supuesto, a nuestros simpatizantes y afiliados. Ellos son los que han sostenido el partido durante la travesía del desierto en estos cinco largos años en los que VOX no era nada más que la primera startup política de la
historia, que nacía sin apoyo empresarial, sin ayuda financiera y con casi todos los medios de comunicación en contra, con algunas valientes excepciones que no nombraré para no perjudicarles, y a los que también mostramos nuestro agradecimiento.


Gracias a esos pocos miles de militantes iníciales que creyeron en nosotros y con los que pudimos atravesar aquel desierto, mal que bien, hasta alcanzar un oasis en Andalucía, porque de ahí en adelante hasta hoy todo ha sucedido a velocidad
relámpago. Pero aunque todo pase muy deprisa, intentaremos no perder la humildad ni la capacidad de superación con las que hemos llegado hasta aquí. Somos muy conscientes de que torres más altas han caído.


Gracias también a todos los que estuvieron a nuestro lado en los principios, aunque en algún momento se bajaron del carro por motivos que ya hoy no nos importan. Gracias, Alejo, José Luis, Ignacio y tantos y tantos más. Gracias también a
nuestros cientos de cargos electos: concejales, diputados autonómicos y diputados europeos y gracias a nuestros candidatos en toda España, que no han entrado a la primera, porque en VOX casi nunca entramos a la primera, pero que siguen y siguen con
tesón al pie del cañón. Gracias por ser tan persistentes.


Gracias a los voluntarios que con su a veces peligroso, pero siempre importante, trabajo a pie de calle dan a conocer las ideas de VOX en cualquier rincón de España. Os aseguro que todos los que hemos pasado horas y semanas repartiendo
folletos a pie de calle sabemos el esfuerzo que hacéis y lo valoramos.


Gracias muy especiales al Grupo Parlamentario VOX, que dos directores de periódicos distintos han definido como el más brillante del Congreso de los Diputados. No puedo estar más orgulloso de este grupo de cincuenta y dos diputados. Todos
habéis pasado ya por esta tribuna y habéis dejado constancia de que se puede llegar al nivel más alto de responsabilidad pública desde la sociedad civil, compensando sobradamente la falta de experiencia política previa con brillantes trayectorias en
ámbitos profesionales tan diversos y con vuestra enorme capacidad de trabajo. Estoy especialmente orgulloso de la cultura del grupo que habéis creado entre todos y de la forma que tenéis de apoyaros mutuamente todos los días y, por supuesto, de
vuestro comportamiento modélico, aun estando rodeados de tanta barbarie y a pesar de soportar a diario insultos e improperios de otros diputados en este mismo hemiciclo y también en las comisiones. Sois un ejemplo de talento, de dedicación, de
profesionalidad y de buenas formas, que por desgracia escasean en la política española. Hacéis que todos los días me sienta orgulloso y afortunado de pertenecer a este grupo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario
VOX, algunos de ellos puestos en pie).


Gracias también a la dirección del grupo parlamentario, a Macarena y a Enrique, a nuestros diputados de área, a los asistentes y asesores en todas las distintas medias plantas por las que nos han distribuido, o más bien dispersado, en este
edificio porque solo ha servido para cohesionarnos más. Sois la demostración empírica de que implementando unos elevados estándares de calidad y exigencia, se puede hacer más con menos. Por eso, sabemos que cuando lleguemos al Gobierno estaremos
preparados para acometer reformas ambiciosas, incorporando talento propio y tanto talento externo como se nos acerca últimamente, pero manteniendo una escala manejable y eficiente. No nos importa cómo se hacían las cosas toda la vida, nos importa
cómo podemos hacerlas mejor, y así es como avanzamos.



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Gracias, Ignacio Garriga. (Aplausos). Gracias por los sacrificios que habéis asumido voluntariamente tú y tu familia. Gracias por haber encajado sin quejas la precaria situación laboral en la que te hemos colocado al conocerse tu relación
con VOX. Gracias por estar dispuesto a empeorar sustancialmente tu calidad de vida por mejorar la de los demás. Gracias por haber soportado la presión de liderar un grupo como VOX en un sitio como Cataluña; solo los que han luchado contra el
nacionalismo desde cualquier partido pueden entender lo que ello comporta. Gracias por haber aceptado tu traslado temporal a Madrid y gracias por aceptar luego el regreso a Cataluña, donde eres más necesario que nunca, perqué quan els altres
abandonen, tu tornes. Moltes grácies, Ignasi per acceptar el repte de contribuir a fer una Catalunya millor. (Aplausos). Y gracias por haber asumido el desgaste de presentar ayer la moción de censura. Eres el vivo ejemplo de cómo se transiciona
del qué va a pasar, al qué vamos a hacer.


No puedo olvidarme del mejor de todos nosotros, don José Antonio Ortega Lara. Gracias, José Antonio, por ser nuestro presidente de honor, pero, sobre todo, gracias, José Antonio, por ser nuestro referente moral. (Aplausos de las señoras y
los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, algunos de ellos puestos en pie). Sé que no te gusta ser el centro de atención, así que seré muy breve. Gracias por estar ahí siempre que te necesitamos, por ayudarnos y guiarnos en tantos
aspectos. Este es el Gobierno que quería Otegi (señalando el banco azul), y nosotros somos el partido de José Antonio Ortega Lara, no cabe mayor honor. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, algunos de ellos
puestos en pie).


Por último, quiero dar las gracias al hombre que nos ha traído hasta aquí. Hace casi veinte años José María Aznar se refería a él como ese chico, presidente de las Nuevas Generaciones, Abascal, que tiene que ir a la universidad escoltado
porque le quieren matar. Claro que le querían matar, como querían matar a su padre, Santiago Abascal Escuza, y como quisieron matar a su abuelo, Manuel Abascal Pardo, cuando levantaban las persianas -algo que ustedes desconocen-. Y les querían
matar a todos, pero no por sus ideas políticas, señorías, sino por su defensa incondicional de España desde tierras alavesas. Afortunadamente, Santiago, no pudieron con ninguno de los tres. Tu padre no tuvo la oportunidad de llegar a verte en el
Congreso, como lo están viendo hoy tu madre y tu abueliña, pero aunque ya no esté entre nosotros, desde el cielo te mira con el orgullo de un padre que sabe que ha educado a sus hijos en los mejores valores. (Aplausos). Un hijo al que le dio
raíces para conocer su propia identidad, saber de dónde proviene y le dio alas para que trazara su propio vuelo. Ese chico hoy se convertido en el líder que quería España y que España necesita. No puede caber más orgullo para un padre, estoy
absolutamente seguro, y estoy seguro porque, aunque de otra manera, todos los que te rodeamos sentimos el mismo orgullo; orgullo y agradecimiento por poder acompañarte en la vorágine de transformar un modesto vehículo al servicio de España en la
tercera fuerza política del país, auténtica alternativa de Gobierno con sólidos cimientos. Ha sido tal el éxito que ayer tuvieron que juntarse diez partidos extremistas, los diez malignos, el PSOE incluido, para intentar combatirnos entre todos y,
aun así, tampoco podrán. (Aplausos).


En este partido no somos muy de loas y de homenajes. Aquí no se te dice: ¡cumbre, presidente!, cada vez que regresas a tu escaño desde la tribuna. Somos más bien espartanos, a veces quizá demasiado sobrios y austeros, como si fuéramos de
Amurrio más o menos, pero es justo reconocerte el acierto de presentar contra viento y marea esta moción de censura, que ha mostrado las feas costuras del Gobierno Frankenstein y el valor que has tenido al aceptar el desgaste que experimenta todo el
que se atreve a intentar cambiar las cosas. Más vale salir con cicatrices por haberlo intentado que con la piel intacta por cobardes. Y por todo ello, gracias, Santiago. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario
VOX, algunos de ellos puestos en pie).


Concluyo, señorías. Concluyo con un llamamiento a todos los que creen que es posible una España mejor, sean jóvenes o mayores; de izquierdas o de derechas; asturianos, catalanes, murcianos o extremeños. Pronto saldremos de la epidemia, a
pesar de los políticos de todos los partidos. Pronto recuperaremos crecientes grados de normalidad y, aunque por el camino nos enfrentaremos a grandes riesgos -siendo quizá el más grave el de la continuidad de este desastre de Gobierno que
tenemos-, tenemos que volver a creer; volver a creer en España; volver a creer en nuestra capacidad de alcanzar un futuro mejor; volver a creer en nuestra propia capacidad de crear, de innovar, de crecer, de expandir; volver a estudiar, a
innovar, a crear puestos de trabajo, a generar riqueza, a salir a exportar al exterior, a aprovechar nuestros múltiples talentos y las oportunidades que siempre ofrece España, incluso en el peor de los escenarios. Nosotros seguiremos creyendo en
vosotros, porque siempre creeremos en España. Y cuando lleguemos a gobernar, os pondremos las cosas más fáciles, os simplificaremos la vida, os facilitaremos vuestro desarrollo, pondremos en valor vuestras capacidades y vuestro talento, crearemos



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conductas y conductos para que podáis desarrollar vuestro impulso, crearemos oportunidades para recuperar el talento español que ha tenido que emigrar lejos de nuestra patria, porque creemos en vosotros y nunca dejaremos de creer. Y nos da
igual que nos digan que estamos solos en estas creencias, porque nos llena de orgullo saber que estamos solos con millones de españoles que desean un cambio a mejor y se esfuerzan a diario para ello. Si los demás nos dejan solos con los millones de
españoles que no se rinden, nosotros tampoco nos rendiremos, porque hemos venido aquí a dar esa batalla, a dar la batalla de las ideas, a dar la batalla cultural, sea quien sea el que tengamos enfrente, sin miedo a nada ni a nadie, todos los días de
nuestra vida. Y no se dan cuenta de que los que se van a quedar solos son ellos.


¡Viva España! (Varias señoras y señores diputados: ¡Viva!-Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Espinosa de los Monteros. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Señor Espinosa de los Monteros, muchísimas gracias. Querido Iván, muchísimas gracias.


Muy brevemente salgo a la tribuna para agradecer el apoyo del Grupo Parlamentario VOX en esta moción de censura, pero sobre todo para hacer un reconocimiento y para agradecer formalmente desde esta tribuna el trabajo extraordinario que todos
los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario VOX vienen desarrollando durante estas legislaturas. Pero, sobre todo, quiero agradecerles su valentía y su estoicismo para soportar en esta Cámara la dureza no solo de la crítica política legítima,
sino de los insultos, de la estigmatización permanente y del odio que se está vertiendo contra todos vosotros de manera sistemática por parte de una gran parte de los portavoces que han ido saliendo a esta tribuna; una estigmatización brutal y un
odio brutal que ya hemos comprobado en muchos casos, y lo habéis padecido algunos de los diputados, que lleva a la violencia directa contra vosotros.


Es un honor estar acompañado en este Congreso por un grupo de valientes y he de decir que sin vosotros detrás yo no soy capaz de hacer absolutamente nada de lo que hago. Estoy muy orgulloso de vosotros.


Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Señor Espinosa de los Monteros, entiendo que no hará uso de su réplica. (Asentimiento). Muchas gracias.


Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso tiene la palabra el señor Casado Blanco. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).


El señor CASADO BLANCO: Gracias, señora presidenta.


Señor Abascal, en política lo que no es posible, es falso. Antonio Cánovas, confío en que le suene.


Hoy quiero recordarlo porque lo que hoy nos convoca aquí es una moción de impostura que nada tiene que ver con el debate sobre el interés general que exige la política con mayúscula. Nos hace venir a perder el tiempo en plena segunda oleada
de una pandemia que ha contagiado ya a un millón de españoles y se ha cobrado la vida de otros 60 000, ayer en plena jornada negra con más de doscientos fallecidos. Nuestro corazón hoy está con todos ellos. (Aplausos). Y todo ello mientras el
Gobierno aprovecha esta moción para ocultar el fracaso de su gestión, su arbitrariedad con las administraciones gobernadas por su oposición y la amenaza de imponer la excepcionalidad constitucional de nuevo. Pero VOX para estas cosas tan prosaicas
ni está ni se le espera. Mientras nosotros llevamos seis meses pidiendo una reforma legal y un pacto sanitario para luchar contra el coronavirus con eficacia, su única aportación ha sido Vistalegre y un autobús descapotable. Para este viaje no
hacían falta alforjas, tres meses creando expectación y atacando al Partido Popular para nada, mucho ruido y pocas nueces, como todo lo que hacen ustedes. Planteó esta sesión como un acto de la precampaña catalana y emprendió una huida hacia
adelante cuando el retraso electoral le dejó colgado de la brocha. Se han pasado todo el verano arrastrando los pies y, después de no encontrar a un candidato de postín, no le ha quedado más



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remedio que registrar la moción, eso sí, con un pasillo de aplausos estilo Sánchez. Ya, por fin, han lanzado esta bengala para iluminar fugazmente a su candidato autonómico, pero sabiendo que no solucionaría la tiniebla en la que este
Gobierno ha sumido a España y que, además, señalaría su posición para que sus socios acudieran al rescate, como así ha sucedido.


En cuarenta y tres años de democracia ha habido cinco mociones de censura, tres de ellas en los últimos tres años, esa es la estabilidad que ha traído la nueva política. Históricamente, las únicas mociones con sentido han sido las
presentadas por los partidos que lideran la oposición y le recuerdo que eso no es una atribución subjetiva, sino aritmética o, mejor dicho, democrática. El PP duplica en diputados a VOX y multiplica por treinta sus senadores. Sabe que la moción de
censura es un mecanismo constructivo, así que lo que aquí se vota hoy es si usted está capacitado para ser presidente de la cuarta economía del euro y si su partido tiene la experiencia y la solvencia para liderar la nación más vieja de Europa. La
respuesta ya era evidente y ha quedado aún más clara: no. (Aplausos.-Rumores). Y por eso hoy le hablaré a usted como candidato, a Sánchez llevo hablándole a diario desde hace dos años y en este hemiciclo lo hago todas las semanas. Se lo digo
porque usted viene aquí solo una vez al mes cuando tiene preguntas, sobre todo este trimestre que se ha enclaustrado velando armas para esta justa medieval a la que nos ha retado.


No engañe a los españoles. Las mociones de censura no son para censurar a un Gobierno, sino para nombrar uno nuevo. Ni siquiera son para convocar elecciones. Ese señuelo ya lo usaron aquí hace dos años y ahí siguen, en el banco azul. La
diferencia es que ellos tenían una mayoría alternativa y usted no. Por eso no la hemos presentado nosotros, porque necesitaríamos los votos de independentistas y batasunos, y no los queremos. Hoy Sánchez saldrá de este coso a hombros de los
diputados de VOX y con su tendido ovacionándole. ¡Vaya capote le ha echado y vaya bajonazo con el que rematar la faena, señor Abascal! (Aplausos). Quería cortar las dos orejas del PP y ha acabado de monosabio de Pablo Iglesias.


El dislate que hemos presenciado no es una moción de censura contra Sánchez, sino contra China, Soros, Botín, la Unión Europea, las autonomías y hasta la vestimenta de los políticos. ¡Si hasta ha citado a Hitler y a la Unión Soviética! Y no
será por falta de tiempo. Mientras usted preparaba concienzudamente su particular puesta de largo, apareciendo solo en siete actos públicos en tres meses, la política adulta ha seguido trabajando. Un humilde servidor ha hecho solo cincuenta actos,
pero desde el PP hemos liderado la rebelión de los alcaldes, hemos derrotado al Gobierno en los tribunales por su indolencia con la pandemia y hemos doblado el pulso a Sánchez en Europa por el golpe a la independencia judicial, como ayer se vio en
la carta del consejo. (Aplausos). Sí, también hemos presentado una alternativa a la contrarreforma educativa, una ley contra la ocupación, un plan de choque económico, un pacto de Estado sanitario y la renovación del de pensiones, y sobre todo
nuestros compañeros, al frente de seis autonomías, 2860 municipios, trece diputaciones, cabildos y consells, han estado gobernando para todos sus vecinos, justo lo que usted no sabe hacer ni su partido ha hecho nunca. (Aplausos). Así se lidera la
oposición y una alternativa creíble, no recitando hazañas bélicas y cabalgando un ejército de trolls en las redes de Bannon y Le Pen.


Señor Abascal, le voy a confesar algo. En estos dos años como presidente del PP no he contestado a sus provocaciones, sobre todo por respeto a sus votantes, que en su mayoría han confiado siempre en nosotros, y también porque me resistía a
creer su estrategia irresponsable y corrosiva para España. Pero hoy, por fin, ha quedado al descubierto. Esta moción no la dispara contra el Gobierno, sino contra el partido que le ha dado trabajo quince años, y lamento decirle que el tiro le ha
salido por la culata. (Aplausos). Pero acepto el órdago. Es la hora de poner las cartas boca arriba. Hasta aquí hemos llegado. Usted ha ejercido de Víctor Frankenstein para suturar las cicatrices que se estaban abriendo en el Gobierno de
Sánchez en los últimos meses, ha llegado al auxilio de la criatura en su peor momento para revivirla una temporada más. Debería plantearse por qué Sánchez acoge esta función de censura con tanto entusiasmo. Solo por eso no debería haberla
presentado. Pero lo que ocultan los dos es que se necesitan para sobrevivir. Cuando se trata de polarizar, el acuerdo tácito es muy fácil entre los que sacan rédito. Por esa razón puede estar tranquilo, la izquierda le cuidará como hasta ahora,
le dará toda la proyección que pueda, le usará para que siga su ofensiva contra el PP, porque saben que somos el único proyecto que amenaza la posición del Gobierno y representa una alternativa real para España. (Aplausos). VOX es el seguro de
vida de Sánchez para seguir de inquilino de la Moncloa. Ya se sabe que la política hace extraños compañeros, de colchón en este caso.



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Sin embargo, señor Abascal, aunque dirija contra mí esta moción de censura, en realidad va contra usted mismo y las consecuencias de sus actos. Es una cortina de humo para encubrir su responsabilidad en la dramática situación que vive
España. Lo que queda retratado hoy aquí es la destrucción que produce la política de división de VOX, jaleada por la política de enfrentamiento de Sánchez y patrocinada por sus respectivas terminales propagandísticas. Y si no, diga por qué
festejaba con fuegos artificiales la noche de la victoria electoral de Sánchez si menos de un año después está presentando una moción contra lo que celebraba. ¿Por qué prefirió conceder escaños a Sánchez en circunscripciones donde VOX no tenía
ninguna opción pero el Partido Popular sí? ¿Por qué me pide hoy a mí un 'España suma' parlamentario imposible después de haber rechazado hace apenas unos meses un 'España suma' electoral generoso, necesario y ganador? (Aplausos). Usted eligió dar
a Sánchez diputados para que pudiera ser presidente, y ahora viene a pedirme a mí los que no quiso que yo tuviera. Señor Abascal, igual que San Agustín antes de ser santo, usted quiere la virtud, pero no ahora; mejor otro día. Ahora, lo que
quiere no es cambiar el Gobierno, que bien sabe que no lo va a conseguir, sino suplantar al PP. Pero, abandone toda esperanza. No es el primero que lo intenta, pero sí le aseguro que será el último. (Aplausos).


Permítame que rebaje un poco sus expectativas y le ponga los pies en el suelo. Usted acaba de tener cero diputados en Galicia y un solo diputado en el País Vasco, por cierto, al coste de hacer perder tres al constitucionalismo, como pasó en
las elecciones generales, en las que los amigos de los asesinos de Miguel Ángel Blanco consiguieron el escaño de su hermana porque los restos de VOX no sirvieron para nada.


VOX es lo que es, pero respeto mucho a sus votantes. Por eso, voy a aprovechar la oportunidad para dirigirme a ellos; primero, porque no merecen pasar por radicales o extremistas, porque no lo son; segundo, porque no merecen ser
utilizados para una agenda que aleja la gran alternativa centrada y ganadora que España necesita. Estoy seguro de que no era eso lo que querían. Conozco muy bien el desencanto que llevó a muchos de ellos a alejarse del Partido Popular; les
entiendo, tanto que esa fue la razón por la que me presenté a liderar mi partido. Lo que querían expresar con su voto era un mensaje que no ignoramos; yo, personalmente, lo tengo muy presente.


Pero, también les quiero decir a quienes les votaron lo que usted les ocultó. Ha llegado el momento de pasar del enfado a algo que pueda ser más constructivo, y que no regale nunca más una victoria a Sánchez con menos votos debido a la
división de sus adversarios. Porque los españoles de hoy y de mañana nos van a juzgar por la capacidad que demostremos de reunir fuerzas para ganar, para detener y revertir este verdadero trienio negro en el que el Gobierno ha sumido a España,
desperdiciando además los sacrificios que los españoles han hecho y usando otra crisis para dilapidar nuestra trayectoria de reconciliación, libertad y progreso. En democracia, reunir fuerzas es reunir votos, recuperar voluntades, renovar esfuerzos
y buscar los grandes objetivos nacionales que queremos para España y sus ciudadanos. Lo demás es perder; y perder significa que gobiernan otros, los peores, así de simple. Usted, señor Abascal, solo ofrece a España fracturas, derrotas y enfados.
Pero, lo que es aún peor, usted ofrece a la izquierda una garantía de victoria perpetua. (Aplausos).


Su moción habla de fraude al electorado por parte de Sánchez. Lo hay, por supuesto, pero esa es su coartada para no reconocer su propio fraude a su electorado. Usted sabía muy bien lo que ocurriría si Sánchez ganaba y formaba la mayoría
radical e independentista otra vez. Sánchez mentía a todos, pero no engañaba nadie. Pese a eso, usted le dio una vez más la oportunidad de ganar y de gobernar y él la aprovechó, como usted deseaba. Usted no dijo la verdad de los efectos de la
división del voto, sobre sus planes y sobre sus propósitos reales; la ocultó, confundió deliberadamente al electorado, lo engañó; se sirvió de la buena fe de muchos españoles preocupados sinceramente por su país; utilizó su voto para debilitar
España y subastársela a Sánchez, diciéndoles que no había riesgo de que eso ocurriera, aun sabiendo que era falso el uno más uno más uno, las encuestas supuestamente clandestinas, las vallas anónimas en carreteras, los piquetes en nuestros mítines y
los bulos por WhatsApp al grito de: ¡Pásalo! En eso también se parecen al Partido Socialista. (Aplausos).


Señor Abascal, usted juega al mismo juego que Sánchez, aunque lo juegue al otro lado del campo. Los dos quieren vaciar la España centrada para convertirla en su campo de batalla particular. Y para eso el obstáculo es el Partido Popular.
Son ustedes la derecha que más gusta a la izquierda, y eso es todo lo que ya son. (Aplausos). Hoy se censura usted a sí mismo, y me parece que en esa censura, y no en la de Sánchez, va a tener más éxito del que le gustaría. Ha hecho la misma
trampa que él; ha cometido el mismo fraude que él. Usted ha puesto a los españoles en manos de Sánchez, porque piensa que será desde esas manos desde las que se van a arrojar a las suyas, y eso le convierte a usted en colaborador necesario de todo
ese catálogo de acusaciones que le han hecho estos dos días.



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¿Qué ha hecho usted para evitar lo que hace Sánchez? Sí, es el peor presidente de los últimos cuarenta años, cuarenta. Sí, su Gobierno es el más negligente del mundo en la pandemia, con el récord de contagios y muertes por población
relativa, por eso no parece sensato que ustedes pidan que las autonomías den sus competencias sanitarias a Simón, a Illa y a Sánchez. Sí, es el que peor está gestionando la crisis económica, con 5 millones de desempleados y 100 000 empresas
quebradas, por eso no entiendo que ustedes se opongan a bajar impuestos en Madrid, que pidan subir el salario mínimo ahora y que monten un sindicato. Sí, la coalición ha atacado la separación de poderes y la independencia judicial hasta que
nosotros nos hemos movilizado con nuestros socios del PP europeo para frenarles, por eso no es responsable que ustedes pidan el spexit para salir de la Unión Europea y tirar por la borda los fondos de reconstrucción y la PAC. Sí, ellos pactan con
independentistas que hemos tenido que echar de la Generalitat y del Parlamento Europeo acudiendo a la Junta Electoral Central, por eso es inexplicable que ustedes compartan grupo parlamentario en Bruselas con cinco partidos que apoyan la sedición de
Puigdemont. Sí, tienen al partido del vicepresidente imputado por financiación irregular atacando al rey y ocupando las instituciones del Estado, por eso no parece muy oportuno que ustedes pidan la supresión del Tribunal Constitucional y digan que
comprenden el republicanismo confederal. Sí, señor Abascal, todo esto es cierto, y también lo es que usted no ha hecho nada para evitarlo. Una de dos, o usted no se enteraba de nada cuando toda España sabía lo que nos esperaba si Sánchez ganaba
las elecciones, o usted se enteraba, como todos, pero le dio igual. Por ignorancia o por embuste usted debe dar explicaciones. (Aplausos).


Creo que han tejido una simbiosis perfecta, Sánchez le regaló la campaña electoral con la exhumación televisada de Franco, que hizo que duplicaran en una semana su expectativa de voto, y usted le regaló a Sánchez la fragmentación electoral
porque lo quería a él de presidente y no a mí. Y hoy viene a hacerle otro regalo más, su victoria en su particular cuestión de confianza; viene a fortalecer el bloque de investidura justo cuando más débil estaba; viene a rellenar con argamasa sus
grietas justo cuando eran más profundas. ¿Y por qué hace todo esto? Pues porque, en esta coalición que dice querer censurar, está también VOX, en una pinza que ya han visto todos, como los mangos de una tenaza están unidos para apretar por ambos
extremos a la España moderada, y ahí es donde les estorba el PP, en el centro.


Usted piensa que la pervivencia de este Gobierno radical es su camino para sobrevivir y piensa que ese camino tiene que pasar por el paisaje de ruina económica y tensión social que otros le dictan y usted ejecuta; puro populismo. Cuanto
peor para España, mejor para usted, es decir, prefiere sepultar el interés nacional bajo su interés propio. Todo esto lleva a una reflexión: Si este Gobierno amenaza a España y si VOX garantiza la continuidad de este Gobierno, entonces la
conclusión es clara: o VOX o España. (Aplausos).


Desde el PP hemos pasado dos años intentando reagrupar el espacio electoral con propuestas concretas para que Sánchez no fuera presidente; usted lo sabe muy bien, como lo saben otros partidos. Advertí con lealtad y transparencia de lo que
pasaría, pero su patriotismo terminó cuando se reclamaban sacrificios, y usted acabó debilitando España solo para paramentar ahora que lamenta esa debilidad. Señor Abascal, le diré claramente qué es esta moción: Es una mentira más de VOX para que
Sánchez siga en la Moncloa. (Aplausos).


El problema de España no es solo que la izquierda y los nacionalistas pretendan destruir la convivencia, el problema completo es que usted contribuye a ello. A la estrategia de ruptura horizontal de ellos se suma la estrategia de ruptura
vertical de ustedes. Lo preocupante es que el proyecto reformista que ha hecho posible los mejores años de nuestra historia y que sigue siendo mayoritario en la sociedad española lo encarna ya en solitario el Partido Popular. La verdadera disputa
que hay en España hoy no es entre izquierda y derecha, es entre rupturistas y reformistas, entre populistas y demócratas, entre radicales y centristas, y usted y yo estamos en los lados opuestos de esa disputa. VOX es parte del bloque de la ruptura
con Sánchez e Iglesias. (Aplausos).


Señor Abascal, no somos equiparables, son muchas nuestras diferencias, tantas como la distancia que media entre el liberalismo reformista y el populismo antiliberal, entre el patriotismo integrador y el antipluralismo, entre la economía
abierta y el proteccionismo autárquico, entre la vocación europea y atlantista y el aislacionismo, entre el interés general y el oportunismo demagógico. Por todo ello, señor Abascal, votaremos no a su candidatura para presidir el Gobierno de
España. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, algunos de ellos puestos en pie). Y votaremos no porque decimos no a la ruptura que usted busca. No a la polarización que usted necesita
-como Sánchez-. No a esa España a garrotazos en blanco y negro, de trincheras, ira y miedo.



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No a ese engendro antiespañol que también patrocinan ustedes, esa antipolítica cainita de izquierda o de derecha destinada a hacer que los españoles se odien y se teman. Decimos no a su moción porque decimos no a Sánchez y a sus socios, los
visibles y el que está en la sombra, que es usted. (Aplausos).


Pero ese no es más que nunca un sí. Sí a la España de convivencia y tolerancia. Sí a la globalización y al libre mercado. Sí a la Unión Europea de derechos y libertades. Sí a la unidad nacional y a la Constitución entera, no por
fascículos, como pretenden ustedes. Sí al Estado de derecho, a la ley, a la seguridad, pero sin atajos ni demagogias. Sí al Estado autonómico, a la libertad de elección educativa, sanitaria y de servicios sociales. Sí a la familia, al futuro de
los jóvenes y a la igualdad real entre hombres y mujeres. Sí a la bajada de impuestos, a la flexibilidad laboral, al apoyo a autónomos y pymes para crear empleo y garantizar las pensiones. Sí al medio ambiente y a la digitalización, que son
banderas del PP desde hace veinticinco años y no las vamos a arriar, aunque unos las copien y otros las critiquen. (Aplausos).


Señor Abascal, usted no da ninguna batalla por las ideas. Usted tiene como única idea la de arrastrar a los españoles a una batalla. Igual que Sánchez e igual que sus socios, forma parte de este desgarro nacional. Actúa y vive para eso,
para enfrentar a la sociedad, para hacer imposible la convivencia. Usted expresa mejor que nadie el éxito que la izquierda está teniendo en su colonización cultural de una parte de la derecha. Su consenso progre de verdad consiste en que Sánchez
siga en la Moncloa gracias a su imprescindible aportación.


Nosotros no apelamos a la identidad como vacuna contra la falsa superioridad moral de la izquierda, porque es parte del mismo virus. Política sin complejos, sí, pero con cabeza. El colectivismo y el intervencionismo no se combaten con
demagogia y populismo, sino con libertad y tolerancia con cada persona tenga el color de piel que tenga, rece al dios que rece, ame a la persona que ame, sueñe en la lengua que sueñe. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Bravo!).


A mí ustedes no me van a dar lecciones de principios y valores. Yo siempre he defendido la vida -también en las situaciones límite y en mi propia casa-, como he defendido la reconciliación y la concordia -también con antecedentes familiares
represaliados- y la regeneración en mi propio partido, presentándome a unas primarias imposibles en vez de abandonar el barco. Desde el PP seguiremos activos en la guerra cultural, sí, pero sobre todo en la de aquí y en la de ahora, no contra
conspiraciones judeomasónicas ni con el cantoral castrense. Frente al revisionismo histórico, defendamos la Transición y la Monarquía constitucional. Frente al feminismo dogmático, ocupémonos de crear empleo para dos millones de mujeres
desempleadas. (Aplausos). Para defender la propiedad privada, actuemos contra la ocupación ilegal y los impuestos confiscatorios. Por la libertad individual, defendamos la educación concertada y la especial. Por la seguridad personal,
mantengamos la prisión permanente revisable y la lucha contra la inmigración ilegal, sin racismo ni buenismo. Por el Estado de derecho, defendamos la legalidad ya sea en Cataluña, en Polonia, en Malta o en Venezuela. (Aplausos).


Señor Abascal, la política real es hacer cosas por la gente. A las cosas, decía Ortega; Ortega y Gasset, no vaya usted a equivocarse con otro. Déjeme explicarle con claridad qué es y qué no es el PP. Pensaba que no sería necesario hacer
esta aclaración dada su trayectoria laboral, pero, llegados a este punto, me temo que es imprescindible. El Partido Popular no somos ni furia ni ruido; no alimentamos fracturas, sino que queremos cerrarlas, queremos unir a los españoles de nuevo.
Queremos una España en red, sin colectivos aislados en búnker y sin personas solas. Queremos una sociedad abierta y libre, que no espera que los políticos la obliguen a hacer lo que ellos quieren, sino que la ayuden a hacer lo que ella quiere.
¿Por qué la política tiene que crear bloques cerrados en lugar de lazos y conexiones? ¿Para que sociedad hacen ustedes política, señores del bloque y la ruptura? ¿Para qué país, señor Sánchez, señor Abascal; señor Abascal, señor Sánchez?
Nosotros defendemos una España unida y diversa; uno de ustedes no la quiere unida, el otro no la quiere diversa. Defendemos una España cohesionada y abierta; uno de ustedes no la quiere cohesionada, el otro no la quiere abierta. Para nosotros,
una idea política tiene que crear un vínculo entre españoles, no una fractura. No vivimos aislados; no queremos vivir enfrentados unos contra otros. No nos separen, no nos confronten, somos un país demasiado importante como para vivir sin
proyectos ambiciosos que tengan el apoyo estable de mayorías amplias. Esa agenda necesaria -que no nos la impone nadie, que es la que nos conviene y para la que podemos contar con ayuda si hacemos las cosas bien- debería ocuparnos a todos. Hay que
unir esfuerzos y votos alrededor de ella. Era necesario antes de las crisis sanitaria y económica, pero ahora lo es mucho más, es sencillamente imprescindible.


Pero mientras tanto, en lugar de esto, ustedes siguen barrenando cada día la convivencia, dinamitando la historia y el futuro comunes. Nosotros no queremos eso y por esta razón, señor Abascal, usted se permite llamarnos cobardes. Lea a
Shakespeare: La discreción es la mayor parte del valor. Usted nunca



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ha medido sus palabras al hablar del Partido Popular, al que usted y los suyos han dedicado insultos cada vez que han querido. Parece que usted es el único español valiente, el más sincero del mundo, pero ahora me toca a mí decirle alguna
cosa sobre el Partido Popular. Señor Abascal, no es que no nos atrevamos, no es que nos hayamos rendido, no es que seamos cobardes, lo que ocurre es que no queremos ser como usted. (Aplausos). No somos como usted porque no queremos ser como
usted. Así de sencillo. El Partido Popular no quiere ser otro partido del miedo, de la ira, del rencor y la revancha, del insulto y de la bronca, ni de la manipulación, la mentira y la involución frentista. El Partido Popular es el partido de la
libertad, de las leyes, de la convivencia, del progreso, de Europa, de las autonomías y del municipalismo. El Partido Popular es nuestro partido, pero no es nuestra patria. Nuestra patria es España y por nuestra patria este partido -que usted
conoce bien y que a usted le conoce muy bien- ha pagado un tributo de sangre que ahora pisotean personas como ustedes. (Rumores). No sé cuál es su idea de patriotismo, pero yo no lo concibo como un insulto a los que dan su vida por la libertad de
todos, especialmente cuando han sido tus compañeros. ¿De verdad no tiene nada bueno que decir del partido en el que ha militado durante casi toda su vida? (Aplausos). ¿De verdad se va a dedicar ahora a repartir carnets de buen y mal ciudadano,
como ha hecho Torra, como hace Otegi y como le hacían a usted? (Aplausos). Eso se llama ingratitud y deslealtad, aquí y en Covadonga. Podrá medirse con nosotros cuando haya acreditado tanto coraje y servicio a España como ha hecho el partido que
derrotó a ETA con la ley, con toda la ley pero solo con la ley; el partido que creó 7 millones de empleos, que metió a España en el euro y que paró el plan Ibarretxe y el plan Puigdemont. Hasta entonces, debería tener más respeto aunque ya haya
cambiado de chaqueta.


Van ustedes de nueva política, pero usted ya tenía cargo público cuando yo estaba en el colegio y alguno de sus diputados ya tenía escaño aquí el año en que yo nací. (Un señor diputado: ¡Sí señor!). Su supuesta nueva política ha traído
poder a sus partidos, pero no a los españoles, a los que solo trae problemas, inestabilidad, fracturas y debilidad. Déjeme decirle algo: los insultos -los suyos y los de cualquiera- los aguantaremos, como aguantamos el terrorismo, los escraches y
el cordón sanitario, por la libertad y por España, y en mi caso, créanme, lo hago con una profunda decepción personal.


Señor Abascal, no le gustamos. Perfecto, entendido. Usted a nosotros tampoco. Usted ya es parte del problema de España y no puede ser parte de la solución que mi partido representa. Su deriva es ya irreversible y no le va a llevar donde
espera. Usted es parte del bloque de la ruptura y nosotros somos parte de la red de afectos y proyectos que une y protege a los españoles. Ustedes ahora alardean de ser populistas con esa demagogia de ofrecer soluciones fáciles y generalmente
falsas a problemas complejos. No veo mucha diferencia entre prometer bajo los adoquines la playa o arengar a los Tercios de Flandes en vez de ocuparse de la industria que se va fuera de España. O me parece igual de ridículo pedir asaltar los
cielos que debatir sobre el día de la toma de Granada en vez de resolver los problemas de su turismo. Entre la nación de naciones y la España grande y libre hay un espacio intermedio donde estamos cuarenta y siete millones de españoles hartos de
esta polarización en la que ustedes echan esporas. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, algunos de ellos puestos en pie). Sánchez y usted son el imán y el metal, no solo se atraen y se
complementan, sino que expulsan todo lo que se resiste a entrar en la política perversa de su campo magnético.


La tarea del PP es impedir que, una vez más, minorías radicales como la suya y la de Sánchez arrastren a todo el país a un enfrentamiento. Ustedes separan y nosotros unimos. Nosotros sí guardamos la memoria y la enseñanza de los errores y
de los aciertos históricos de España y sabemos que cuando se está dispuesto a imponer una idea a cualquier precio sobre una sociedad esa sociedad acaba pagando siempre el precio más alto. El camino de ceniza y ruina por el que pretenden medrar solo
nos conduce a un país de bandos y rencores. Ya hemos estado ahí y no queremos volver. Tanto Sánchez como usted son igualmente nostálgicos del pasado, de las guerras de nuestros antepasados, como diría Delibes. Parece que no recuerdan las causas
de esa tragedia ni aprenden del fracaso al que condujeron. Señor Abascal, VOX es el sueño del nacionalismo y el salvavidas de Sánchez. La izquierda llevaba treinta años queriendo que hubiera un partido como VOX y ustedes se lo han regalado. El
suyo es un triste ejemplo de profecía autocumplida: ha acabado facilitando lo que decía que venía a evitar. La verdad es que no le arriendo las ganancias. Uno se puede recuperar de todo salvo de la condición de muleta de este Gobierno. Usted
pasará y solo habrá dejado escombros, igual que Sánchez, pero el Partido Popular seguirá aquí construyendo día a día un país mejor y para todos. Ya va para cuarenta años; con aciertos y errores -por los que ya hemos pagado y que nunca se
repetirán-, trabajando para todos, nos voten o no, nos aplaudan o no. El PP ha recibido las dos últimas mayorías absolutas que los españoles han otorgado en España y creo que recibiremos la próxima que quieran conceder. Estoy seguro de que los
españoles no van a entregarse al enfrentamiento y a la ruptura



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que ustedes promueven. Volverán a elegir reformar y volverán a elegir convivir y, para eso, volverán a encontrar al Partido Popular. (Aplausos). La responsabilidad fundacional del partido que presido fue unir a todo lo que estuviera a la
derecha del PSOE, pero ahora tenemos que conseguir el reagrupamiento de todos los constitucionalistas, también de aquellos socialdemócratas avergonzados por lo que está haciendo Sánchez, y aquellos regionalistas que quieren seguir viviendo en la
España unida y diversa que nos dimos en 1978, en la que todos cabemos. Los populistas de todos los partidos reciben hoy una mala noticia: el Partido Popular no va a poner los coros ni la segunda voz al proyecto de ruptura de España, ni por la
izquierda ni por la derecha, ni al de Sánchez ni al de VOX. (Aplausos).


La señora PRESIDENTA: Señor Casado, tendría que terminar, por favor.


El señor CASADO BLANCO: Voy acabando, presidenta.


Señor Abascal, usted ha debilitado gravemente la línea de defensa de la nación española, que no estaba en episodios remotos de nuestra historia, sino en las puertas de los colegios electorales hace apenas unos meses. Usted llamó a romper
filas, pero nosotros seguiremos reclutando sueños y esperanzas para los españoles sin ustedes. Ninguna de las epopeyas a las que usted ha recurrido en su propaganda se hubiera producido nunca si sus protagonistas hubieran actuado como usted. La
distancia entre su ambición y su patriotismo es demasiado grande como para recorrerla con esta moción trampa. Esto se parece más bien al patético final en Escalona del ciego de El Lazarillo de Tormes. Alguien le ha dicho que salte lo más lejos
posible y se ha dado de bruces con el muro de la realidad. La realidad es que toda España ha visto que usted es el socio en la sombra de este Gobierno, al que hoy ha regalado el fracaso de su moción. España vive la peor crisis de su democracia por
culpa de la arrogancia y la incompetencia de Sánchez, pero también por culpa de sus cómplices a ambos lados de este hemiciclo. Nuestro país no volverá a encontrar la estabilidad y el camino del futuro mientras en esta Cámara los extremistas ocupen
más de doscientos escaños. Por ello, haremos todo lo posible para que la sensatez y la solvencia se abran paso entre los dos polos y, con ello, recuperaremos la libertad y la prosperidad, porque esta legislatura ha degenerado con este Gobierno.


Acabo ya, señora presidenta. Yo no quiero a España porque sea perfecta, la quiero para que lo sea. La España constitucional es un tesoro de generosidad y de responsabilidad al que tenemos que hacer nuestra propia contribución. Para eso
debemos poner en el centro lo que todos creamos necesario y evitar lo que a cada uno puede resultarle inaceptable. Eso es la concordia, así es como se crean los grandes consensos políticos y así es como se crean las grandes mayorías, que cambian
los malos Gobiernos y lideran las grandes naciones. Esa es la España en la que creo, esa es la España que merecen nuestros hijos.


Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.-Varios señores diputados: ¡Presidente, presidente, presidente!).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Casado. (Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Pensaba, señor Casado, que le molestaban los pasillos de aplausos; menos mal.


Por fin vuelve el PP de siempre, por fin vuelve en el día de hoy el vicesecretario de comunicación de Mariano Rajoy. Parece que ustedes hoy se han quitado la máscara, pero, lo que es peor, señor Casado, se ha unido usted hoy a la brutal
caricatura de VOX, a la brutal caricatura de Santiago Abascal, al que usted conoce bien y no es el que usted ha descrito; se ha unido usted a la brutal caricatura de cincuenta y dos diputados, se ha unido usted a la brutal caricatura de los
millones de españoles que nos han votado y se ha unido usted a la brutal caricatura de algunos españoles que todavía le votan a usted únicamente porque ven que en las expectativas electorales estaba por delante de nosotros. Eso es lo que usted ha
hecho hoy, señor Casado. (Aplausos). Le aseguro que no esperaba para nada que esta fuera su intervención. (Rumores). Usted ha subido aquí hoy a decir que nosotros hemos fortalecido al señor Sánchez. Ha criticado la presentación de una moción de
censura porque no dan los números. La petición de reprobación a Pablo Iglesias que ustedes han presentado -y que, por cierto, nosotros vamos a apoyar-, ¿tiene los números suficientes? No. (Aplausos). Según su propio argumento, usted va a
fortalecer al señor Pablo Iglesias con esa petición de reprobación; pero, lo que es peor aún, va a debilitar



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la figura de su majestad el rey porque se le reprueba precisamente por los ataques a la Corona, según su propio argumento. Señor Casado, lamento profundamente lo que usted ha hecho hoy aquí, porque acusándonos de fortalecer al Gobierno del
señor Sánchez lo que ha hecho es dar una patada a la esperanza y generar una desesperanza brutal en millones de españoles que tenían alguna expectativa de que nosotros pudiéramos hablar, pudiéramos dialogar y pudiéramos llegar a acuerdos. Usted hoy
aquí ha venido a colocarse en una equidistancia imposible, falsaria, en la que no cree ni usted mismo, entre el partido y el Gobierno que pactan con Bildu y nosotros, el partido gracias al cual ustedes gobiernan en Madrid, en Andalucía y en Murcia.
(Aplausos). Se ha unido a la brutal caricatura de VOX y por un momento he pensado que el discurso, en el que tenía tantas coincidencias con el señor Sánchez, se lo había hecho a usted el señor Redondo, y le aseguro que lo lamento personalmente.
(Aplausos).


Señor Casado, créame si le digo que no lamento su falta de apoyo; la comprendo. Créame si le digo que no lamento su voto en contra; puedo entenderlo. Créame si le digo que no lamento la crítica política que usted pueda hacer a VOX;
pensamos distinto en muchas cosas. Pero lamento profundamente el ataque personal que usted ha desplegado hoy contra mí en esta tribuna. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). Y le digo algo
más, señor Casado, respetado Pablo, yo no te voy a pagar con la misma moneda. (Aplausos). Me gustaría, de verdad, que alguna vez usted, ustedes, dijesen 'gracias', simplemente gracias por haberles facilitado los Gobiernos de Andalucía, de Murcia y
de Madrid a cambio de cero cargos, y que se comprometiese también a cumplir con los pactos de Gobierno. Señor Casado, no les hemos pedido nada para nosotros ni en Murcia ni en Andalucía ni en Madrid, solo medidas que consideramos beneficiosas para
el conjunto de los españoles en esas comunidades; solo eso. (Aplausos). Denos las gracias y comprométase a cumplir. Si yo fuera como usted ha demostrado ser hoy aquí, porque realmente yo no esperaba que fuera así, ustedes dejarían de gobernar
mañana mismo en Murcia en Madrid y en Andalucía (protestas y aplausos), pero le puedo decir, señor Casado, que los andaluces, los murcianos y los madrileños pueden tener tranquilidad respecto a la responsabilidad histórica de VOX en estos momentos.
(Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). Y luego, si no es mucho pedir, le ruego que pida a algunos exaltados de su partido y de los medios de comunicación que le apoyan que dejen de
insultarnos; iba a pedirle eso, pero creo que no lo hará después de lo que hoy le he escuchado tanto sobre VOX como sobre mí personalmente, sobre todo porque algunos, cuanto más exaltados son, más fina tienen la piel. Si usted quiere pelea, que es
lo que hoy parecía, métase con el matón, que es lo que el otro día aconsejaba al señor Errejón , pero no venga a pelear aquí con quienes le estamos apoyando. (Aplausos).


Aún sigo perplejo con la equidistancia que usted hoy ha desplegado en esta tribuna. ¿De verdad se cree que nosotros somos lo mismo? ¿De verdad se lo cree, señor Casado? ¿De verdad se cree que nosotros somos lo mismo que el Gobierno que ha
pactado con ETA y con los comunistas? ¿De verdad se cree que nosotros, que defendemos la Constitución y reformas de la Constitución, evidentemente, pero que defendemos el Estado de derecho, la independencia de los jueces, con más fortaleza que
ustedes, somos lo mismo que estos señores que quieren colonizar el Consejo General del Poder Judicial, el CNI, la Policía, controlar la radiotelevisión pública? ¿De verdad usted se cree que somos lo mismo? Porque hoy se ha puesto exactamente en el
punto medio de una forma que a mí me ha dejado absolutamente perplejo, señor Casado. (Aplausos).


Ustedes pueden salir a hacer lo que les planteaba; salir aquí, darnos las gracias, no les pedimos mucho más, y plantear acuerdos de colaboración, como están deseando muchos españoles, o incluso presentar una moción y pedirnos el voto, que
se lo habríamos dado, y mostrar una alternativa. Ustedes no lo han hecho y nosotros hemos pensado que en este momento histórico este Gobierno merecía una censura, y lo hemos hecho, a pesar del desgaste que podía sufrir VOX y que puede sufrir el
candidato, porque tenemos la convicción de que era nuestra obligación moral. Ustedes podrían hacer eso, darnos las gracias, presentar una alternativa, o pueden hacer lo que su admirada Merkel, unirse al cordón sanitario y pactar con el Partido
Socialista en esas comunidades autónomas, que es lo que la mitad de su partido parece que está deseando hacer y, lamentablemente, lo que parece que usted ha decidido hoy, pero he de decir que no se lo vamos a poner fácil y que no nos vamos a dar por
enterados ni ofendidos por la intervención que hoy usted ha tenido aquí porque tenemos una responsabilidad ante los españoles, que, más allá de las diferencias legítimas que tenemos, exigen una alternativa, señor Casado. (Aplausos). Pero lo que no
se puede es hacer como el señor Sánchez, ahora que está tan piadoso y tan papista, estar en misa y repicando, que es exactamente lo que ha hecho hoy usted en esta tribuna, salir aquí para patear de una manera inmisericorde a sus propios socios.



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¿Quiere que hablemos de Europa, de Bruselas? Porque ustedes nos han acusado de eurófobos. Usted ha venido a mentir a esta tribuna sobre nosotros, igual que hace el señor Sánchez, y ha dicho que planteamos un spexit. ¿Quiere que hablemos
de la guarida del golpista Puigdemont, que goza de libertad porque esa Europa le ha concedido asilo, igual que cuando Bélgica y Francia protegían a etarras? Bélgica sigue haciéndolo. ¿Por qué no le dice a su amiga Merkel que deje de reírse de
España, señor Casado, o a su amigo el señor Macron? Bueno, a ese mejor que se lo digan los señores de Ciudadanos. ¿Defender la idea de los socios fundadores de la Unión Europea, es decir, la de una Unión Europea de Estados libres y soberanos que
no derive hacia el federalismo es antieuropeísta, es eurófobo, es euroescéptico? ¿Plantear la defensa de un modelo similar al de Niza, por ejemplo, es euroescéptico? ¿El señor Orbán, el Gobierno polaco, son antieuropeos? ¿El Grupo de Visegrado lo
es? ¿Por qué? ¿Por qué usted lo dice, por qué ustedes lo dicen? ¿Otro modelo de Europa, una Europa distinta, implica que los demás ya no son europeos, ya no son europeístas? Digo yo que tendrán, que tendremos, opiniones tan válidas como las
suyas sobre el camino que debe seguir Europa. Y sí, hay muchos Gobiernos europeos, muchos partidos europeos y muchos millones de europeos que piensan que Bruselas, señor Casado, no encaja bien en el modelo continental, y si usted se da un paseo por
Molenbeek o por algunos otros barrios de España se dará cuenta perfectamente de que ese no es el camino de Europa.


Traía una serie de asuntos que pensaba debatir con usted, pero he decidido en este instante no hacerlo, señor Casado. Y no lo voy a hacer porque no quiero alimentar más la zozobra en la alternativa que necesitan tantos españoles. No
contribuiré al espectáculo que usted ha dado hoy en esta tribuna. (Aplausos). Lo lamento profundamente y le pido que rectifique. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Por lo Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Casado Blanco. (Aplausos).


El señor CASADO BLANCO: Gracias, señora presidenta.


Señor Abascal, dos años llevamos aguantando sus insultos, dos años y cinco campañas. Usted ha cometido el error de venir aquí con una moción de censura. Ahora que ha acabado el Roland Garros, ¿sabe usted lo de los errores no forzados?
Usted ha cometido doble falta, y lo ha hecho al precio de que el que sale victorioso hoy es el señor Sánchez. Por eso he dicho que es usted el que ha permitido que esto suceda. Le voy a poner un símil. Esto es como un globo aerostático, cuanto
más calor, cuanta más crispación, cuanta más apelación a las trincheras hay, más sube el Gobierno. Además, un Gobierno que sabemos que nunca va a soltar el lastre de lo que haría falta soltar: el gasto público, los socios independentistas, los
socios que apoyan el blanqueamiento del terrorismo; es capaz de soltar un busto de su majestad el rey, que pesa mucho, o es capaz de soltar un mapa de piedra de la unidad nacional con tal de seguir en ese globo, que su calor, que su actitud está
haciendo que se mantenga en el aire. Para acometer la posibilidad de que este Gobierno -como nosotros hemos hecho y apelamos al resto de partidos a que lo hagan- pueda abandonar el poder lo que se tiene que hacer es tener la solvencia, la
experiencia y un programa de Gobierno del que ustedes carecen. Hoy no he dedicado el tiempo a trasladar a la opinión pública, como he hecho ayer con el vicepresidente de la Comisión Europea, como he hecho la semana pasada con la presidenta de la
Comisión Europea o como venimos desgranando todas las semanas aquí, el proyecto que hace falta en España, un plan alternativo económico para bajar impuestos, para eliminar trabas burocráticas, para dar más flexibilidad laboral, más competitividad.
No nos hace falta porque tenemos la marca de la identidad de quien ya lo ha hecho dos veces, de quien ha conseguido superar dos recesiones, también dejadas por el Partido Socialista. (Protestas.-El señor Sánchez García pronuncia palabras que no se
perciben).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor. Señor Sánchez García, le pido silencio, por favor.


El señor CASADO BLANCO: Para estar en el puente de mando de un transatlántico como España lo que hay que hacer es saber conducir más que una moto acuática, sobre todo cuando ese transatlántico va directo a los icebergs y tiene al timón a
alguien como Pedro Sánchez. Lo que estamos pidiendo es ya no que ustedes cojan el timón, sino que no sean su bote salvavidas, que es lo que han hecho hoy. Lea la prensa, lea las redes sociales que tanto le gustan. Usted le ha dado un bonus track
a este Gobierno para los próximos meses, señor Abascal. (Aplausos).



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Habla usted de los Gobiernos autonómicos, municipales y provinciales en los que no gobernamos juntos. Ustedes apoyaron una investidura. ¿Qué querían, apoyar a Susana Díaz en vez de a Juanma Moreno? ¿Querían apoyar a don Diego Conesa en
vez de a don Fernando López Miras? ¿Al señor Gabilondo en vez de a la señora Ayuso? ¿A la señora Carmena en vez de al señor Martínez-Almeida? No estamos gobernando en esos Gobiernos y, por tanto, no vamos a ser rehenes de lo que ustedes digan
aquí. Y lo que ha proferido usted en el día de ayer es un prontuario de tópicos que no se tienen que volver a dar en la política española. Se ha hablado de la República Popular China, se ha hablado de la conspiración de las élites económicas,
empresariales, de Soros. Señor Abascal, en eso no está la sociedad española moderada, que necesita respuestas ante una pandemia que está dejando en la estacada a un millón de personas contagiadas y que se ha cobrado ya la vida de sesenta mil
personas. Y lo que les venimos a decir, señor Abascal, es que ahora mismo hay que aunar esfuerzos contra este Gobierno, pero no con mecanismos filibusteros que lo que le dan es más capacidad para aunar sus apoyos de la investidura, sino siendo una
alternativa serena, sensata, moderada, responsable y proeuropea. ¿Cómo se le ocurre a usted venir ayer a criticar a la Unión Europea en un momento en el que nuestro futuro, por culpa de un Gobierno irresponsable, vuelve a depender de la solidaridad
de nuestros socios? (Aplausos). ¿Usted sabe la irresponsabilidad que es que de esto informen los semanarios y los diarios internacionales? ¿Cómo vuelve a insultar a la señora Merkel, que es la presidenta de turno de la Unión Europea y una
compañera de nuestro partido, que junto con la señora Von der Leyen y la señora Lagarde ha permitido que a España lleguen 140 000 millones de euros para, si los sabe administrar bien el señor Sánchez, salir de la profunda crisis económica que ha
creado esta pandemia y que ya arrastrábamos por su ineptitud en la gestión en los últimos años? ¿Qué es lo que deberíamos hacer? Lo que estamos haciendo nosotros, intentar hacer una agencia independiente, intentar hacer un plan de choque, pactar
el Programa Nacional de Reformas, los cumplimientos semestrales, exigir en lo que Sánchez está incómodo, que es en la política real de la gestión, en las preocupaciones que tiene la gente cuando apaga la luz de su mesilla de noche. ¿O usted qué
cree, que una pensionista hoy está pensando en lo que dice Soros o está pensando en que han dicho que van a congelar su pensión? ¿Usted qué cree, que a un joven de ese 44 % de jóvenes españoles que están en paro le preocupa el virus chino o le
preocupa que no va a tener empleo y que ya hay cinco millones de parados en España? ¿Usted qué cree? (Aplausos). ¿Usted cree que a una familia española que no puede pagar la hipoteca o que teme que su segunda residencia, como clase media, sea
ocupada le interesa mucho la Europa de Hitler? ¿Y usted pretende que nosotros apoyemos ese desvarío estrambótico que usted vertió sobre esta Cámara? Oiga, señor Abascal, ya que lee Historia tanto, mire esta Cámara; estamos en la nación más vieja
de Europa, ante las estatuas de los Reyes Católicos. La nación española no merece una propuesta de Gobierno como la que usted dejó aquí ayer. (Aplausos).


Sí, señor Abascal, estamos en momentos graves; los mismos momentos que yo vengo narrando y denunciando desde hace dos años. Este partido es el que ha ido a Europa para frenar el atropello a la independencia judicial y a la separación de
poderes. Este partido es el que defiende la monarquía constitucional, pero sin patrimonializarla. Yo he salido a defender al rey de España en dos ocasiones en seis meses. La primera, en la sesión de investidura, cuando los de Bildu dijeron que
era una jefatura del Estado autoritaria. La siguiente, hace unas semanas, cuando Pablo Iglesias empezó a insultarle, pero la monarquía es de todos. Lo que tenemos que hacer es ensanchar las bases para que todos nos podamos sentir identificados con
esta España, que es diversa pero que ha de estar unida. Ese proyecto de reconciliación nacional, esa concordia constituyente es la que ustedes mancillan con un proyecto de ruptura, que es el envés del que está proponiendo Pedro Sánchez. Sí, señor
Sánchez, a mi partido pertenecen cuatro de los siete padres de la Constitución española. En el PP acabaron por supuesto Manuel Fraga, por supuesto Miguel Herrero de Miñón, pero también José Pedro Pérez-Llorca y también Gabriel Cisneros, que fue
atacado y disparado por uno de sus socios. (Aplausos).


Este partido, que no solo ha sido fundamental para la democracia española, sino que es esencial para la construcción de la Unión Europea, que se basó en los demócrata-cristianos, en los conservadores y en los liberales que actualmente están
en el Partido Popular Europeo, no puede admitir proyectos de ruptura ni por su parte ni por la de la izquierda, ni por el nacionalismo ni por la demagogia que ustedes representan. (Un señor diputado: ¡Muy bien!).


Por tanto, lo que estamos pidiendo, señor Abascal y señor Sánchez, señor Sánchez y señor Abascal, es una España que vuelva a los proyectos comunes. Es un proyecto sugestivo de vida en común, es ese país de concordia que, según Marías, es el
suelo en el que descansan los acuerdos y los desacuerdos; no es esa España cainita que ustedes tratan aquí de pintar. Así que, señor Abascal y señor Sánchez,



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señor Iglesias, señores nacionalistas independentistas, el Partido Popular sigue siendo ese dique de contención, sigue siendo la punta de compás de la inmensa mayoría de españoles que quieren seguir viviendo en paz y en libertad; sigue
perteneciendo al proyecto europeo, que es el acontecimiento político más importante de los últimos siglos; sigue perteneciendo a ese atlantismo de Occidente que respeta los valores y libertades, que no tiene ideología. Usted, a quien le gusta
Reagan, como a mí, acuérdese de cuando hablaba de que la política ya no son dos vectores, de que ya no hay izquierda y derecha; hay arriba y abajo. Pero no el abajo de la lucha del proletariado y el arriba de las clases que algunos preconizan
porque no han aprendido de quedar sepultados en los cascotes cuando cayó el muro de Berlín; no. Es el abajo del intervencionismo, del colectivismo, de esa sociedad cerrada, acomplejada, rencorosa, y es ese arriba de una sociedad libre, de una
sociedad que aspira a ser mayor que el Estado, que aspira a que no le digan lo que tiene que hacer, que aspira a poder avanzar y que, ayudando a su familia, levantando la persiana, tirando adelante para pagar a sus trabajadores, no se da cuenta de
que está contribuyendo a su país (un señor diputado: ¡Bravo!) y también a la Unión Europea y a su comunidad.


Así que, señor Abascal, señor Sánchez, lo siento mucho, no somos como ustedes. Somos la fuerza tranquila de los españoles, somos esa España sensata y moderada que, una vez más, volverá a representar a este gran país en cuanto los españoles
tengan oportunidad de elegir democráticamente a su Gobierno y de pasar página de un paréntesis de la historia demasiado negro y ya demasiado prolongado.


Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.-Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo!-Pausa.-El señor Casado Blanco se levanta de su escaño
para saludar a sus diputados.-Varios señores diputados: ¡Bravo, bravo, presidente!).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Casado. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno.


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): ¡Qué júbilo, señorías del Grupo Popular! ¿Saben a qué suenan esos aplausos? A la música de la orquesta del Titanic cuando se hunde. (Aplausos de las señoras y señores
diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie.-Risas). No sé qué es lo que aplauden hoy ustedes con tanta alegría, porque le he dicho que comprendo que no nos apoyen y que comprendo su crítica política, pero no comprendo la equidistancia en
la que usted se ha colocado y la destrucción que usted hoy ha tratado de perpetrar contra VOX. No lo comprendo y no lo comprenden muchos españoles y por eso no entiendo su alegría porque ustedes hoy han regalado tristeza y desesperanza a muchos
españoles que nos están viendo y que comprenden nuestras diferencias, pero que no comprenden esta pelea de ataques políticos y ataques personales en la que usted ha convertido el debate.


Ha venido aquí a decirnos que el rey es de todos; prácticamente ha comprado los argumentos del señor Iglesias. Cuando el rey es atacado, no salgan ustedes a defenderlo. El rey, que no puede defenderse... (El señor Casado Blanco pronuncia
palabras que no se perciben). Sí, ha venido a aleccionarnos, me miraba y me decía que el rey es de todos, señor Abascal. ¿Quién le ha dicho lo contrario? Es más, es tan de todos que es mucho más valorado que todos los diputados que hay en esta
Cámara. Pero luego la Constitución parece que solo es suya porque solo ustedes tienen padres de la Constitución. La Constitución también es de todos, incluso de aquellos que queremos reformarla cumpliendo democráticamente los procedimientos
legales de reforma, señor Casado. (Aplausos).


Ha venido aquí a decir que hemos dado aire a este Gobierno durante meses; usted ha dado tristeza y desesperanza a muchos españoles para muchos meses en el día de hoy. Lo que nosotros hemos logrado con esta moción de censura es este retrato
(mostrando un papel con anagramas de partidos políticos de España), todos ellos juntos otra vez, en el que no están ustedes, tranquilo, están con distintos argumentos, lo sé, pero ustedes se han querido colocar en medio de los que pactan con ETA y
de nosotros. (Aplausos.-Rumores). Y eso, señor Casado, es una infamia que me indigna políticamente y que me entristece personalmente porque la dice usted. Nosotros trataremos de enmendar y de corregir el gigantesco error que hoy ustedes han
cometido en la tribuna. Por tanto, pueden estar tranquilos los votantes del Partido Popular, porque nosotros seguimos tendiéndoles la mano, a pesar de todo lo que usted hoy ha dicho de nosotros. (Aplausos de las señoras y señores diputados del
Grupo VOX, puestos en pie).



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La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Ha solicitado la palabra el Gobierno. Tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo parlamentario
Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común, puestos en pie).


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): Gracias, señora presidenta.


Ahora sí que ha comenzado la moción de censura, ¿verdad? Yo creo que es usted consciente, señor Casado, de que esta no es una moción de censura contra el Gobierno, es una moción de censura contra usted. Yo siempre le he tenido y se lo
mantengo un enorme respeto intelectual. Hoy ha hecho usted aquí un discurso político brillante. Usted ha hecho hoy aquí un discurso político canovista, que se engarza en las tradiciones conservadoras de la derecha española más inteligente, pero
creo que usted es tan consciente como yo de que llega tarde ese discurso.


Señoría, en esta moción se libra una batalla en la derecha, una batalla por la definición del liderazgo. El señor Abascal presenta esta moción porque quiere salir de aquí como líder moral de la derecha y quiere que su formación política sea
directora del conjunto de los partidos de derechas en la oposición. Creo que es usted perfectamente consciente de ello. Por eso ha hecho el discurso que ha hecho usted hoy aquí. Pero llega tarde. Le voy a dar algunos datos que seguramente usted
conoce, pero quizá no todos sus diputados. Ayer, antes de empezar el debate de la moción de censura, una famosa encuestadora distribuyó una nota con algunos datos que ilustran cómo está la guerra civil que tienen ustedes entre sí. Esa encuesta
decía que el 50 % de todos los votantes de la derecha piensan que el PP y Ciudadanos deberían votar a favor de Abascal como candidato a presidente del Gobierno en esta moción de censura, el 50 %. La encuesta dice que más del 80 % de los votantes
del Partido Popular piensan que su partido debería votar a favor o abstenerse en esta moción, entre los cuales son mayoría los que querrían que ustedes votasen a favor. El 70 % de los votantes de Ciudadanos, señora Arrimadas, querrían que usted
diera la orden a sus diputados de votar a favor o de abstenerse, y prácticamente están igualados los que querrían votar a favor y los que querrían abstenerse. Si los datos de esta encuestadora, señor Casado y señora Arrimadas, son más o menos
ciertos, ustedes están perdidos, ustedes están en un atolladero del que no van a poder salir y en el que se han metido ustedes solitos.


Le diré otra cosa, señor Casado. Esta moción ha sido seguida con enorme atención por parte de muchas embajadas, no solamente la Embajada de la República Popular China, también las embajadas de todas las potencias de la Unión Europea, y no
porque a los países europeos y a sus cancillerías les preocupe lo que diga el señor Abascal -conocen perfectamente a la ultraderecha-, sino porque saben que usted depende del señor Abascal. En Europa saben que buena parte de sus Gobiernos
regionales, como el de la Comunidad de Madrid y otros muchos, dependen, como le ha recordado el candidato, de la ultraderecha, y eso en Europa no gusta, y en Europa saben que todas las posibilidades que usted tendría de llegar al Consejo de
Ministros dependerían del señor Abascal y de la ultraderecha, y eso en Europa no gusta. Es más, lo que estamos viviendo hoy aquí es una batalla ideológica, como decía también con inteligencia el señor Espinosa de los Monteros, por el campo cultural
de la derecha, y creo, porque es usted una persona inteligente, que es consciente de que se la están ganando.


Mire, señoría, le voy a recordar lo que dicen algunos líderes europeos de la tradición conservadora que usted representa, y también de la tradición liberal en la que Ciudadanos ha querido verse representada. La señora Merkel calificó la
alianza de su propio partido con la extrema derecha, en Turingia, como un mal día para la democracia, y todos sabemos lo que ocurrió después. Dijo -y cito literal-: Esta Cámara debe oponerse al discurso extremista; de lo contrario, nuestra
sociedad no volverá a ser la sociedad libre que es. Esto es lo que dijo la señora Merkel, que si recuerda usted, en un mitin, cuando alguien fue a entregarle una bandera de Alemania, dijo que su partido no tenía ningún derecho a sacar una bandera
que tiene que representar a todos los alemanes. (Aplausos). El problema es que es demasiado tarde para que ustedes actúen como la democracia cristiana alemana.


Señora Arrimadas, le cito literal a Emmanuel Macron: No puede haber alianzas con la ultraderecha en España. Miramos lo que hace el Partido Popular, pero evidentemente también lo que hace Ciudadanos, con quienes tenemos vínculos amistosos
desde hace tiempo. Cualquier alianza con la extrema derecha es muy grave; una plataforma común entre Ciudadanos y la extrema derecha pondría en cuestión la



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cooperación política para construir un grupo centrista renovado en la Unión Europea. No se trata de una anécdota; es una de nuestras grandes preocupaciones. Francia no tendrá ninguna complacencia con estos acercamientos.


Yo sé, señora Arrimadas, que usted piensa que Albert Rivera se equivocó al acudir a la plaza de Colón. Yo sé que usted está de acuerdo con el señor Bal, que quizá por ser más europeo que ustedes, tuvo el instinto suficiente como para saber
lo que significaba aquella foto en la plaza de Colón. No se ría, señora Arrimadas, su resultado electoral tiene mucho que ver con haberse hecho una foto con la extrema derecha en la plaza de Colón. (Aplausos). Y, precisamente por eso, usted
despliega últimamente un discurso más inteligente que quiere acercarse un poco más a la tradición liberal, pero es demasiado tarde, porque ustedes dependen de la ultraderecha para gobernar en la Comunidad de Madrid, en el Ayuntamiento de Madrid en
otros territorios. Y, de eso, ustedes no pueden salir; es demasiado tarde. ¿Sabe las implicaciones que eso tiene? Que los liberales y los conservadores europeos, señora Arrimadas, señor Casado, no les van a avalar y no van a ayudarles a que
ustedes puedan volver alguna vez al Consejo de Ministros en España, porque ustedes son la puerta de entrada la ultraderecha, y eso va contra los intereses de las principales potencias europeas. Ese es el resultado de la estulticia estratégica de
sus decisiones políticas en los últimos tiempos. (Aplausos).


Le digo algo más: Supongo, señor Casado, que ha sido usted consciente de la reivindicación sin complejos del presidente Donald Trump que han hecho los candidatos de VOX. No sabemos lo que va a ocurrir en las elecciones estadounidenses,
pero sospecho -creo que usted también- que esta vez van a ganar los demócratas. ¿Usted cree que, después de las elecciones de noviembre, en los Estados Unidos, si ganan los demócratas, la diplomacia estadounidense puede entender que una fuerza
política como usted llegue al Gobierno de la cuarta economía de la zona euro, dependiendo de la ultraderecha? Vaya posición estratégica en la que han quedado ustedes, señorías. (Aplausos.-Rumores).


No voy a entrar a los insultos, a las descalificaciones, pero sí quiero comentar algunos elementos de enorme importancia política para nuestro país, que han quedado definidos en esta moción de censura de la ultraderecha contra la derecha de
toda la vida. Ha quedado certificado aquí el fin de las condiciones de posibilidad de una derecha mínimamente moderada en España. Esto no es algo nuevo; esto forma parte de los problemas históricos de la derecha. La derecha española más
inteligente siempre reivindicó a Cánovas y el legado teórico de Donoso Cortés. El problema es que demasiadas veces en la historia se vio de frente a su propio inconsciente, a su propia naturaleza, porque estos señores surgen de ustedes, señor
Casado, y estos señores por desgracia representan un inconsciente capaz de ganarles a ustedes la batalla ideológica. Yo sé, Pablo, que tú no eres un ultra, ni es una ultra la señora Ana Pastor. Hemos discutido a veces en privado reconociéndonos
como representantes de dos tradiciones políticas históricas en nuestro país que podían tener enormes diferencias... (Rumores).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): ... y que han vivido situaciones de enfrentamiento en el pasado enormemente graves, pero que al menos podían reconocerse y podían
hablar, y yo sé que a ti te gustaría que ese escenario fuera posible. Lo que pasa es que aliándoos con esta gente no habéis dejado espacio político en España para que haya una derecha canovista democristiana que pueda reivindicarse en la tradición
teórica de Donoso Cortés. (Rumores.-Aplausos).


Señora Arrimadas, tampoco va a poder reivindicarse usted en la tradición de Práxedes Mateo Sagasta ni va a poder reivindicar, como hicieron en el pasado, a los liberales de Cádiz. Ustedes, señorías, dieron oxígeno al monstruo y ahora el
monstruo les está devorando a ustedes. ¿Saben cuál es la mejor prueba de esto? Su actitud, su agresividad. Son incapaces de mantenerse en silencio cuando un orador que dice cosas que no les gustan está tomando la palabra desde la tribuna, y esa
agresividad no responde a lo que ustedes son, porque ustedes son perfectamente capaces de comportarse, sino que ustedes han interiorizado que tienen que competir con VOX. ¿Ustedes creen que no es evidente que la elección de Cayetana Álvarez de
Toledo como portavoz parlamentaria de su partido era una manera de competir culturalmente por el espacio que se disputan con VOX, y que lo que consiguieron precisamente fue elevar la agresividad hasta extremos tan absurdos que les obligó a sustituir
a su portavoz, la que por cierto no sabemos qué va a votar en esta moción de censura? -A ver si nos lo aclara después, y si al menos ustedes son un partido tan serio como para mantener la disciplina parlamentaria en su grupo-. (Aplausos). Pero,
fíjense, que lo que nos hemos encontrado con la sustitución de la señora Álvarez de Toledo por la



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señora Gamarra es que aunque al principio intentó aportar un estilo diferente (rumores), la propia dinámica política le obliga a mantener el mismo estilo... (Protestas.-El señor Matarí Sáez: ¿A qué ha salido esto?-Risas).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor; silencio.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): ...y decir las mismas cosas... (Continúan las protestas.-El señor Garcés Sanagustín pronuncia palabras que no se perciben).


La señora PRESIDENTA: Perdone, vicepresidente segundo; un momento, por favor.


Pido silencio. Señor Matarí, silencio, por favor; no tiene usted la palabra. (Un señor diputado: Pues él tampoco.-Risas). Sí tiene la palabra el señor vicepresidente segundo. Silencio, por favor.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): Creo que eres consciente, Pablo, de que el comportamiento maleducado y faltón de tu bancada te hace muchísimo daño, porque el
discurso brillante que has hecho hoy aquí es incompatible con esas faltas de respeto permanentes, y tú, que eres un hombre inteligente, eres consciente de ello. (Aplausos).


Señor Casado, este camino no tiene fin. Ustedes no son una derechita cobarde, no lo son. Recurrieron el Estatut de Catalunya al Tribunal Constitucional; recurrieron también al Tribunal Constitucional el matrimonio homosexual colocándose
en posiciones más conservadoras que las que está manteniendo ahora mismo nada más y nada menos que el Papa de Roma; ustedes aplicaron con mano de hierro la austeridad, recortaron los servicios públicos, bajaron los impuestos a los ricos y
destruyeron derechos laborales; tienen bloqueado el Consejo General del Poder Judicial, y su presidenta en la Comunidad de Madrid ha declarado abiertamente que la oposición al Gobierno socialcomunista es ella, el rey de España y los jueces.
Ustedes, señor Casado, crearon una policía política en el Ministerio del Interior para tratar de proteger sus propios delincuentes y para tratar de fabricar noticias falsas contra los adversarios; y, a pesar de que han hecho todo eso, VOX les sigue
llamando derechita cobarde. (Rumores.-Risas).


¿No se dan cuenta de que no tiene fin? ¿Que por muy duros que sean sus parlamentarios, por muy mal educados, por muy faltones, por muchas barbaridades que digan sus senadores, por mucho que traten ustedes de ser más radicales que VOX es
imposible que en ese terreno de juego les ganen la batalla ideológica y cultural? Creo que usted es consciente, pero sabe que está atrapado, porque usted depende del señor Abascal para seguir gobernando, para tener alguna posibilidad de Gobierno en
España, y sabe además que en el reparto de posiciones ideológicas tienen todas las de ganar.


Por eso, ustedes y la señora Arrimadas están perdidos. (Aplausos).


Señor Casado, ser conservador, ser canovista no solo es un eslogan, implica tomar decisiones políticas. Usted tenía que haber parado los pies a José María Aznar. (Risas). De verdad...


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): ... que entiendo ...


La señora PRESIDENTA: Guarden respeto.


El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): ¿No se dan cuenta de que cada vez que gritan, de que cada vez que actúan con esa mala educación en sede parlamentaria ustedes
están introduciendo miles de votos en las urnas de VOX, señorías? (Aplausos). Les pido al menos inteligencia política para defender sus propios intereses como partido.


Decía, señor Casado, que usted tendría que haber tenido la contundencia como líder conservador para pararle los pies al señor Aznar. Hay un periodista monárquico muy inteligente que decía que Aznar era el pianista que tocaba tres teclados:
un teclado naranja, que sonaba más suave; un teclado azul, que sonaba más tradicional, y un teclado verde, que sonaba mucho más bronco. Pero era José María Aznar quien estaba tocando las teclas de esos tres teclados. Y precisamente por ese
proyecto ideológico del aznarismo están ustedes perdidos en la situación estratégica lamentable en la que están. La FAES de



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Aznar dijo hace pocos días -y cito literal-: El Parlamento no es soberano sobre todo cuando izquierda, podemitas y nacionalistas tienen mayoría. ¿No se dan cuenta de que es lo mismo que está diciendo Abascal? El candidato de VOX sabe
perfectamente que mientras en este país no se ilegalicen partidos políticos es misión imposible que ustedes vuelvan con ellos al Consejo de Ministros y, por eso, defendió ayer abiertamente aquí que hay que ilegalizarnos a nosotros por rojos, al PNV
por vascos, a Bildu por lo mismo, a Esquerra Republicana, a Junts per Catalunya. Lo que está diciendo no es una locura. Sabe perfectamente que solamente ilegalizando a los que ellos consideran los enemigos de España, y que, por tanto, están
inhabilitados para representar la soberanía nacional, pueden llegar ustedes al poder. Sin embargo, usted cometió hace pocas semanas un error muy parecido cuando dijo que al ministro de Consumo y a mí no nos habían votado los españoles y, al jefe
del Estado, sí. Usted en realidad estaba cayendo en la trampa de considerar que el fundamento del sistema político español es el principio monárquico y no las Cortes Generales, y esa es la gran trampa del aznarismo. (Aplausos). Señor Casado, la
piedra angular, lo fundamental de nuestra democracia, de la que depende incluso la monarquía parlamentaria, son las Cortes. No lo olvide para ser canovista.


Todo esto implica una conclusión muy evidente, y es que ustedes están inhabilitados para que lleguemos a acuerdos. Yo sé que seguramente usted está arrepentido y que si pudiera volver al pasado, igual que si la señora Arrimadas pudiera
volver al pasado, comprendería que cometió un error enorme al darle alas a la ultraderecha. El problema es que desde el momento en que ustedes gobiernan en las comunidades autónomas sostenidos por la ultraderecha ustedes solamente podrían regresar
al Gobierno de España dirigidos por la ultraderecha, con la ultraderecha dentro del Consejo de Ministros. Ustedes saben que eso las potencias europeas, que eso unos Estados Unidos con un presidente convencional, que eso la propia mayoría de la
sociedad española e incluso la mayor parte de los empresarios -que saben que este país necesita una mínima estabilidad- no lo van a consentir, y eso es lo que les coloca a ustedes en una posición estratégica imposible.


Hay algo que no termino de entender. Es evidente que cada vez que VOX defiende a la monarquía está acortando la vida de la monarquía. Van a terminar llamando de Zarzuela diciendo: Por favor, no me defiendan más ustedes, no me defiendan
más; se lo agradezco mucho, pero no me defiendan más. Porque en el fondo a VOX le da igual. VOX utiliza al rey de España como un significante identitario que serían capaces de echar por tierra cuando les dejara de convenir porque no son
monárquicos, son simplemente reaccionarios. Son perfectamente conscientes de que cada vez que identifican a la monarquía con la ultraderecha lo que hacen es restar posibilidades de supervivencia histórica a la institución monárquica en España. A
ellos les da igual, pero a usted no le debería dar igual. Cada vez que usted asume que la monarquía en España solamente es un referente ideológico de la derecha y del campo de los partidos de la derecha, usted construye un bloque monárquico
minoritario, y yo como republicano no debería decirle esto, pero como vicepresidente del Gobierno se lo tengo que decir; respete usted la monarquía constitucional, señor Casado. (Aplausos).


Quiero referirme -para ir acabando- a las fuerzas políticas que forman no solamente una mayoría de investidura, no solamente una mayoría que debe permitirnos a este Gobierno sacar los presupuestos adelante, sino que forman -y creo que esta
moción de censura tiene que servir para reforzar eso- un bloque de dirección de Estado con sentido histórico. Una de las deficiencias originales fundamentales del Estado español ha sido su excesivo centralismo. Cuando muchas de sus señorías y
muchos de los que les precedieron en la representación política de la España plurinacional decían que el Estado era demasiado madrileño, tenían toda la razón. La construcción centralista histórica de nuestro Estado, identificada además con una
manera de entender la monarquía que iba en una dirección opuesta a la realidad pluricultural, plurinacional y pluriinstitucional de nuestro país, nos llevó a tener que gestionar hoy uno de los grandes problemas políticos de nuestra patria, que no es
exclusivo de nuestra patria, les ocurre también a otros países europeos. Creo que ustedes tienen que saber leer la oportunidad histórica que implica asumir en estos momentos para las fuerzas democráticas -que somos mayoritarias en esta Cámara- una
dirección de Estado que reforme el Estado, que democratice nuestro país, que apueste por lo público, que sepa leer que la principal lección de esta pandemia es la necesidad de tener una sanidad mucho mejor, ya sea gestionada esa sanidad en euskera,
en gallego, en catalán o en castellano. (Aplausos). Y eso lo tenemos que construir todas y todos juntos.


Señorías, soy madrileño pero me siento orgulloso de que en mi patria se hablen diferentes lenguas, me siento orgulloso de que haya una pluralidad institucional en mi país. Me siento orgulloso, señor Rufián, de que la Generalitat catalana
sea un patrimonio no de la democracia en Cataluña sino de la democracia



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española. Me siento orgulloso, señores de Bildu y del PNV, de que las instituciones vascas y de que el Derecho Civil navarro sean un patrimonio de la democracia española. Me siento orgulloso de que los ciudadanos de mi patria se
identifiquen y se emocionen con diferentes símbolos, pero todos y cada uno de ellos sepan que la bandera más hermosa es el uniforme de los profesionales sanitarios. (Aplausos).


Tenemos una tarea, señorías, que nos va a permitir y nos debe permitir afrontar las grandes debilidades estructurales de nuestro Estado. Eso pasa por iniciar un proceso de reindustrialización que pueda limitar las carencias históricas de un
modelo económico que se basó demasiado en la dependencia del turismo internacional, que se basó demasiado en la construcción y en dinámicas de burbujas inmobiliarias, que fueron la base material constitutiva de la corrupción. Debemos apostar por un
desarrollo sostenible, por un modelo de país diverso, plurinacional y social en Europa que se parezca mucho más a España. Dicen algunos economistas que las grandes catástrofes, al contrario de lo que pudiera parecer, no convierten a los ateos en
creyentes sino que convierten a los neoliberales en neokeynesianos. Aprovechemos la oportunidad -que muchos de los que nos precedieron no tuvieron- de asumir las tareas históricas de España. Este Gobierno de coalición, el primer Gobierno de
coalición de la democracia recuperada, no lo puede hacer solo, tiene que contar con ustedes, señorías. (Aplausos).


Y para terminar, quiero dirigirme a la gente que está escuchando este debate: a los jóvenes que sufren precariedad laboral, a los que han vivido ya dos crisis seguidas y que ven con escepticismo y con incertidumbre el futuro. A las
mujeres, que lo tienen todo más difícil y que, cuando logran los objetivos que se proponen con mucho esfuerzo -por ejemplo, llegando a ser diputadas en esta Cámara-, hay algunos machistas que las desprecian diciéndoles que son floreros en manos de
un hombre. (Aplausos). A todas las personas LGTBI, que ven con miedo la posibilidad de que un partido que les odia, como es VOX, pueda llegar a tener más poder en España. A las personas migrantes que han venido de otros países a vivir y a
trabajar con nosotros, muchas veces huyendo de situaciones muy difíciles. Hay más dignidad y más patriotismo en una uña de cualquier trabajador migrante, que cada día sale a trabajar para buscarse la vida para su familia, que en todos y cada uno de
los parlamentarios de la ultraderecha. (Aplausos). A la clase trabajadora, a todos los hombres y mujeres que sí se levantan cada día a dar el callo en sus puestos de trabajo, a abrir sus negocios o a buscar trabajo, y que sufren la explotación de
señoritos con apellidos compuestos como los que forman el grupo parlamentario de la ultraderecha. A quienes cuidan, a las sanitarias, a los enfermeros, a los trabajadores de los servicios sociales, a quienes cambian pañales, a quienes cuidan a
nuestros mayores, a todas las personas que saben que el mayor orgullo de nuestra patria y lo que nos une a todos los ciudadanos, independientemente de la lengua que hablemos o del símbolo que nos emocione, son los servicios públicos. A todas las
personas que no caben en la España estrecha de la derecha, como decía Machado, vosotros y vosotras sois lo mejor de España. No vamos a permitir que nadie traiga a la patria una dictadura que quiera destruir la dignidad, la libertad, la solidaridad,
la cultura y los derechos de todos y todas. Nos tendrán siempre enfrente, en el Gobierno y al lado de nuestro pueblo. La patria es la gente.


Muchísimas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos
en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor vicepresidente segundo. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores.-El señor Casado Blanco pide la palabra).


Señor Casado, sus turnos de intervención han sido agotados. Le voy a dar un turno excepcional de acuerdo con el artículo 73.1 de la Constitución. Tiene usted cinco minutos en una única intervención. (Rumores).


El señor CASADO BLANCO: Gracias, señora presidenta.


Señor Iglesias, pensaba que subía aquí a anunciar su dimisión sobre la base de su código ético, el que ha estado lanzando contra otras bancadas en toda su trayectoria política y prepolítica. Usted representa a un partido que está imputado
por financiación irregular -ayer fue otra vez ratificada la petición de esta acusación- y cuyo número dos acaba de declararse en rebeldía, sin declarar en un juzgado que intenta saber si tuvo responsabilidad en la agresión a la autoridad pública.
Ahora forma parte de un Gobierno que llegó de una moción de censura para pedir ejemplaridad y que le tiene a usted acusado por tres delitos, tiene a otra vicepresidenta acusada por unas subvenciones irregulares en Andalucía, a otra vicepresidenta
con una sociedad patrimonial opaca y a tres ministros -entre ellos, la vicepresidenta y también la



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portavoz- que formaron parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía cuando se concedieron los ERE. Eso es todo lo que representan hoy.


Pero no quiero rehuir el debate ideológico que usted trae a esta Cámara porque sabe que a mí también me gusta y me ocupa. Ha hablado de ese acontecimiento en el que Merkel rechazó una bandera. Déjeme que yo le cite cuando Santiago Carrillo
interrumpió un mitin en Valladolid para pedir que retiraran una bandera tricolor diciendo que ya no le representaba. Déjeme que le recuerde a Adolfo Suárez, cuando en esta Cámara se dieron abrazos Alberti con Suárez o la Pasionaria con Gutiérrez
Mellado. Esa es la apelación que hacemos nosotros, que los abrazos que se dieron nuestros abuelos -el suyo y el mío nos han contado muchas cosas de esa época- no los deshagamos sus nietos, porque no tenemos derecho a reabrir una historia de
reconciliación. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!-Aplausos). No tenemos derecho a empañar algo ejemplar que asombró al mundo y que quiero que mis hijos disfruten tal y como ellos, los exiliados y los represaliados, decidieron hacer.
(Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo!-Aplausos). Eso es lo que nos diferencia a ustedes y a nosotros viniendo del mismo lado de la historia, al menos en nuestras familias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo
Parlamentario Popular en el Congreso, algunos de ellos puestos en pie).


Es verdad, ayer citaba el señor Sánchez una fábula que yo le dije en una de sus investiduras, la del escorpión y la rana. Lo que pasa, señor Sánchez, es que la rana era usted y el escorpión que está llevando para cruzar esta legislatura es
un partido que ya ha demostrado que es implacable a la hora de intentar alcanzar cotas de poder, históricamente, incluso, al definirse como comunistas ortodoxos. Siempre lo han hecho con el Partido Socialista; lo hicieron en Grecia, lo han hecho
en Francia, lo intentaron hacer en Italia y en Portugal, pero tanto Costa como El Olivo fueron más sagaces.


Nosotros no tenemos ese problema, señor Iglesias, porque usted comparte mucho más con VOX de lo que usted cree. Hoy hemos visto aquí una escena que parecía el callejón del Gato, valleinclanesco; unos espejos cóncavos que daban la misma
imagen en ese vector de radicalidad o moderación, en ese vector de reconciliación o de revanchismo, en ese vector de ideología partidista de extrema izquierda o de derecha populista, o de un campo centrista y de moderación en el que los españoles se
sienten identificados. Le voy a decir algo, hay muchos jóvenes y muchos profesionales de los que fueron a la Puerta del Sol en el 15-M que se empiezan a identificar con el Partido Popular (aplausos), porque no quieren mantras, no quieren solo
ideología de almacén, no quieren desempolvar las viejas chaquetas; lo que quieren es soluciones para su vida. Estaban indignados, sí, pero se han dado cuenta de que a esa indignación se suma la frustración, la decepción al confiar en un partido
que ahora se ha convertido en lo que abominaba, en el establishment de un Gobierno elefantiásico que, incluso duplicando el número de carteras, es incapaz de superar unas cifras de paro insostenibles, de evitar que los jóvenes vuelvan a tener que
irse de España para poder trabajar, de evitar que los pensionistas vuelvan a ver cómo su pensión es congelada por los mismos, de evitar que los funcionarios teman porque su sueldo puede ser recortado por los mismos diez años después, de evitar que
los abuelos tengan que volver a albergar en sus casas a sus hijos porque han sido despedidos, de evitar que España vuelva a ser el problema de Europa cuando fuimos la solución y fuimos el ejemplo en todo el mundo, de evitar que otra vez se reabran
las costuras, las cicatrices en la tierra de nuestra historia fértil, que ahora ustedes simplemente reabren para ocultar su incapacidad de gestionar y su ineptitud para proponer un futuro de esperanza para los españoles. (Aplausos.-Un señor
diputado: ¡Sí, señor!-Una señora diputada: ¡Grande!).


Así que, señor Iglesias, ocúpese de sus atribuciones como vicepresidente segundo del Gobierno para la política social, ocúpese de lo que está pasando con la pandemia, ocúpese de cambiar un marco jurídico para que nunca más tengamos que
acudir hasta el Tribunal Constitucional y la gente pueda, también las autonomías, resolver esos problemas. Ocúpese de hacer un plan de choque económico, que de verdad es urgente. Ocúpese de defender los principios inspiradores que han hecho
avanzar a la humanidad siempre y ahora, aquí y en cualquier sitio.


La señora PRESIDENTA: Señor Casado, tiene que terminar.


El señor CASADO BLANCO: Acabo, señora presidenta.


Para mí son cinco principios, los mismos que trazó Adam Smith o que recuperaron luego ideólogos como Hayek, como Popper o como L. von Mises; el Estado de derecho. ¿Cómo puede usted decir aquí algo sobre la monarquía? Usted, que está
arremetiendo después de haber prometido su cargo con lealtad al rey, un rey que sí, fue ratificado hace seis años por estas Cortes en la persona de Felipe VI y una monarquía que sí, fue asumida como forma política del Estado democráticamente en
referéndum hace ya



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cuarenta años. El Estado de derecho es no ocupar las instituciones, ni el CNI ni el CIS, ni la Televisión Española; ni atacar a los jueces, que han tenido que sacar tres comunicados oficiales para pedir respeto, autonomía e independencia;
ni poner en riesgo los fondos europeos cuando el Greco, el Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa, dijo ayer a este Gobierno que está en vigilancia, o Alemania también dice desde la cumbre que va a haber que vigilar...


La señora PRESIDENTA: Señor Casado, tiene que terminar, por favor.


El señor CASADO BLANCO: Acabo ya, señora presidenta.


Esto es la institucionalidad, pero también es la libertad individual el segundo de los principios; la libertad individual que hace que ustedes no vuelvan a ocupar el adoctrinamiento educativo con la contrarreforma que pretenden. O es
también la propiedad privada como tercer principio, lo que hace que nadie entienda que usted defienda la ocupación ilegal de viviendas o los impuestos confiscatorios. (Un señor diputado: ¡Muy bien!-Rumores). O es también la seguridad personal, y
nadie entiende que ustedes pateen a policías nacionales y les quiten la ley que protege sus derechos en vez de reforzar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que también le protegen a usted. Y por último...


La señora PRESIDENTA: Señor Casado, tiene que terminar.


El señor CASADO BLANCO: Y por último -señora presidenta, muchísimas gracias-, la igualdad de oportunidades. Este es otro principio liberal vertebrador del desarrollo y la prosperidad. Igualdad de oportunidades, no igualitarismo en la
mediocridad, no igualitarismo ahora en la identidad. Lea a Fukuyama, que sé que lo ha leído. La identidad, ese nuevo fantasma desde que el telón de acero cayó. Ustedes vieron que la gente solo corría de un lado de Berlín a otro y que la gente
solo nadaba en el estrecho de Florida de un lado de la orilla a otro. (Aplausos). Han cambiado la lucha de clases, han cambiado la lucha contra el capitalismo porque ya no lo pueden sobreponer a ninguna otra opción de socialismo real, que dejó
miseria y degradación en todo el mundo durante el siglo XX, muerte y destrucción, y lo han pasado a la identidad al definirnos por nuestro género, por nuestra ideología, por nuestra religión, por nuestra orientación...


La señora PRESIDENTA: Señor Casado, por favor, tiene que terminar.


El señor CASADO BLANCO: Eso no es la España que queremos; queremos una España como la que nos legaron aquí los constituyentes; una España como la que nuestros hijos y nuestros nietos merecen. (Rumores). Los nuestros han pasado por
circunstancias difíciles, y eso es lo que nos une, señor Iglesias; los tres son unos valientes, los tres tienen unos padres entregados que han hecho mucho por ellos. Pero me temo que eso es lo único que nos une; en lo demás estamos en contra y
nos tendrá siempre enfrente. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.-Varios señores diputados: ¡Bravo, bravo!-Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza
procede a desinfectar la tribuna de oradores).


La señora PRESIDENTA: Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Quiero, en primer lugar, pedir a mis compañeros que jamás me hagan esto, que jamás muestren este júbilo incomprensible cuando ya se ven las burbujas del hundimiento.
(Aplausos.-Rumores).


La señora PRESIDENTA: Silencio, por favor.


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Es verdad que ustedes actúan con cierta mala educación en muchas ocasiones en esta tribuna. No solo es cuestión de vestimenta, señorías. (Rumores).


Señor Casado, el destrozo que ha hecho usted en treinta minutos ha intentado arreglarlo apresuradamente en cinco minutos de contestación al señor Iglesias. Yo creo que usted hoy ha sido consciente del gigantesco error que ha cometido cuando
ha encontrado aquí el aplauso no sé si del vicepresidente del Gobierno o del profesor de Ciencias Políticas de la facultad. No sé exactamente en calidad de qué ha intervenido porque no ha hecho muchas referencias a la moción, solo ha venido a



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analizar su discurso y a hacer referencias históricas. Usted debe estar preocupado con ese aplauso, pero, sobre todo, señor Casado, con ese aplauso están preocupados millones de votantes del Partido Popular. Puede estar usted totalmente
seguro. (Aplausos).


Por cierto, señor Iglesias, usted, que también es una persona inteligente, supongo que se esperaba la cobra que ha recibido por parte del señor Casado inmediatamente. Se ha quedado preocupadísimo con sus aplausos, con sus loas, y ha tenido
que salir inmediatamente a decir todo lo que piensa de usted, que, por cierto, es también lo que yo pienso de usted. (Aplausos). Ha hecho un discurso brillante. Ha dicho: Yo sé, Pablo, que tú no eres un ultra -le decía clavando su pupila ultra
en su pupila azul-. (Risas.- Aplausos). Ahora resulta que el señor Iglesias viene a impartir moderación a esta Cámara. Ahora resulta que el señor Iglesias, después de que ayer lo hiciera el señor Rufián, después del señor Casado, viene aquí a
mostrar que es un gran admirador de la señora Merkel. El señor Iglesias lo que ha demostrado es que a ellos nunca les basta. Les han exigido votar no a esta moción de censura sistemáticamente. Nosotros hemos dicho que comprendemos su voto, lo que
no comprendemos son sus insultos y sus ataques personales. Les han exigido votar que no, pero ya no les basta y han exigido que echen a una diputada si esa diputada no cumple con la disciplina de voto. Ellos son los que son insaciables y usted ha
querido compararnos con ellos, señor Casado.


Habla el señor Iglesias de la Corona; ya no solo es admirador de Merkel, sino que nos quiere dar consejos sobre cómo sostener la Corona; el perjuro, el que jura el cargo ante el rey para luego traicionarle, pedir un referéndum y querer
hundir la Corona. (Aplausos). Usted ha convertido todas sus intervenciones en una gran farsa. Viene aquí, señor Iglesias, a hablar de extremismo y de la preocupación que hay en Europa ante un partido como el nuestro. Es probable que en las
élites europeas la haya, yo no lo niego, pero, ¿creen que no la hay con el suyo? ¿Cree que usted está facilitando que en Europa puedan ayudarnos? ¿Cree que usted ofrece tranquilidad a nuestros acreedores? ¿Cree que quien tiene que ayudar a España
tiene confianza en usted? Yo no tengo ninguna duda de que no. Lo mejor de todo, más allá de lo que usted dice, es el tono papal con el que sube a esta tribuna. Ha habido un momento, después de la confesión que hizo el señor Errejón aquí, que he
pensado que usted hoy le iba a bautizar, pero el tono papal del señor Iglesias de hoy es la continuación del papismo que ayer mostró aquí el presidente del Gobierno. (Aplausos).


Pero usted no engaña a nadie. Usted, señor Iglesias, dijo que nuestro himno, con el que tantos españoles se emocionan, es una cutre pachanga fachosa, lo dijo en 2008. Usted dijo en el año 2015 que era razonable que los presos de ETA fueran
saliendo de las cárceles, por eso los están sacando. Para usted ETA tenía mucha perspicacia política, lo dijo en junio 2013, y era grave lo que dijo, pero más grave aún es donde lo dijo, en una herriko taberna, en la guarida de los terroristas,
señor Iglesias. (Aplausos). Para usted, ser demócrata es expropiar, lo dijo en septiembre 2013. Esto es lo que seguro que ofrece tanta tranquilidad en las instituciones europeas. Usted se avergüenza de España y dijo literalmente que no podía ni
decir su nombre, y también se avergüenza de la bandera, lo dijo en el año 2013. Para usted, los medios de comunicación privados atacan la libertad de expresión, precisamente, lo dijo en noviembre del año 2013. Esto también tiene que dar mucha
tranquilidad en las instituciones europeas, que dice usted que están tan preocupadas por nosotros. Para usted el enemigo, o sea, todo el que no piensa como usted, más allá de su tono papal, solo entiende un lenguaje: el lenguaje de la fuerza, y
así felicitó usted la Nochebuena de 2015. Para usted España no existe, hoy lo dice de tapadillo en esta tribuna hablando de la plurinacionalidad, pero usted gritó: ¡Viva Cataluña libre y soberana!, el 13 de septiembre de 2017. Para usted, Chávez,
era uno de los suyos y tuvo usted la desfachatez de decir que los españoles que vivían en Venezuela eran envidiables; españoles que ahora probablemente están muriendo de hambre. Para usted la clase social más baja que la de usted, es decir, ahora
todos los españoles, es lumpen. Para usted la monarquía no tiene futuro, a pesar de que ahora dé consejos sobre cómo defenderla, y lo dijo el mes pasado desde la vicepresidencia del Gobierno, y por eso en mitad de una pandemia organizó una
cacerolada contra su majestad el rey. Usted está inhabilitado para la política en una nación democrática, señor Iglesias, usted y solo usted. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra, el nombre del Gobierno, el señor vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030.



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El señor VICEPRESIDENTE SEGUNDO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030 (Iglesias Turrión): Voy a ser muy breve, señorías, porque creo que no me corresponde meterme más en la guerra que están librando entre ustedes.


Señor Casado, creo que en su réplica ha perdido usted el tono y el contenido que había mantenido en la primera, y también la actitud de su bancada ha sido la que tenemos que ver en las sesiones de control, por desgracia, habitualmente. Creo
que eso revela lo que le hemos dicho desde la tribuna, y es que aunque usted quiera ahora ser un líder de derechas moderado, no puede serlo y se ve permanentemente obligado a competir con el señor Abascal. Cómo será la cosa, que el señor Abascal ha
dicho desde aquí: Estoy completamente de acuerdo con lo que ha dicho usted, señor Casado, sobre el vicepresidente segundo del Gobierno.


Al candidato de VOX le voy a leer unos versos de un español, Miguel de Cervantes, al que quizá usted no respete como escritor, pero espero que por lo menos respete como soldado: Apostaré que el ánima del muerto, por gozar este sitio, ya ha
dejado la gloria donde vive eternamente. Esto oyó un valentón, y dijo: ¡Es cierto cuanto dice voacé, señor soldado, y el que dijere lo contrario miente! Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo
nada. (Aplausos).


La señora PRESIDENTA: Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Lastra Fernández. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas
Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).


La señora LASTRA FERNÁNDEZ: Gracias, presidenta.


Señorías, el Parlamento solo tiene una herramienta legítima a la que debe su nombre, la palabra, y solo hay o debería haber un objetivo: entendernos con las palabras. Por eso, tenemos un problema cuando abusamos de ellas porque hay
palabras que si se aplican a cualquier cosa, se banalizan y acaban por no significar nada, y entonces puede costarnos nombrar, incluso reconocer, lo que tenemos delante, aunque sea muy obvio. Así es que, con su ayuda, señor Abascal, y con la de
todo su grupo, vamos a aclarar los términos y a intentar llamar a las cosas por su nombre.


Quiénes son y qué pretenden lo ha dejado claro su secretario general alabando a dirigentes fascistas y amenazando con ilegalizar a partidos, como el PNV, como hizo usted ayer aquí, por cierto, con vehemencia. Quiénes son lo ha dejado claro
su eurodiputado, Jorge Buxadé, repitiendo lemas del régimen de Vichy, colaboracionista del nazismo, y también su diputada, Rocío de Meer, que se dedica a promover en las redes sociales mensajes de partidos neonazis de toda Europa. Mire, han atacado
a diputados de esta Cámara, han atacado al señor Pisarello por su origen argentino y han atacado a mi compañera, Beatriz Carrillo, por ser gitana. Beatriz, en romaní, opre romnia, compañera. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del
Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos en pie). Y por si alguien tenía alguna duda, usted y su telonero han dedicado más de tres
horas a exaltar la dictadura franquista. Por tanto, llamemos a las cosas por su nombre: son ustedes un partido fascista. (Aplausos). Y no es que lo diga yo, es que hacen gala de ello en cuanto pueden.


Y mire, señor Abascal, esos dictadores a los que ustedes rinden homenaje, avergüenzan la historia de Europa y durante cuarenta años avergonzaron a este país ante un mundo que nos veía como un país atrasado, de cárceles, opresión y muerte.
Esos dictadores, cuyas consignas ustedes repiten y corean, perseguían, encerraban, torturaban y asesinaban a feministas, a homosexuales, a ateos, a maestros, a intelectuales, a sindicalistas, a trabajadores y a militantes de todas las ideologías
representadas hoy en esta Cámara. Perseguían, encarcelaban y asesinaban a militantes del Partido Comunista, a liberales, democristianos, nacionalistas, regionalistas y a militantes del Partido Socialista, como Indalecio Prieto y Francisco Largo
Caballero. (Aplausos). Y ustedes, los defensores de las tiranías más vergonzosas de la historia, vienen a esta Cámara a hablar de libertad y a llamar totalitario a un Gobierno elegido por ciudadanos libres en un país libre. Hay más amor a la
libertad en un centímetro de piel de cualquier diputado demócrata de esta Cámara que en todo su grupo parlamentario. (Aplausos). Y es verdad que de algunos partidos me separa casi todo, pero hoy lo importante es precisamente ese 'casi', porque ahí
es donde nos reconocemos los demócratas frente a quienes defienden a dictadores y tiranos.


Señor Abascal -el candidato de prestigio que prometían-, se ha tomado usted cuatro meses y unas largas vacaciones antes de esta urgentísima moción de censura para salvar a España a base de insultos y amenazas. Y mire, esta semana se cumplen
nueve años del fin de ETA, con un Gobierno socialista al



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frente. Fuimos los demócratas quienes acabamos con el terrorismo, y usted, señor Abascal, utiliza a las víctimas intentando asociar su nombre a su miserable proyecto franquista. (Aplausos). Ese es el problema de las mentes cerradas, que
suelen tener la boca abierta: o están insultando o están bostezando. Han esperado al momento justo para hacer de esta sede de la soberanía nacional el decorado del primer acto de campaña de su candidato a las elecciones catalanas, el señor
Garriga, y han decidido convertir esta Cámara, esta Cámara de la palabra, en un circo de ruido, de odio y de furia. No cuenten conmigo en su estrategia para ganar relevancia llenando este hemiciclo de miseria y fango.


Señor Casado, la mejor defensa es un buen ataque, y hoy lo ha demostrado usted aquí. Le doy la enhorabuena por ello; ha hecho usted un buen ataque. (Aplausos). Pero también le digo que vaya teatrillo se ha montado. (Rumores). Ha
dedicado buena parte de su intervención a reprocharle la división de voto a VOX. Realmente lo que le molesta es que VOX le ha quitado votos a usted, no otra cosa. Lo que estaba exigiéndole a VOX, durante esa intervención tan dura o aparentemente
tan dura, era el reagrupamiento de la derecha; no otra cosa. No ha hecho usted otra cosa. Ha llegado usted a decir en su intervención que hay más de 200 diputados extremistas en esta Cámara, más de 200 diputados extremistas. Y claro, yo me he
puesto a pensar y me he dado cuenta: son los 208 diputados que el martes apoyaron abrir la puerta a los Presupuestos Generales del Estado, a esos diputados se refería usted. (Aplausos). Yo creo que, de ir al día, tal y como están haciendo todos
los partidos, usted, señor Casado, hubiera defendido la democracia frente al extremismo, y no lo ha hecho, solo ha reivindicado el poder hegemónico en la derecha. Además, ha elegido, aprovechando también ese debate, atacar al Gobierno democrático
de España. Solo espero que todos aquellos que hablan de crispación y polarización, como si fuera cosa de todos los partidos, hayan escuchado y hayan tomado nota en estos dos días de debate. En lo que a mí respecta, no voy a seguirle el juego a
VOX. No voy a participar en su espectáculo ni ayudarle a ganar espacio.


Me gustaría, presidenta, señoras y señores diputados, aprovechar este tiempo para dirigirme a cada uno de mis compañeros de todos los partidos demócratas de esta Cámara, porque es necesario que hablemos, porque es urgente que hablemos del
desafío de la extrema derecha a la democracia, y ayer y hoy son una prueba más de ello. Señorías, el partido al que pertenezco tiene una larga historia y en todo este tiempo hemos aprendido que los enemigos de la democracia usan muchas mentiras.
Hablan de libertad mientras nos encadenan; hablan de justicia mientras pisotean derechos; hablan de patria mientras dividen, enfrentan y excluyen; hablan de futuro, pero solo siembran miedo, y precisamente eso, el miedo, es lo contrario de
cualquier forma de libertad y de todo progreso, porque un corazón lleno de miedo está vacío de esperanza y nada se puede construir sin ella. Decía Jorge Guillén, y acertaba, que cuando se pierde la esperanza uno se vuelve reaccionario. Hoy el
partido del miedo ha vuelto a Europa y también a España; siembran el miedo porque el miedo paraliza y nos quieren quietos, porque el miedo silencia y nos quieren callados, porque el miedo alimenta odios y nos quieren divididos y enfrentados: a
unos territorios contra otros, a unas comunidades contra otras, y a unos ciudadanos contra otros.


Señorías, yo no temo por la democracia española. Creo que esta ultraderecha es el último aliento de una ideología fascista condenada ya a los márgenes de la historia. Durante cuarenta años tuvieron todo el poder y usaron todo el poder para
intentar que desapareciera el deseo de libertad del alma de los españoles, pero en cuanto se puso una urna los españoles decidieron que eran ellos quienes tenían que desaparecer. Fracasaron tras cuarenta años con todo el poder, y volverán a
fracasar ahora que solo tienen el poder que otros quieran darles abriéndoles las puertas de las instituciones. (Aplausos). Por eso yo no temo por la democracia, pero sí me preocupa el miedo que usted, señor Casado, tiene a la extrema derecha
porque ahí sí pueden hacer daño, ahí sí pueden hacer daño. Es verdad que el miedo puede arrastrar a cualquier extremo y a usted le está llevando a un extremismo que nunca creímos volver a ver en la derecha española, porque de ellos nadie espera más
de lo que están haciendo: dividir, enfrentar y extender el odio. Pero a usted la gente le escucha como a un político serio de un partido de gobierno, señor Casado, y tenemos un problema si usted se dedica a extender su programa y sembrar lo que
ellos cosechan porque, aunque hoy venga aquí muy enfadado, a simular distanciamiento, usted sin VOX no es nada, señor Casado. ¿Van a romper en Madrid, en Andalucía y en Murcia? (Aplausos). Hoy discuten, pero usted siembra lo que VOX cosecha. Y,
mire, cada vez, señor Casado, que usted dice que este es un Gobierno fraudulento, está sembrando lo que cosecha VOX. Cada vez que acusa a este Gobierno de totalitario, está sembrando lo que cosecha VOX. Cada vez que le abre la puerta de una
institución o asume una de sus propuestas, está blanqueando a la extrema derecha. Hace unas semanas amenazaban al Tribunal Constitucional, hace unos días eliminaron los nombres de dos socialistas del callejero de



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Madrid, destruyen estatuas de defensores de la justicia social y víctimas del nazismo a martillazos, así que, ¿hasta dónde les va a seguir, señor Casado?


Parece que, como les decía antes, se disputan la hegemonía en el espacio político de la derecha hoy, como hemos visto, de manera descarnada, con furia, con furia, como lo hacen ustedes todo, pero me temo que comparten lo fundamental, señor
Casado: la voluntad de crispar, enfrentar y dividir cuando más necesitamos unidad y responsabilidad. Su política de tierra quemada con el Gobierno tiene un precio que pagamos todos, señor Casado, y que solo beneficia a la ultraderecha, solo les
beneficia a ellos. Por eso le pido que deje de sujetar el altavoz de la extrema derecha, porque no todo vale para atacar al Gobierno. De un político se espera que su nivel de responsabilidad esté siempre por encima de sus miedos, señor Casado.
Mire, celebramos su no de hoy a la moción de censura, pero si no quiere que interpretemos este voto como un simple gesto oportunista y coyuntural para poner distancia entre el fracaso de la moción, si quiere que su desmarque de la ultraderecha sea
creíble, tiene usted que ir más allá, señor Casado, tiene usted que romper con los ultras allí donde más daño hacen cada día en los Gobiernos de Madrid, de Andalucía y de Murcia. (Aplausos). Tiene usted que hacer lo mismo que hacen la señora
Merkel y el señor Macron, la derecha democrática en Europa: enfrentarse y no contemporizar con el fascismo. ¿Lo hará usted? ¿Va a romper usted con la ideología del odio? ¿O mañana seguirán gobernando de la mano del fascismo? (Rumores).
Sacúdase, señor Casado, el temor a la ultraderecha, levante la cabeza y plante cara a los que quieren acabar con nuestra democracia. (Aplausos).


Señorías, este no es tiempo para temer, es un tiempo para comprender y entender. No solo estamos en una era de cambio, sino que estamos ante un cambio de era y de nosotros depende el rumbo que tomemos. Sé que hay mucha gente que critica la
discusión, a veces vehemente, en esta Cámara, pero yo no comparto esa opinión. Creo que este es el lugar para confrontar argumentos y proyectos, creo que este es el lugar en el que tenemos que exponer las alternativas, este es el lugar en el que
expresar nuestras diferencias, y es importante que así sea, porque este también es el lugar para negociar, pactar y acordar sobre esas diferencias. Esa es la razón de ser del parlamentarismo y por eso creo que ustedes y yo, señor Casado y señora
Gamarra, ustedes y nosotros tenemos que seguir hablando siempre, y tenemos que seguir hablando con el señor Iglesias, con el señor Esteban, con el señor Baldoví, con el señor Errejón, con el señor Rufián y con cada uno de los diputados demócratas de
esta Cámara. Tenemos que seguir hablando no pese a nuestras diferencias, sino precisamente por nuestras diferencias, porque vivimos juntos y vamos a seguir haciéndolo, vamos a seguir viviendo juntos unos y otros. Y el problema, escúcheme bien,
señor Casado, no es que hablemos con unos o con otros, el problema real será si dejamos de hablar, porque si nosotros dejamos de hablar, como quiere el señor Abascal y como usted parece defender irresponsablemente veto tras veto, bloqueo tras
bloqueo, si dejamos de hablar, señor Casado, ¿qué nos queda? Lo sabe usted igual que lo sé yo y todos los que están escuchando estas palabras. La política no puede ser solo confrontación y bloqueo. Por eso le digo una vez más que se equivoca con
sus portazos, sus vetos y sus negativas a dialogar. Se equivoca si cree que esta estrategia de confrontación a cualquier precio, de ser duro con el Gobierno aunque sea a costa de España, es la forma de librarse de la extrema derecha. Lo estamos
viendo. Llevan años equivocándose en esa estrategia y no es ninguna casualidad que la famosa crispación vuelva a España cada vez que ustedes salen del Gobierno. El problema no es que no se entienda lo que hacen, es que se entiende demasiado bien,
porque lo llevan haciendo décadas.


Hubo crispación -y por lo que dijo el señor Ansón algo bastante más serio- en los últimos años del Gobierno de Felipe González. Crisparon y tensaron hasta lo insoportable para intentar desgastar al Gobierno de Zapatero, y vuelve la
crispación ahora que gobierna Pedro Sánchez. Cada vez que ustedes salen del Gobierno la crispación entra por la puerta de Génova y la responsabilidad salta por la ventana. (Aplausos). Ni es casualidad ni es un error, es una estrategia que ustedes
llevan años cultivando para desgastar al Gobierno, aunque las instituciones sean las que acaben pagando los platos rotos. Si hoy tenemos este problema con la ultraderecha es en buena medida a causa de esa nefasta estrategia.


Se lo voy a explicar claramente. Quienes hace años les creyeron a ustedes con su 'España se rompe', hoy votan a VOX; quienes les creyeron en ese delirio que vinculaba al Partido Socialista con los terroristas del 11-M, hoy votan a VOX;
quienes les creyeron cuando acusaban a Rubalcaba de crear una policía política, hoy votan a VOX; quienes les creyeron cuando decían que los socialistas íbamos a acabar con las familias españolas, hoy votan a VOX; quienes les creyeron cuando decían
que nos arrodillábamos ante el independentismo, hoy votan a VOX, y quienes les creen hoy, señor Casado, cuando dicen que vivimos en un régimen totalitario que quiere destruir España, mañana votarán a VOX. Ese es el problema que tienen. (Aplausos).
Rectifique, señor Casado, porque se están equivocando ustedes completamente.



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No desprecie tampoco lo que significa esta moción de censura, no desprecie a su rival en la extrema derecha, y esto nos vale a todos nosotros. No despreciemos la amenaza real que la extrema derecha supone para la democracia en Europa y en
España. Tómeselo en serio y rectifique, porque no es cierto que la sociedad española, que la ciudadanía española viva crispada. Eso es lo que intentan trasladar algunos. Miles de alcaldes y concejales de toda España trabajan cada día desde la
responsabilidad y la normalidad democrática. La inmensa mayoría de los presidentes de las comunidades autónomas trabajan cada día desde la lealtad y la cooperación institucional. Estamos avanzando, lo explicaba ayer el presidente, junto a los
agentes sociales y desde el diálogo social más que en muchos años, y quiero agradecérselo a todos ellos. Esa es la España de cada día, la que planta cara a los problemas con esfuerzo, con lealtad, con la palabra, con mucho diálogo y con toda la
responsabilidad. Y el ruido, como en esta Cámara, siempre viene del mismo lado. Solo se les escucha crispar a ustedes, señor Casado, a usted, a la señora Ayuso y a la extrema derecha, que cada vez les arrastra más lejos. Llevan ustedes años
alimentando a un monstruo al que todo le parece poco, y que ha acabado por convertirse en su pesadilla y en un problema para todos. Lo sorprendente es que, lejos de aprender, sigan ustedes repitiendo los mismos errores, y usted llega incluso más
allá de quienes les precedieron.


Los seres humanos somos seres simbólicos, y los gestos son importantes para las personas. Ensalzamos aquello en lo que creemos y aquello en lo que nos reconocemos. Mire, Álvarez del Manzano fue alcalde de Madrid con mayoría absoluta. Lo
fueron Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella, y no fueron buenos años para esta ciudad. Pero a ninguno de ellos se le ocurrió atentar contra la memoria de dirigentes políticos que combatieron a la Dictadura durante décadas. Y ahora viene VOX y en
un abrir y cerrar de ojos les arrastra a todos ustedes, a Almeida, a Ayuso, a Villacís y a Aguado, a donde nunca pensamos que volveríamos a ver a la derecha, y este es el ejemplo de lo que van haciendo poco a poco. (Aplausos). Poco a poco les
están arrastrando; y eso, señor Casado, su temor a una extrema derecha que cada vez les arrastra más lejos, eso sí nos preocupa a todos los demócratas, porque ellos solo tienen el espacio que ustedes les dejan. Escuche usted menos a los dirigentes
de VOX y escuche un poco más a los dirigentes de su partido, que le piden que plante cara a la extrema derecha, que le piden una y otra vez moderación.


Señorías, la ultraderecha se alimenta del miedo y de la incapacidad o de la falta de voluntad de la derecha mayoritaria para plantarle cara, pero se alimenta también de la ansiedad y de la angustia de una era de dificultades y cambios
profundos como la que vivimos. Durante meses hemos dicho que la epidemia no distingue entre unos y otros, y hoy sabemos que no es cierto; que afecta más a quienes viven en pisos más pequeños, a quienes se tienen que desplazar cada día hacinados en
vagones de metro; a quienes, incluso, no se atreven a hacerse una PCR por temor a perder su empleo. Y sobre ese fondo de angustia también intenta echar raíces venenosas la extrema derecha; y ahí debemos combatirla todos nosotros. Debemos hacerlo
evitando que engañen a los trabajadores que más sufren la angustia de la crisis. Conviene que todo el mundo, especialmente los trabajadores y trabajadoras, sepan que hablamos de un partido que ha puesto al frente de su sindicato a un dirigente
denunciado por atacar la libertad sindical, que arrancó carteles sindicales en el Parlamento andaluz y dice que los ricos lo son por naturaleza. ¿Los pobres también lo son por naturaleza? ¿Si naces pobre, debes seguir siendo pobre? ¿Esa es la
sociedad que ustedes quieren? (Aplausos). Un partido que quería suprimir el impuesto de sucesiones que solo beneficia a las grandes fortunas, y cuyo gurú económico defiende que la sanidad y la educación sean privadas, para el que se las pueda
pagar; un partido que ni siquiera se dignó a participar en la Comisión de Reconstrucción y votó en contra de proteger a los trabajadores y a los autónomos; que llama chiringuito a cualquier política de protección de las mujeres o de los
trabajadores, pero con un dirigente que se llenó los bolsillos con cientos de miles de euros de un chiringuito montado por Esperanza Aguirre para su provecho. De eso estamos hablando. (Aplausos). Así que, que nadie se engañe; la extrema derecha
no ha venido a proteger a ningún trabajador; ha venido a aplastarlos. Han votado en contra de los ERTE, que han protegido el empleo de miles de trabajadores durante la pandemia. Votaron en contra de ampliar la prestación por desempleo de los
trabajadores despedidos en periodo de prueba. Votaron en contra de regular el teletrabajo. Votaron en contra de los préstamos ICO. Votaron en contra del permiso retribuido recuperable. Ustedes no han venido a defender los derechos de los
trabajadores; han venido a arrasarlos, a eso han venido. (Aplausos). Así es fácil también entender su odio hacia quienes dedicaron su vida a mejorar la vida de los trabajadores.


Hubo una persona que destacó entre muchas otras en la defensa de los trabajadores, que participó en la creación de la Organización Internacional del Trabajo, que sentó las bases del derecho laboral



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español, que estableció el seguro de maternidad, el seguro de accidentes, la jornada de ocho horas, el derecho a huelga, la negociación de los convenios colectivos, que amplió el seguro obligatorio de retiro; su nombre era Francisco Largo
Caballero. (Aplausos). Él dedicó su vida a proteger a los trabajadores y a ampliar derechos. Quienes ustedes veneran le vistieron con harapos, le encerraron en un campo de concentración nazi e intentaron convertirle en un número que grabaron en
su ropa. Pero hoy somos millones de españoles agradecidos los que reivindicamos esa memoria de libertad, que ustedes, con el apoyo del Partido Popular y de Ciudadanos, intentan borrar de nuestra historia. Señores del Partido Popular, señores de
Ciudadanos, entre la extrema derecha y una víctima del nazismo encerrada en un campo de concentración, ustedes han votado destruir la memoria del segundo a martillazos. (Aplausos). Y luego tengo que escucharle a usted salir aquí, en su última
intervención, a hablar de reconciliación; usted, que no respeta ni lo que hicieron sus predecesores en el Ayuntamiento de Madrid, ustedes que no respetan la transición democrática en este país. (Aplausos). Lo que ustedes han hecho se llama
blanquear al fascismo, y eso sí que avergonzaría a cualquier demócrata.


Pero, señorías, no basta con desvelar las mentiras de la ultraderecha, tenemos que combatir la angustia de la que pretenden aprovecharse, por eso la salida a esta crisis no solo debe ser sanitaria, debe ser también social. De ahí el empeño
del Gobierno en sacar adelante un escudo social que no deje a nadie atrás, y que sirva de salvaguarda y protección de nuestras libertades. Un salario mínimo más digno nos hace más libres, el ingreso mínimo vital nos hace más libres, asegurar los
derechos de los trabajadores nos hace más libres, la educación y la sanidad públicas nos hacen más libres. La justicia social no debe ser solo uno de nuestros principios, debe ser el fin y el objetivo de cualquier Gobierno democrático en este
tiempo incierto. Necesitamos unos presupuestos sociales con políticas sociales, más y mejor sanidad pública, más investigación y ciencia, más y mejor educación pública, más y mejor protección de los derechos de los trabajadores, más y mejor
protección a los autónomos, más y mejores posibilidades para los jóvenes, más y mejor protección a los pensionistas, porque, señorías, no se trata de elegir entre libertad e igualdad -nunca se ha tratado de eso-, se trata de que todos seamos
igualmente libres; igualmente libres.


Señorías, algunos partidos de esta Cámara son más recientes y otros tenemos una larga trayectoria; una historia diferente para cada uno de nosotros, sin duda, porque cada uno llegamos a esta Cámara por un camino propio. Pero en todos esos
relatos que recordamos y que repetiremos a las generaciones más jóvenes hay un espacio para quienes defendieron la democracia contra la tiranía, para quienes levantaron un país libre, para quienes se negaron a la exclusión y rechazaron la
intolerancia. Comenzaba esta intervención diciendo que hay diferencias entre nosotros, que de muchos partidos me separa casi todo, pero hoy lo importante es ese 'casi', porque es donde nos encontramos los demócratas, porque en ese pequeño 'casi',
que a veces en el día a día parlamentario parece reducirse a poco, hay espacio para todos los que creemos en la libertad, la justicia y la democracia.


Un día se asombrarán de que lleguemos -escribía María Teresa León-, un día se asombrarán de que regresemos con nuestras ideas altas como palmas para el domingo de los ramos alegres. Nosotros, los del paraíso perdido, llegaremos,
regresaremos con la ley y os enseñaremos las palabras enterradas. Busquemos siempre las palabras, señorías, trabajemos desde la palabra, defendamos eso que frente a la intolerancia y el extremismo nos une a todos los hombres y mujeres libres de
esta Cámara y de toda España: la libertad y la palabra.


Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos en
pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Lastra. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Señor Casado, le felicito por tantos aplausos que ha recibido en el día de hoy, intensos de su bancada, también del Gobierno, de la señora Lastra, del PSOE, de Pablo
Iglesias, del señor Gabriel Rufián también; me ha recordado aquella famosa frase de Jardiel Poncela: Si queréis los mayores elogios, moríos. (Aplausos).


Señorías -me refiero a las señorías que ayer firmaban un antidemocrático pacto antiVOX, junto con ETA-, han decidido ustedes la continuidad del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, han decidido ustedes la continuidad del Gobierno de
la ruina y de la muerte de muchos españoles, y lo han



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decidido casi al mismo tiempo que decidían subirse el sueldo, aunque tuvieron que dar marcha atrás ante la denuncia que hizo VOX y el escándalo social que se generó. (Aplausos). Me temo que en realidad no tienen ustedes ni idea del
desastre, de la miseria que nos espera, que espera a muchísimos de nuestros compatriotas, y de ello serán ustedes responsables, los que ayer firmaron este pacto (muestra un documento) para sostener con sus votos y con sus palabras a este Gobierno.
Este es el consenso progre al que nos referimos, esta es la dictadura progre que ustedes quieren imponer, y con la que han pretendido amordazar a la mitad de los españoles. No contaban con VOX y algunos han querido aquí calificarlo como los
estertores de unas ideologías, de unos principios, de unos valores que mueren, y están ustedes muy lejos de la realidad.


Lo hemos visto a lo largo de todo el debate: eslóganes, descalificaciones, odio, violencia política, noticias falsas contra VOX; y hemos visto la unión del PSOE y de Bildu: ustedes se han retratado de nuevo, demostrando quiénes son sus
aliados en esta moción de censura. (Aplausos). A partir de ahora VOX seguirá exigiendo en la calle unas elecciones libres que permitan a los españoles elegir entre la continuidad de la ruina que ustedes representan o una alternativa patriótica y
social para todos los españoles; unas elecciones libres que, no se nos oculta, cada vez serán más difíciles de alcanzar, habida cuenta del intento de los partidos del Gobierno por colonizar todas las instituciones del Estado, pero unas elecciones
libres por las que lucharemos con todas nuestras fuerzas, señorías. No nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras una mafia, una coalición de mafias amenaza la vida, la prosperidad, la unidad y la libertad de los españoles. Nos van a tener
enfrente, señorías, y además, junto a nosotros, cada vez tendrán enfrente a más millones de españoles que nos apoyarán.


Por desgracia, y creo que esto también lo saben ustedes, durante un tiempo todo irá a peor: morirá más gente, se cerrarán más negocios, subirá el paro, restringirán ustedes más libertades, quedaremos sometidos a los acreedores y a otras
potencias, continuará la invasión desde el norte de África y los barrios se volverán aún más inseguros. El Gobierno tratará de camuflar este desastre coaccionando, sobornando a los medios de comunicación e incluso volverá a sacar, mientras hace
alardes de victimismo, a sus milicias subvencionadas a la calle para asustar a la oposición y para atacar los actos públicos de otros partidos.


Vienen tiempos muy duros para los españoles y también para la bancada de VOX. Ustedes nos han amenazado directamente durante estos días, pero España lo superará y VOX también, a pesar de ustedes; España saldrá adelante, y también -lo voy a
decir- a pesar de todos nosotros. Pero veo en los jóvenes españoles una fuerza que es muy superior a la de las intrigas políticas o al inmenso poder que creen todavía que tienen los oligarcas a los que algunos de ustedes se deben. Hoy se han
juntado todos para vencer a VOX. No ha sido la primera vez y sabemos que no será la última, señorías. Pero no lo celebren mucho, porque muy pronto estarán ustedes mismos disputándose los despojos del poder del que ahora disfrutan. Hoy tenían
ustedes que elegir entre la esperanza y la ruina y han elegido la ruina. Pero no podrán vencer a la esperanza que crecerá día a día en cada rincón, en cada pueblo y en cada ciudad de nuestra patria. España prevalecerá, a pesar de ustedes.
(Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato.


Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Lastra Fernández.


La señora LASTRA FERNÁNDEZ: La verdad es que los diputados de esta Cámara ya estamos acostumbrados a que se nos señale y a sufrir todo tipo de amenazas. Empezamos viviéndolo en el debate de investidura, cuando se amenazaba a los diputados
y diputadas del Partido Socialista, de Unidas Podemos y de otros grupos que apoyaron la investidura, sobre todo el señor Guitarte, que tuvo que tener protección policial. Lo vivimos todos los días en las redes sociales o a veces cuando salimos a
las calles por parte de la gente de la extrema derecha. Y mire, señor Abascal, casi cada día las casas del pueblo, las sedes socialistas, sufren ataques, destrozos y pintadas. Casi cada día representantes de mi partido y de otros partidos
democráticos tienen que soportar insultos, vejaciones y amenazas, incluso desde sus propias filas y desde sus propias redes sociales como partido político. Hace unas horas la Casa del Pueblo de Burgos apareció llena de símbolos de extrema derecha,
amenazas y pintadas. En una de ellas incluso se podía leer: 'Judíos, fuera'. Sus palabras, señor Abascal, generan odio y a usted le hago responsable de cada uno de estos actos, violencias y amenazas. (Aplausos). Y le diré más, le diré que todo
eso que usted y sus seguidores hacen tiene un efecto, pero no es el que ustedes desean. Con cada una de esas palabras de odio que usted dice, nuestra resolución crece; con cada insulto, nuestra unión



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crece; con cada amenaza, nuestra determinación de plantar cara a su extremismo crece. Señor Abascal, el tirano, sus cuarenta años de Dictadura y todas sus cárceles no consiguieron doblegarnos y no lo va a conseguir usted. (Aplausos).


Hoy, igual que ayer, vino a esta Cámara a inundarla con ese odio, con esos insultos y esas amenazas con los que quiere envenenar a nuestra sociedad. Poco más se puede pedir de ustedes y nada más esperamos de ustedes, pero mire esta Cámara y
mírela bien, están ustedes solos. Solo tienen los resquicios que les deja una derecha equivocada, a cambio de sus votos, y sigo confiando, señor Casado, en que incluso ustedes rectifiquen. Mire bien, señor Abascal, porque aquí hay un muro de
cientos de diputados diciéndoles que no van a pasar, y en la calle hay millones de ciudadanos diciéndoles que en este país no queremos su odio ni su confrontación. Señor Abascal, hoy votamos esta moción de censura. Esta tarde Pedro Sánchez seguirá
siendo presidente, y mañana y pasado mañana, y la semana que viene y la siguiente, y el mes que viene y el siguiente, y el año que viene y el siguiente. (Aplausos).


Señor Casado, aquí tiene a sus socios, a sus compañeros de viaje. Ha hablado en su intervención de respeto a las instituciones, a la Constitución, de patriotismo.... Hoy todas las instituciones internacionales, el Fondo Monetario
Internacional, la OCDE, el Banco Mundial, la Comisión Europea -poco sospechosas de comunismo todas ellas, en eso convendrá conmigo- están reclamando una distribución más justa de la riqueza. Mientras tanto, usted no solo se niega a sentarse a
hablar de los presupuestos con el Gobierno, sino que se va a Bruselas a intentar que los 72 000 millones del Plan de Recuperación no lleguen a España. ¿A eso le llama usted defender a España y a los españoles? ¿A eso? (Rumores.-Aplausos).


Hace unos meses mandaron un informe a Bruselas sembrando dudas sobre nuestro país. Mientras el presidente del Gobierno negociaba el acuerdo económico más importante de la historia de la Unión Europea, usted se dedicaba a cuestionarnos cada
vez que le ponían un micrófono delante. (Rumores.-El Señor Casado Blanco hace gestos afirmativos con la cabeza). Sí, sí, ya lo sé. Gracias por reconocerlo porque había alguna compañera por aquí gritándome: ¡mentirosa! Lo de los gritos, los
insultos y demás es algo bastante habitual. (Aplausos). Lo que le pido es que aprendan un poquito del respeto que tiene la izquierda de la Cámara. (Rumores.-Aplausos).


Hace unos días reunió a los embajadores extranjeros para decirles que el Gobierno no es de fiar y poco después se fue usted a Bruselas a intentar que los fondos europeos no lleguen a España. Es el dejar caer a España de siempre, tan viejo,
tan del PP. ¿No es así, señor Casado? Llegar al Gobierno aunque para ello tenga que hundir a los españoles se puede llamar de muchas formas, pero ninguna de ellas es patriotismo. Señor Casado, ha dicho usted que este es un Gobierno desleal que
miente y manipula. Yo lo que le quiero preguntar, señor Casado, es cómo llama usted a manipular y filtrar documentos de Seguridad Nacional. (Protestas).


La señora PRESIDENTA: Señorías, silencio, por favor.


La señora LASTRA FERNÁNDEZ: Porque estamos hablando de algo muy grave, de filtrar documentos falseados a los que ustedes tuvieron acceso por el cargo que desempeñan y que afectan a la seguridad nacional. Señor Casado, eso también se puede
llamar de muchas maneras, pero ninguna de ellas es patriotismo. (Aplausos). Ha quedado muy claro que usted no quiere saber nada de este Gobierno y que está dispuesto a cualquier cosa por derribarlo. Además, es una evidencia cada vez que sube
usted a esta tribuna o que le ponen un micrófono delante. Como le decía, llega incluso a cuestionar la seguridad nacional o a intentar que España pierda los fondos que necesita para hacer frente a la peor crisis de nuestra historia reciente.
Nosotros seguiremos tendiéndoles la mano, seguiremos esperando y pidiendo responsabilidad a un partido que se supone de Gobierno como el suyo, señor Casado, y también seguiremos buscando el acuerdo con los grupos parlamentarios, porque también es
nuestra obligación.


Señorías, la extrema derecha ha retado hoy a la democracia y no ha salido bien parada. Muchos oradores han dicho que estas dos sesiones no servían para nada. Hombre, yo creo que vale la pena hacer que sirvan para algo, y además, es algo
que solo depende de nosotros. Durante estos dos días casi todos los partidos hemos sabido entendernos en algo esencial, en la defensa de la libertad. Yo creo que si hemos podido entendernos dos días, podremos entendernos dos semanas, dos meses o
dos años y más todavía en eso, en lo esencial. Tenemos diferencias, sí, pero estoy segura de que podemos entendernos en que ninguna persona mayor debería temer por su pensión, en que ningún trabajador tendría que elegir entre tener derechos o tener
trabajo, en que ningún joven debería tener que elegir entre un futuro precario o emigrar. Tenemos diferencias, claro, pero podemos ponernos de acuerdo en que necesitamos convertir el reconocimiento a nuestros sanitarios en estabilidad, en que es
posible una España mejor en una Europa



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mejor para contribuir a un mundo y un futuro mejor. Yo creo en la política y estoy segura de que no podemos renunciar a todo eso sin dejar de ser lo que somos: representantes libres de partidos libres en un país que es y seguirá siendo el
país de la palabra libre.


Muchas gracias, señorías. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos en
pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Lastra. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Tiene la palabra el candidato a la Presidencia del Gobierno. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): Me dirigía antes a sus señorías, pero no quisiera dejar de dirigirme a los españoles. Aunque algunos han podido hoy caer en la desesperanza y en la zozobra, deben saber que
no están solos, que son cada vez más los millones de personas que están comprometidas con la unidad nacional que ustedes atacan pactando con los separatistas; que son cada vez más los millones de personas que están comprometidas con la vigencia de
la Constitución y con la defensa del Estado de derecho y de la separación de poderes que ustedes atacan; que son cada vez más los españoles que están comprometidos con la libertad que ustedes atacan con legislaciones totalitarias como la de género
o como la de memoria histórica; que son cada vez más los españoles que están hartos de las mentiras que ustedes hoy han perpetrado contra VOX y contra millones de ellos desde esta tribuna con todo tipo de estigmatizaciones. Pueden estar seguros de
que seguirán estando representados.


Lo que hemos visto hoy, en cualquier caso, alumbra ya la posibilidad de que se hagan pactos sospechosos para que los partidos puedan seguir metiendo las manos en la justicia.


Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Ha pedido la palabra el Gobierno. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).


El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Sánchez Pérez-Castejón): Gracias, señora presidenta.


Señor candidato, a estas alturas creo que ha quedado meridianamente claro que usted no cuenta con ningún apoyo porque no tiene ningún tipo de proyecto para nuestro país, más que el de arremeter contra aquellos ciudadanos que no comulgan con
sus creencias y con sus sentimientos. Sabe qué hacer con los nacionalistas, lo dejó claro en el día de ayer y lo ha dejado claro en el día hoy: proscribirlos. Sabe qué hacer con los comunistas: diezmarlos. Sabe qué hacer con los socialistas:
echarnos, expulsarnos. Sabe qué hacer también con los seguidores de otros partidos políticos a la derecha: atraerlos, absorberlos y convertirlos a su credo. Y no hablemos ya de la suerte que aguardaría a las feministas, a los ecologistas, a los
homosexuales, a los inmigrantes, a los masones y demás grupos que se apartan de sus valores y que no encajan en sus planes, de estos ya mejor ni hablamos, señor Abascal. Sabe qué hacer con los españoles que no piensan y sienten como usted, que es
obligarles a pensar y a sentir como usted, o si no, a proscribirlos.


Sin embargo, el problema es además que no tiene ni la más remota idea de qué hacer con España. Para empezar, por ejemplo, no sabe qué hacer con la segunda ola de la pandemia -tema ausente en el debate tanto de usted como del señor Casado a
lo largo de esta mañana- que inquieta y está golpeando a España y también al conjunto de la Unión Europea. No ha dado ni una sola idea, señorías, sobre cómo reforzar el sistema sanitario, ni una sola idea de cómo reestructurar y reformar el sistema
de cuidados de nuestros mayores, ni una sola idea de cómo combatir la difusión del virus, excepto su célebre consigna de libertad en Núñez de Balboa. Pero se da la circunstancia, señor candidato, de que el virus se transmite entre personas, que no
viaja solo, y para limitar los contagios tenemos que reducir la movilidad, tenemos que reducir los contactos entre personas, pues a mayor movilidad y mayor contacto, hay mayor contagio. Sin embargo, ustedes quieren plena movilidad y contacto sin
límite, y eso significa contagios sin freno.



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Señor candidato, no tiene un plan -ya no voy a decir sensato ni medio sensato- para la recuperación, para la creación de empleo, para la transformación digital de nuestro país. Su única política económica quedó claro ayer en los debates y
esta mañana también: regular los sectores productivos y regresar a una cierta autarquía económica y energética en un mundo globalizado. Es decir, su plan es como el de hace ochenta años: aislarnos y quedar a merced de los mercados. Por tanto, no
tiene un plan para el empleo, ni para la transición digital, ni para la transición energética, ni para el cambio climático -es más, lo niega y además lo hace sin ningún tipo de rubor, ni de pudor-. Hay que recordar que ustedes presentaron una
enmienda a la totalidad del anteproyecto de ley que presentó este Gobierno sobre cambio climático y lo descalificaron como estafa y como camelo climático. Después, ustedes hacen referencia a los jóvenes, que afortunadamente sí tienen interiorizado
el combate contra el cambio climático y que las oportunidades que puede generar ese combate contra el cambio climático son fundamentales no solamente para el hoy, sino también para el mañana que ellos tendrán.


Ustedes no tienen un plan para las tensiones territoriales, salvo -ha quedado claro- suprimir el Estado autonómico, y por tanto violentar el título VIII de la Constitución y restaurar el Estado centralista de cuando usted ya sabe, de hace
ochenta años. No tiene un plan para combatir la desigualdad, salvo fomentarla a través de una contrarreforma fiscal que lo que haría sería reducir los ingresos fiscales y, por tanto, hacer que la pobreza y la desigualdad se extendieran en todo
nuestro país. No tiene un plan para alcanzar la igualdad de género, ni tampoco para combatir la violencia de género, excepto derogar la Ley de Igualdad y la Ley contra la Violencia de Género. Pero lo mismo sucede con la formación profesional, con
la educación, salvo con el pin parental, que se nos ha olvidado, pero que fue uno de los elementos de debate al principio de la legislatura. Respecto a Europa, mejor suspender el espacio Schengen. En cuanto a la sanidad, salvo prohibir el aborto o
eliminar la sanidad pública, usted no tiene nada más que ofrecer. Para el reforzamiento de nuestra Constitución, lo único que ofrece es suprimir el Tribunal Constitucional.


En fin, usted, señor candidato, va a ser derrotado dentro de unos minutos, y eso va a ser un alivio para todos nosotros y para todas nosotras. (Aplausos). Es más, señor candidato, si me permite este comentario, yo creo que va a ser,
incluso, un alivio para usted mismo. (Risas y aplausos).


Usted, señor candidato, no ha traído motivos, ha quedado certificado; no ha traído un proyecto, ha quedado constatado; usted no ha traído nada para España, excepto una exaltación desmedida y una rabia mal contenida. Ha llegado la hora de
la verdad. Usted mareó la perdiz durante meses -aquí lo han dicho otros intervinientes-, en los meses de verano, insinuando que presentarían otro candidato, supongo que para evitar este trance que usted ha pasado durante estas largas horas de
moción de censura. Sugirieron, incluso, figuras procedentes de otros partidos políticos. Luego, barajaron nombres de independientes. Al final, parece que en ausencia de cualquier voluntario, señorías de VOX, tuvo que presentarse el actual
candidato, el señor Abascal. En las últimas semanas han cambiado el truco -se lo hemos escuchado decir tanto a usted como a su portavoz en los medios de comunicación- y deslizan la idea de que hay otros grupos parlamentarios o, al menos, diputados
y diputadas significativos de otros grupos, que podrían secundarles en esta votación. En fin, no sé si alguien picará, señor candidato, pero, más allá de cualquier anécdota, la cruda y clamorosa realidad es que usted, ustedes, están solos.


Aunque usted se vea así, usted no es Blas de Lezo en el sitio de Cartagena de Indias, ni tampoco Hernán Cortés en suelo azteca rodeado de enemigos. Usted, señor candidato -lamento decírselo-, no es el salvador de España. (Aplausos). Usted
es alguien que un día de julio sintió que España estaba en riesgo de desaparición y lo que hizo fue irse a un banco a firmar una hipoteca por treinta años para comprarse un chalé, y a los dos días presentó una moción de censura para salvar España.
Después, se volvió a disfrutar del chalecito unos cuantos meses, hasta que presentó formalmente la moción de censura en el Congreso de los Diputados. Entretanto, sus secuaces se dedican a amargarles la vida a dos miembros del Gobierno y a sus
hijos, porque les parece mal a ustedes que tengan un chalé. (Aplausos). Yo no le pido, señor candidato, que reproduzca la gesta de Elcano, que se adentre por el cabo de Buena Esperanza, pero, al menos, podría pasarse por el registro, que está aquí
al lado, y registrar el inmueble, que es lo que tenemos que hacer todos los diputados y diputadas, precisamente porque lo mandata la ley. (Aplausos).


Usted no es el salvador de España, afortunadamente para España, porque España ya tiene millones de salvadores y salvadoras, mientras usted se ha dado golpes de pecho y ha chillado aquí a lo largo de estas largas horas de moción de censura,
que llevan salvando meses a esa España desde los hospitales, desde las escuelas, desde los supermercados, desde las comisarías, desde los cuarteles, desde las fábricas de todos los puntos de nuestro país. Usted, señor candidato, está solo y usted
dirá que está orgullosamente solo, y yo se lo concedo, porque orgullo es lo que le sobra y modestia es lo que le falta.



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(Aplausos). Pero a su derecha y a su izquierda se alza la realidad de España, no la de Lepanto ni tampoco la de los Tercios de Flandes, la España actual, la España real que hemos reivindicado desde el Gobierno y también desde los grupos
parlamentarios, que le han dicho a ustedes: no. No hay otra, salvo en su imaginación recalentada, si me permite esta expresión. La España que existe es la que está aquí representada, con los trescientos cincuenta diputados y diputadas, que hoy
siguen este debate y que darán su veredicto en unos minutos con su votación. Esa España es la que está emplazada a salir adelante, señor candidato; está emplazada a superar el reto descomunal de una pandemia que está asolando al mundo, que ha
provocado una emergencia sanitaria y también una emergencia económica y social, que por cierto no ha contado con su voto precisamente para proteger ni a los sanitarios, ni a los trabajadores, ni a los empresarios, ni a los trabajadores autónomos, ni
a las Fuerzas Armadas, ni a las fuerzas de seguridad del Estado y un largo y largo etcétera. A esa España yo sí que me dirijo, a toda la Cámara, por supuesto, a cada uno de los españoles y españolas que están aquí representados con su voto porque
sé que la inmensa mayoría, desde posturas a menudo muy distintas, coincidimos en las ideas básicas que deben inspirar, a menos a juicio del Gobierno, nuestro país y su futuro: una España presidida por la democracia, la libertad y el diálogo; una
España con unos servicios públicos -después de esta pandemia, creo que tendremos que reivindicarlos de una manera mucho más contundente- de calidad y con una protección social que luche contra la desigualdad, así como una Europa mucho más humanista
que la que tuvimos en el pasado; la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, por la ley del Estado de derecho, por el empleo digno y por las empresas solventes.


Señorías, no coincidimos en todo, por eso hay distintos partidos que interpretan la realidad desde distintos prismas, pero es mucho, más que suficiente, para cimentar la convivencia. Esa es la España que llevamos construyendo desde hace ya
más de cuarenta años, gracias a nuestra Constitución y a ese país es al que me gustaría dirigirme. A él me dirijo porque sé perfectamente que ninguno de los aquí reunidos, a excepción del candidato y los suyos, quiere ir hacia ningún otro lado,
mucho menos la ciudadanía; ni siquiera sus votantes, señor candidato, quieren ir hacia el lugar que usted les señala.


España se adentra, como toda Europa, en una segunda ola de la pandemia y necesitamos, en consecuencia, responder unidos; necesitamos antes que nada instituciones fuertes y legitimadas. Por eso hago ahora mismo un llamamiento a toda la
Cámara, y en especial al partido que está bloqueando la renovación de esas instituciones constitucionales. (Rumores). Lo dije en el debate que mantuve con el señor candidato: esta moción es la iniciativa parlamentaria menos constructiva que nos
podíamos imaginar, es una expresión de furia destructiva. Lo hemos visto aquí e incluso yo creo que el Grupo Parlamentario Popular, con acierto, ha podido desvelarlo en la intervención de su portavoz. Sin embargo, podemos entre todos invertir su
signo, señor Casado, y podemos convertirla en una oportunidad para construir, podemos convertirla en una moción constructiva, como dije en mi primera intervención, muy a pesar de sus proponentes. Señor Casado, renovemos el Poder Judicial, renovemos
el Defensor del Pueblo, renovemos el Tribunal Constitucional. Necesitamos entendimiento, necesitamos diálogo, claro que sí. Llevamos proponiéndole durante dos años -yo mismo llevo proponiéndoselo como presidente del Gobierno- que renovemos el
Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el Defensor del Pueblo. (Aplausos). Pero mire, señor Casado, como todo esfuerzo en favor del entendimiento es poco, hoy desde esta tribuna, doy un paso más. (Rumores). Le anuncio
que por nuestra parte vamos a detener el reloj de la reforma del Consejo General del Poder Judicial para poder llegar a un acuerdo con ustedes. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, algunos de ellos puestos
en pie, dirigidos al señor Abascal Conde). Debemos empezar ya, cuanto antes. (Rumores).


La señora PRESIDENTA: Un momento, presidente.


Silencio, por favor.


El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Sánchez Pérez-Castejón): En cuanto concluya esta votación, aquellos partidos que tenemos responsabilidad de Estado -y a mí no me cabe duda de que el Partido Popular tiene responsabilidad de Estado-
sentémonos y renovemos los órganos constitucionales en beneficio de nuestra Constitución, en beneficio de nuestra democracia y en beneficio de la ciudadanía que está aquí representada. Vamos a parar el reloj de esa reforma del Consejo General del
Poder Judicial a la espera de que ustedes se sienten y, después de dos largos años, se avengan a desbloquear la renovación del gobierno de los jueces. (Aplausos).


Además de renovar y reforzar nuestras instituciones, tenemos otras grandes transformaciones que interpelan al conjunto de la Cámara, o al menos a la mayoría del conjunto de la Cámara: la transición



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ecológica, sin duda alguna, como fuente de bienestar, de prosperidad, de creación de empleo y empresa, de futuro y de solidaridad intergeneracional; la digitalización de la economía; la educación; la formación profesional; la ciencia;
el Pacto de Toledo; el mercado de trabajo; la cohesión social; la igualdad entre hombres y mujeres. En definitiva, señorías, España no desea retroceder, no acepta retroceder y siempre que se ha sometido a este tipo de encrucijadas, ha decido
mirar hacia delante. Es un país que no necesita un salvador, porque afortunadamente tiene en todos y cada uno de sus ciudadanos millones y millones de salvadores y salvadoras. Ahora, solo queda que los representantes legítimos de los españoles y
españolas voten, votemos. A través de ellos, volverán a votar los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. Que hable España, que decidan de nuevo qué Gobierno quieren y qué Gobierno desean. La última palabra, señor candidato, señores de la
ultraderecha, afortunadamente, la tiene la democracia.


Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor presidente. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


A continuación, tiene la palabra el candidato a la presidencia del Gobierno. (Aplausos).


El señor CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO (Abascal Conde): No se me está haciendo tan largo, señor Sánchez, a no ser que usted quiera llegar otra vez al Telediario, que quizá esa era su única intención. (El señor presidente del
Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace signos negativos). No obstante, hemos llegado a pensar que venía usted aquí a rezar el Ángelus, pero nada. (Risas).


Lo que sí hemos entendido después de su intervención, y lo que usted ha anunciado, es el sentido de la intervención del señor Casado. El señor Casado ha tenido que insultarnos gravemente, a nosotros, a nuestros votantes y a alguno de los
suyos; ha tenido que decir aquí cosas que jamás esperábamos que se dijeran desde esa bancada para poder negociar el reparto de los jueces con ustedes. (Aplausos).


Y sí, es verdad que estaremos solos en esta Cámara, señor Sánchez. Pero es mejor estar solos, que tan mal acompañados como está usted (aplausos); mejor solos, que tan mal acompañados por aquellos señores de ahí arriba (señalando los
escaños del Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu). Dice que repito el argumento, pero lo voy a repetir mientras esté en este Parlamento y usted lo va a tener que escuchar, porque ese argumento es absolutamente cierto y es ante el que usted no
tiene ninguna posibilidad de defensa: su pacto con Bildu y con ETA, señor Sánchez. (Aplausos).


Ha salido otra vez a la tribuna, aprovechando el anuncio que quería hacer, a vomitar falsedades sobre VOX, que repetirán todos sus lacayos mediáticos, estamos seguros y nos da igual, estamos bastante acostumbrados. Eso sí, dale con Franco,
porque ese es su único argumento. Usted ha pasado de profanador a necrófilo, ustedes sin Franco no son nada, señor Sánchez. (Aplausos).


Pero he de decirle algo más. Usted contribuye a rebajar el nivel del debate parlamentario. Señor Sánchez, su intervención ha sido -no voy a definirla como debería hacerlo- lamentable y plagada de mentiras. Lo que hoy ha quedado claro
sobre todo, más allá de su intervención, es cuáles son las posturas de este Gobierno y cuáles son sus socios. Usted ha venido aquí a decir que VOX no ha planteado una alternativa de Gobierno, cuando lo hemos hecho en materia económica, en materia
industrial, en materia agrícola, de impuestos, en materia de reforma constitucional, en política migratoria y en relación con la reforma del sector público. Usted ha venido a decir que no hemos dicho nada de las políticas sanitarias, cuando lo
hemos hecho incluso antes que usted y lo hemos seguido haciéndolo, proponiendo controles fronterizos -que ustedes no han querido aceptar-, test masivos frecuentes, localización individual, cierres selectivos y no totales y mascarillas financiadas
por el Estado. Porque hay muchos españoles que tienen que elegir entre las mascarillas y la leche, y usted lo sabe, señor Sánchez, y ustedes no han querido financiar las mascarillas. (Aplausos). ¿Y frente a eso, ustedes qué nos proponen? De
nuevo el toque de queda y el encarcelamiento de millones de personas para arruinar más a los españoles.


Ya concluyo. Dígame un solo Gobierno que lo haya hecho peor que ustedes, con mayores confinamientos, con mayor número de muertos por habitante, con mayor ruina, con mayor retroceso económico. Díganos uno solo, señor Sánchez. Y explique
también, porque no lo ha hecho, por qué mintió a los españoles diciendo que no pactaría con ellos, con ellos y con ellos, y pactó con todos. Usted todavía no lo ha explicado en esta tribuna.


Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).



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La señora PRESIDENTA: Gracias, señor candidato. (Pausa.-Una trabajadora del servicio de limpieza procede a desinfectar la tribuna de oradores).


Señorías, finalizado el debate, votaremos en cinco minutos. (Pausa).


Señorías, ocupen sus escaños.


Vamos a proceder a la votación de la moción de censura presentada por don Santiago Abascal Conde y otros cincuenta y un diputados más.


Conforme establece el Reglamento de la Cámara en su artículo 85.2, la votación será pública por llamamiento. Sus señorías responderán sí, no o abstención, desde su escaño, cuando sean llamados por los señores secretarios, que leerán los
nombres desde la tribuna de oradores. Ruego que contesten al llamamiento con voz clara y audible, aunque los señores secretarios que les llamen repetirán el sentido de la votación para evitar dificultades.


El llamamiento se hace por orden alfabético, pero comenzando por el primer apellido del señor diputado cuyo nombre ha sido sacado a suerte y que ha sido José María Sánchez García. (Aplausos). El Gobierno y la Mesa votarán al final.


Ruego al señor secretario primero que dé comienzo a la votación.


Por los secretarios primero, segunda, tercero y cuarto de la Mesa se procede al llamamiento de las señoras y los señores diputados, quienes van manifestando el sentido de su voto.


Señoras y señores diputados que dijeron 'sí':


Sánchez García, José María.


Steegmann Olmedillas, Juan Luis.


Toscano de Balbín, Carla.


Trías Gil, Georgina.


Utrilla Cano, Julio.


Vega Arias, Rubén Darío.


Abascal Conde, Santiago.


Aizcorbe Torra, Juan José.


Alcaraz Martos, Francisco José.


Asarta Cuevas, Alberto.


Borrás Pabón, Mireia.


Calvo Liste, Pablo Juan.


Cañizares Pacheco, Inés María.


Chamorro Delmo, Ricardo.


Contreras Peláez, Francisco José.


De las Heras Fernández, Patricia.


De Meer Méndez, Rocío.


Del Valle Rodríguez, Emilio Jesús.


Espinosa de los Monteros de Simón, Iván.


Esteban Calonje, Cristina Alicia.


Fernández Hernández, Pedro.


Fernández Ríos, Tomas.


Fernández-Lomana Gutiérrez, Rafael.


Fernández-Roca Suárez, Carlos Hugo.


Figaredo Álvarez-Sala, José María.


Garriga Vaz de Concicao, Ignacio .


González Coello de Portugal, Víctor.


Jiménez Revuelta, Rodrigo.


Manso Olivar, Rubén Silvano.


Mariscal Zabala, Manuel.


Méndez Monasterio, Lourdes.


Mestre Barea, Manuel.


Nevado del Campo, María Magdalena.


Olona Choclán, Macarena.


Ortega Smith-Molina, Francisco Javier.



Página 50





Ramírez del Río, José.


Requejo Novoa, Pedro Jesús.


Robles López, Joaquín.


Rodríguez Almeida, Andrés Alberto.


Romero Vilches, María de los Reyes.


Rosety Fernández de Castro, Agustín.


Rueda Perelló, Patricia.


Ruiz Navarro, Eduardo Luis.


Sáez Alonso-Muñumer, Pablo.


Salvá Verd, Antonio.


Sánchez del Real, Víctor Manuel.


Señoras y señores diputados que dijeron 'no':


Santamaría Ruiz, Luis.


Santiago Romero, Enrique Fernando.


Senderos Oraá, Daniel.


Seva Ruiz, Yolanda.


Sicilia Alférez, Felipe Jesús.


Simancas Simancas, Rafael.


Soler Mur, Alejandro.


Soto Burillo, Juan Luis.


Sumelzo Jordán, Susana.


Tirado Ochoa, Vicente.


Tizón Vázquez, Uxía.


Uriarte Bengoechea, Edurne.


Valerio Cordero, Magdalena.


Vallugera Balañà, Pilar.


Velarde Gómez, Martina.


Vicente Viondi, Daniel.


Villagrasa Quero, Noemí.


Zamarrón Moreno, Agustín.


Zaragoza Alonso, José.


Alfonso Cendón, Javier.


Anguita Pérez, Omar.


Antón Cacho, Javier.


Aragonés Mendiguchía, Carlos.


Arribas Maroto, Manuel.


Asens Llodrà, Jaume.


Azorín Salar, Lázaro.


Bassa Coll, Montserrat.


Beltrán Villalba, Ana María.


Bermúdez de Castro Fernández, José Antonio.


Betoret Coll, Vicent.


Blanquer Alcaraz, Patricia.


Borrego Cortés, Isabel María.


Cabezón Casas, Tomás.


Canales Duque, Mariana de Gracia.


Cantera de Castro, Zaida.


Carcedo Roces, María Luisa.


Carrillo de los Reyes, Beatriz Micaela.


Carvalho Dantas, María.


Casado Blanco, Pablo.


Casares Hontañón, Pedro.


Castellón Rubio, Miguel Ángel.


Castillo López, Elena.



Página 51





Cerdán León, Santos.


Cuatrecasas Asua, Juan.


Delgado Arce, Celso Luis.


Diouf Dioh, Luc Andre.


Echániz Salgado, José Ignacio.


Echenique Robba, Pablo.


Elorza González, Odón.


Faneca López, María Luisa.


Fernández Casero, Ana Belén.


Fernández Castañón, Sofía.


Ferrer Tesoro, Sonia.


Franco Carmona, Isabel.


Fuentes Curbelo, Juan Bernardo.


Gago Bugarín, Diego.


Gamarra Ruiz-Clavijo, Concepción.


Garcés Sanagustín, Mario.


García Adanero, Carlos.


García Chavarría, María Montserrat.


García López, Maribel.


García Puig, María del Mar.


Gómez Hernández, Héctor.


Gómez-Reino Varela, Antonio.


González Pérez, Ariagona.


González Ramos, Manuel Gabriel.


Granollers Cunillera, Inés.


Guerra López, Sonia.


Guijarro García, Txema.


Gutiérrez Salinas, Indalecio.


Herrero Bono, José Alberto.


Hispán Iglesias de Ussel, Pablo.


Hoyo Juliá, Belén.


Jover Díaz, Antonia.


Lastra Fernández, Adriana.


Leal Fernández, Isaura.


Lima Cid, Fuensanta.


López Álvarez, Patxi.


López Cano, Ignacio.


López de Uralde Garmendia, Juan Antonio.


López Domínguez, Laura.


Maestro Moliner, Roser.


Márquez Guerrero, María.


Martínez Ferro, María Valentina.


Martínez Seijo, María Luz.


Matarí Sáez, Juan José.


Medel Pérez, Rosa María.


Meijón Couselo, Guillermo Antonio.


Merino Martínez, Javier.


Mínguez García, Montse.


Moneo Díez, María Sandra.


Montesinos de Miguel, Macarena.


Movellán Lombilla, Diego.


Muñoz Dalda, Lucía.


Nasarre Oliva, Begoña.


Navarro López, Pedro.


Nuet Pujals, Joan Josep.



Página 52





Olano Vela, Jaime Eduardo de.


Paniagua Núñez, Miguel Ángel.


Píriz Maya, Víctor Valentín.


Prieto Nieto, Ana.


Prohens Rigo, Margarita.


Ramos Esteban, César Joaquín.


Riolobos Regadera, Carmen.


Rodríguez Salas, José Antonio.


Romero Sánchez, Rosa María.


Ros Martínez, Susana.


Rosique i Saltor, Marta.


Rufián Romero, Gabriel.


Saavedra Muñoz, Marisa.


Señoras y señores diputados que votaron 'sí' telemáticamente:


Zambrano García-Raez, Carlos José.


Gestoso de Miguel, Luis.


López Álvarez, María Teresa.


López Maraver, Ángel.


Ruiz Solás, María de la Cabeza.


Señoras y señores diputados que votaron 'no' telemáticamente:


Sánchez Jódar, Marisol.


Sánchez Pérez, César.


Sancho Guardia, Alfredo.


Sancho Íñiguez, Herminio Rufino.


Sarrià Morell, Vicent Manuel.


Sayas López, Sergio.


Serrada Pariente, David.


Serrano Martínez, Juan Francisco.


Suárez Lamata, Eloy.


Taibo Monelos, Diego.


Telechea i Lozano, Carolina.


Uriarte Torrealday, Roberto.


Vázquez Blanco, Ana Belén.


Vehí Cantenys, Mireia.


Velasco Morillo, Elvira.


Vera Ruíz-Herrera, Noelia.


Vidal Sáez, Aina.


Vilches Ruiz, María Luisa.


Zurita Expósito, Ana María.


Aceves Galindo, José Luis.


Agirretxea Urresti, Joseba Andoni.


Aizpurua Arzallus, Mertxe.


Almodóbar Barceló, Agustín.


Alonso Pérez, José Ángel.


Alonso Suárez, María Olga.


Alonso-Cuevillas i Sayrol, Jaume.


Álvarez de Toledo Peralta-Ramos, Cayetana.


Álvarez Fanjul, Beatriz.


Andrés Añón, Carmen.


Andrés Barea, Josefa.


Angulo Romero, María Teresa.


Aranda Vargas, Francisco.



Página 53





Araujo Morales, Gemma.


Arrimadas García, Inés.


Bal Francés, Edmundo.


Baldoví Roda, Joan.


Baños Ruiz, Carmen.


Barandiaran Benito, Íñigo.


Bas Corugeira, Javier.


Bel Accensi, Ferran.


Belarra Urteaga, Ione.


Berja Vega, Laura.


Boadella Esteve, Genís.


Borràs Castanyer, Laura.


Botella Gómez, Ana María.


Botran Pahissa, Albert.


Bravo Barco, Eva.


Bueno Campanario, Eva Patricia.


Caballero Gutiérrez, Helena.


Callejas Cano, Juan Antonio.


Cambronero Piqueras, Pablo.


Cancela Rodríguez, Pilar.


Cañadell Salvia, Concep.


Capdevila i Esteve, Joan.


Carazo Hermoso, Eduardo.


Casero Ávila, Alberto.


Cerqueiro González, Javier.


Clavell López, Óscar.


Cortés Carballo, Mario.


Cortés Gómez, Ismael.


Crespín Rubio, Rafaela.


Cruz-Guzmán García, María Soledad.


De Luna Tobarra, Llanos.


Del Valle de Iscar, Julio.


Díaz Gómez, Guillermo.


Durán Peralta, José Carlos.


Elorriaga Pisarik, Gabriel.


Eritja Ciuró, Francesc Xavier.


Errejón Galván, Íñigo.


España Reina, Carolina.


Espejo-Saavedra Conesa, José María.


Esteban Bravo, Aitor.


Fagúndez Campo, Antidio.


Fernández Benéitez, Andrea.


Gamazo Micó, Óscar.


García Díez, Joaquín María.


García Egea, Teodoro .


García Gómez, Valentín.


García Morís, Roberto.


García Rodríguez, Alicia.


García-Pelayo Jurado, María José.


Garrido Gutiérrez, Pilar.


Gázquez Collado, Paloma.


Giménez Giménez, Sara.


González Caballero, Miguel Ángel.


González Guinda, María del Carmen.


González Terol, Antonio.



Página 54





González Vázquez, Marta.


Gorospe Elezcano, Josune.


Guaita Esteruelas, Sandra.


Guijarro Ceballos, María.


Guinart Moreno, Lídia.


Guitarte Gimeno, Tomás.


Gutiérrez Díaz de Otazu, Fernando Adolfo.


Gutiérrez Prieto, Sergio.


Gutiérrez Vivas, Miguel Ángel.


Honrubia Hurtado, Pedro Antonio.


Hurtado Zurera, Antonio.


Illamola Dausà, Mariona.


Iñarritu García, Jon.


Jerez Juan, Miguel Ángel.


Jiménez Linuesa, Beatriz.


Jiménez-Becerril Barrio, María Teresa.


José Vélez, Rafael.


Lamuà Estañol, Marc.


Ledesma Martín, Sebastián Jesús.


Legarda Uriarte, Mikel.


López Somoza, Gema.


López Zamora, Cristina.


Lorite Lorite, Andrés.


Losada Fernández, José.


Marcos Domínguez, Pilar.


Marcos Ortega, Milagros.


Margall Sastre, Joan.


Marí Klose, Pau.


Mariscal Anaya, Guillermo.


Marra Domínguez, María Ángeles.


Martín Llaguno, Marta.


Martínez Granados, María Carmen.


Martínez Oblanca, Isidro Manuel.


Mateu Istúriz, Jaime Miguel.


Matute García de Jalón, Oskar.


Mayoral Perales, Rafael.


Mazón Ramos, José María.


Mena Arca, Joan.


Miquel i Valentí, Sergi.


Montesinos Aguayo, Pablo.


Moraleja Gómez, Tristana María.


Moro Almaraz, María Jesús.


Muñoz Vidal, María.


Narváez Bandera, María Dolores.


Navalpotro Gómez, Julio.


Navarro Lacoba, Carmen.


Nogueras i Camero, Míriam.


Oramas González-Moro, Ana María.


Oria López, María Inmaculada.


Ortega Domínguez, José Ramón.


Ortiz Galván, José.


Padilla Ruiz, Esther.


Pedraja Sáinz, Raquel.


Pedreño Molina, Juan Luis.


Peña Camarero, Esther.



Página 55





Perea i Conillas, María Mercè.


Pérez Abellás, Adolfo.


Pérez Díaz, María Auxiliadora.


Pita Cárdenes, María del Carmen.


Pons Sampietro, Pere Joan.


Postigo Quintana, Jesús.


Pozueta Fernández, Isabel.


Pujol i Farré, Norma.


Quevedo Iturbe, Pedro.


Ramallo Vázquez, María Pilar.


Ramírez Carner, Arnau.


Ramón Utrabo, Elvira .


Ramos Rodríguez, José Luis


Raya Rodríguez, María Tamara.


Redondo Calvillo, María de la O.


Rego Candamil, Néstor.


Renau Martínez, Germán.


Requena Ruiz, Juan Diego.


Rodríguez Gómez, María del Pilar.


Rodríguez Herrer, María Elvira.


Rodríguez Rodríguez, Alberto.


Rojas García, Carlos.


Romero Hernández, Carmelo.


Ruiz de Pinedo Undiano, Iñaki.


Ruiz i Carbonell, Joan.


Sabanés Nadal, Inés.


Sagastizabal Unzetabarrenetxea, Idoia.


Sahuquillo García, Luis Carlos.


Salvador i Duch, Jordi.


Sánchez Escobar, Mariano.


Miembros del Gobierno que dijeron 'no':


Sánchez Pérez-Castejón, Pedro.


Calvo Poyato, Carmen.


Montero Cuadrado, María Jesús.


Ábalos Meco, José Luis.


Miembros del Gobierno que votaron 'no' telemáticamente:


Iglesias Turrión, Pablo.


Díaz Pérez, Yolanda.


Montero Gil, Irene María.


Garzón Espinosa, Alberto.


Miembros de la Mesa que dijeron 'sí':


Gil Lázaro, Ignacio.


Miembros de la Mesa que dijeron 'no':


Suárez Illana, Adolfo.


Sánchez Serna, Javier.


Hernanz Costa, Sofía.


Elizo Serrano, María Gloria.


Pastor Julián, Ana María.


Rodríguez Gómez de Celis, Alfonso.


Batet Lamaña, Meritxell.



Página 56





Miembros de la Mesa que votaron 'no' telemáticamente:


Pisarello Prados, Gerardo.


La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.


¿Hay alguna señora o señor diputado que no haya sido nombrado para votar? (Denegaciones). En consecuencia, se procederá a realizar el escrutinio de los votos emitidos. (Pausa).


Señorías, el resultado de la votación ha sido el siguiente: votos emitidos, 350; votos a favor de la moción de censura, 52 (aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie); votos en contra de
la moción de censura, 298 (prolongados aplausos de las señoras y señores diputados de los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno); abstenciones, ninguna.


Señorías, al no haberse obtenido la mayoría absoluta de los miembros de la Cámara, de acuerdo con los artículos 113.1 de la Constitución y 177.5 del Reglamento, se entiende rechazada la moción de censura. (Aplausos).


Se levanta la sesión.


Eran las dos y quince minutos de la tarde.



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